viernes, 13 de agosto de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (6 de 9)

Su sentido literal verdadero

Hermanitos: título de los discípulos, hijos con el Hijo
Jesús llama 'hermanos” o "hermanitos" a sus discípulos (Mt 12,46-50; Lc 8,19-21; Mc 3,31-35). También se refiere a ellos como "estos pequeños que creen en mí" (Mc 9, 42).
Esto nos introduce en el tema del parentesco y del goelato, de la solidardidad que existe entre los miembros del nosotros de parentesco. Y esta manera bíblica de ver, nos explica por qué lo que se hace, para bien o para mal, a un miembro del Nosotros, se hace a todos y en particular al que es cabeza del sistema de parentesco
(Véase Horacio Bojorge, Go'el: El Dios Pariente en la Cultura Bíblica en: Stromata 54 (1998) 33-83).

Los discípulos son hermanos de Jesús cuando, por cumplir la voluntad del Padre, se configuran con el Hijo obediente: hijos como el Hijo. El Padre quiere que sean pequeños como Jesús.

A esa pequeñez apuntan

sábado, 7 de agosto de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (5 de 9)

Su sentido literal verdadero

Pequeñez y grandeza en la enseñanza de Jesús
De la abundante bibliografía sobre el Juicio de Mt 25,31ss, se espigan a continuación algunas conclusiones que orientarán acerca del sentido literal del pasaje y que persuadirán de cuán ajenas a él son las explicaciones filantrópicas y moralistas y cuán grande la violencia textual mediante la cual se pretende leerlas en un texto que dice lo precisamente lo contrario.

La literatura cristiana primitiva ha leído Mateo 25,35-36 (hambre, sed, exilio, desnudez, enfermedad, prisiones), en conexión con los sufrimientos apostólicos de Pablo enumerados por él como timbres de gloria en 2 Cor 11,23ss.

Por otro lado, la lectura de Mateo 25,31-46 a la luz del discurso apostólico de Mateo 10 y de la gran misión de Mateo 28, 18-20 muestran la identificación de Jesús y sus discípulos en una misma misión e identificados en la misma pequeñez y humildad personal y de medios.

domingo, 1 de agosto de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (4 de 9)

Su sentido literal verdadero

Quién es el “Hijo del Hombre” en el juicio de las Naciones?
Los autores a los que sigue Juan L. Segundo no han prestado atención, entre muchas evidencias textuales para las que parecen ciegos, al hecho de que el juicio de los cristianos ya ha tenido lugar, pues a él se refieren las tres parábolas inmediatamente anteriores: el mayordomo, las diez vírgenes y los talentos. Esos malos discípulos serán juzgados según hayan vivido para sí o para los intereses de su Señor y esperando en serio su Venida.

Después, cuando se juzgan las naciones gentiles, no hay ya discípulos entre las ovejas o los cabritos. Los discípulos que han sido hallados fieles en las anteriores instancias de juicio, forman ahora parte del tribunal que juzga al mundo,y constituyen junto con el Cristo, una persona corporativa: El Hijo del Hombre. El título de Hijo del Hombre es aquí, una designación de un 'tribunal del pueblo' con Cristo a la cabeza. Jesús se los señala presentes junto a él: éstos, tanto a las ovejas como a los cabritos.

miércoles, 21 de julio de 2010

¡SEÑOR ESCUCHA! ¡SEÑOR PERDONA! Daniel 9, 4- 10

Hoy, meditando el libro de Daniel pensaba....

Daniel pide perdón a Dios porque el mal que acechaba la ciudad se debía a los pecados de los hombres. Se me dio por relacionarlo con el mal que hay dentro de la misma Iglesia...quizá todo esto, todo esta desfachatez de males que reinan en la sociedad se deba a que nosotros como católicos ya no somos sal del mundo...

Pareciera que hasta muchos obispos tuvieran complejo de inferioridad frente a otras religiones o que se avergonzaran de seguir los mandatos del mismo Dios para no "desentonar" con el resto...

Y nosotros laicos ¡bue! Yo la primera, vivimos cayendo en pecados y tibiezas que no ayudan un ápice a levantar al prójimo...

He pedido por la conversión de nuestros corazones, por la docilidad a la Gracia y para que el Espíritu Santo nos impregne a todos y nos haga dignos hijos de Dios.

Y de repente, un "acéptanos entre Tus elegidos" salió desde el fondo del corazón.

Nos hace falta tener más vida de oración, hacer más ayunos, frecuentar más los Sacramentos. Pero nos hacen falta sacerdotes y Obispos más viriles e iluminados.
¿no le parece?
Pilar

viernes, 16 de julio de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (3 de 9)

¿Quiénes son “estos hermanitos míos más pequeños”?

Los que han estudiado con rigor exegético, y sin prejuicios ideológicos, el texto de Mateo 25, 31-46, convienen, sin embargo, en que estos hermanitos míos más pequeños (toutôn tôn adelfôn mou tôn elájistôn) son inequívocamente para Mateo los discípulos de Jesús, especialmente los misioneros, es decir los que han vivido compartiendo con Jesucristo la misión de Dios Padre. Las naciones serán juzgadas de acuerdo a su actitud - misericorde o inmisericorde, solidaria u hostil- ante ellos, cuandoquiera se encontraron con ellos en la necesitada y azarosa vida de misioneros cristianos, m miembros y enviados de su maestro y hermano (go'el), cuya misma misión compartían.

Según Dom J. Winandy, "la escena del juicio final no es más que la dramatización escénica de la idea expresada en Mt. 10,40-42: “El que a vosotros recibe, a mi me recibe...

viernes, 9 de julio de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (2 de 9)

Su interpretación reductivamente filantrópica
en la Ilustración y el Modernismo
y su sentido literal verdadero

La interpretación Ilustrada, acomodaticia y reductora del sentido de Mateo 25, 31ss.

Traté del la interpretación reductora, ilustrada y modernista del Juicio de las naciones de Mateo 25, 31ss, en el capítulo tercero del libro: “Teologías Deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto. Reexamen, informe crítico, evaluación”, Editorial Encuentro, Madrid, 2000.

Allí examiné, discerní y evalué el pensamiento y la interpretación bíblica de Juan Luis Segundo y expliqué sus rasgos heterodoxos. Ubiqué a ese autor en “su contexto”, es decir, en el marco histórico de la Ilustración racionalista y de las corrientes de pensamiento que han recibido el nombre de naturalismo, gnosis, secularismo, modernismo, etc.

viernes, 2 de julio de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (1 de 9)

Su cada vez más extendida interpretación modernista
y su sentido literal verdadero

Síntesis de las próximas entradas
Adelantamos, en síntesis, el contenido de esta y las siguientes entradas y el propósito al que ellas apuntan.
En el Evangelio según San Mateo hay tres parábolas que se refieren al juicio de los creyentes . Son las parábolas del mayordomo infiel (24,45-51), la parábola de las diez vírgenes (25,1-13) y la parábola de los talentos (25,14-30).
A estas tres parábolas le siga otra que se refiere al juicio de los no creyentes (Mateo 25, 31-46).

En las tres primeras parábolas son juzgados los creyentes según hayan vivido esperando la venida de su Señor y ocupándose de los intereses del Reino, o según que, por el contrario, hayan privatizado su existencia y hayan vivido sin esperar la venida y ocupados sólo en sus propios intereses, de espaldas a los intereses de Dios. Es lo que san Pablo les reprocha a ciertos cristianos: “todos buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo” (Filipenses 2, 21).

La cuarta parábola no habla del juicio a los cristianos, que ya ha tenido lugar. Presenta, por el contrario, el juicio a los no cristianos. Estos son juzgados por el “Hijo del Hombre”.

miércoles, 23 de junio de 2010

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (9 de 9)

Ungido contra Ungido

7 Conclusión
He partido de las palabras de Jesús a los de Emaús y he tratado de reconstruir los que pudieron ser los cauces de su argumentación escriturística. Jesús, recorriendo las Sagradas Escrituras les demostró con una evidencia espiritual que encendía sus corazones, que el Mesías (el Ungido, el Elegido) debía necesariamente padecer estas cosas (griego: tauta) para entrar así en su gloria. Hemos querido mostrar a qué se refiere ese tauta: estas cosas. Es la contradicción por parte de otros ungidos, elegidos y amados de Dios: los suyos no lo recibieron. Este clásico camino bíblico del rechazo de un elegido por otro, es el que debía recorrer Jesús para corregirlo. Y en esto mismo estaba el título que lo hace acreedor a su gloria. En eso está la manifestación de lo más íntimo de su grandeza propia, humana y divina.

miércoles, 16 de junio de 2010

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (8 de 9)

Ungido contra Ungido

En la intención de Dios, la elección por la cual alguien es amado, está al servicio del amor universal que abraza a todos. Dios elige a uno en bien de todos. sus elegidos tienen una misión de servicio. Como los ángeles. La envidia del Diablo es negación de servir, negación a la caridad. Dios lo abraza y abarca todo en su amor. Su Espíritu es un espíritu de comunión. La Unción, la elección, está siempre destinada a la comunión. Por eso, la envidia, contraria a la caridad, se opone directamente a la intención de Dios, cuyos pensamientos son pensamientos de paz y no de discordia (Jeremías 29,11).

7 Unción para servir
A la ruptura de la comunión por envidia y rivalidad entre sus elegidos, el Señor resucitado quiere sustituirle una circulación de amor y de gracia que una a todos con todos. La Caridad es la virtud contraria de la envidia: no busca su propio interés (1 Corintios 13,5). Puestos a servir y a promover el bien de los demás, se inclinarán a alegrarse de ese bien. La circulación del amor y la gracia sólo es posible por el camino del Siervo. Y no aceptar ese camino es -otra vez más- equivalente al rechazo del Ungido por excelencia: Cristo y su camino del amor sufriente.

miércoles, 9 de junio de 2010

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (7 de 9)

Ungido contra Ungido

6 Galería de Ungidos contra Ungidos
El texto de Melitón de Sardes citado antes, enumeraba una galería de figuras bíblicas. A Melitón le interesa mostrar que son justos sufrientes y enseñar que en ellos era Cristo quien padecía. A nosotros, en cambio, nos interesa observar aquí que en dichos ejemplos se trata de parejas de elegidos, en las que uno sufre a manos del otro: Abel-Caín, Isaac-Abraham; Jacob-Labán; Jacob-Esaú; José-sus hermanos; David-Saúl; Moisés-su pueblo; los profetas-los reyes impíos: los profetas-los profetas del rey, los sacerdotes, el pueblo rebelde.
Consideremos dos eslabones de esta cadena de ejemplos: Moisés y David.

6.1 Moisés
Moisés merece especial atención porque padece la rebeldía del pueblo elegido,