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miércoles, 16 de junio de 2010

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (8 de 9)

Ungido contra Ungido

En la intención de Dios, la elección por la cual alguien es amado, está al servicio del amor universal que abraza a todos. Dios elige a uno en bien de todos. sus elegidos tienen una misión de servicio. Como los ángeles. La envidia del Diablo es negación de servir, negación a la caridad. Dios lo abraza y abarca todo en su amor. Su Espíritu es un espíritu de comunión. La Unción, la elección, está siempre destinada a la comunión. Por eso, la envidia, contraria a la caridad, se opone directamente a la intención de Dios, cuyos pensamientos son pensamientos de paz y no de discordia (Jeremías 29,11).

7 Unción para servir
A la ruptura de la comunión por envidia y rivalidad entre sus elegidos, el Señor resucitado quiere sustituirle una circulación de amor y de gracia que una a todos con todos. La Caridad es la virtud contraria de la envidia: no busca su propio interés (1 Corintios 13,5). Puestos a servir y a promover el bien de los demás, se inclinarán a alegrarse de ese bien. La circulación del amor y la gracia sólo es posible por el camino del Siervo. Y no aceptar ese camino es -otra vez más- equivalente al rechazo del Ungido por excelencia: Cristo y su camino del amor sufriente.