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jueves, 15 de septiembre de 2016

LA ZARZA ARDIENTE
EN ÍCONOS Y PINTURAS

NUESTRA INTERPRETACIÓN 
DE QUE EN LA ZARZA ARDIENTE VIO MOISÉS AL VERBO 
Y A SU MADRE Y  A SUS SAGRADOS CORAZONES, 
LA HEMOS VISTO CONFIRMADA POR LOS SANTOS PADRES 
Y LOS PREDICADORES LOS ENSEÑARON A LOS FIELES 
Y ÉSTOS LO PLASMARON EN ÍCONOS Y PINTURAS
















viernes, 12 de agosto de 2016

HIMNO A LA MADRE DE DIOS
"ZARZA ARDIENTE”

Fiesta Ortodoxa del Icono 
de la Madre de Dios 
“Zarza Ardiente” 
4 de septiembre

Contaquio I
A Ti, invencible jefa de los ejércitos, oh virgen purísima Theotokos, que alegraste a Dios, y alegraste también a la Iglesia de Cristo a través de la revelación en tu icono radiante de fuego, te dirigimos estas oraciones: ¡Oh Theotokos, a quien llamamos la de la “Zarza Ardiente”; así como posees dominio invencible y gran bondad de corazón, apresúrate por tu intercesión para ayudarnos en nuestras necesidades, y líbranos de todas las desgracias, pues te clamamos: ¡Alégrate, oh llena de gracia, Zarza Ardiente que nos libras de arder por el fuego!

viernes, 5 de agosto de 2016

LA ZARZA ARDIENTE
Según los Santos Padres [3]

SAN AGUSTÍN


San Agustín, siguiendo a San Ireneo, San Gregorio de Nisa y otros santos Padres, enseña que fue el Verbo quien se manifestó a Moisés en forma de llama de fuego, dentro de la zarza sin consumirla. 
Ya hemos explicado en la entrada dedicada a la zarza ardiente y los Sagrados Corazones que ese texto puede estarnos hablando de corazones de fuego, o de corazones humanos que estando entre las espinas no las destruyen.

El Señor se le manifestó a Moisés en la zarza como antes se había mostrado y hablado con Adán llamándolo en el Edén cuando se ocultaba de su mirada, o con Noé instruyéndolo para construir el  arca y mostrándose en el  arco iris, o con Abraham, Jacob y Moisés. 

Así nos lo enseña a enteder la Carta a los Hebreos cuando comienza diciendo:
“Dios, que en los tiempos pasados había hablado con nuestros padres de muchas  e imperfectas maneras  por medio de los profetas, al final de estos días nos habló ahora a nosotros en el Hijo” (Hebreos 1, 1-2)

Veamos pues la enseñanza de San Agustín al  respecto:

 “Todo lo hizo [el Padre] por su Verbo, y, según nos enseña la regla ortodoxa de la fe, el Verbo es el Hijo unigénito. Y si Dios Padre habló al primer hombre y Él paseaba por el edén en la penumbra del atardecer, y de su rostro se escondió en la floresta al pecador, ¿por qué no admitir que fue Él quien se apareció a Moisés, a Abrahán y a todos aquellos a quienes plugo manifestarse por medio de la criatura visible y caduca, sujeta a su dominio soberano, permaneciendo Él inmutable e invisible en su esencia? Con todo, cabe en la Escritura un paso inadvertido de persona a persona, de suerte que al decir Dios Padre: “sea la luz”, y todas las demás cosas que se dicen hechas por el Verbo, se quiera indicar que fue el Hijo el que habló al primer hombre, aunque esto no se diga claramente, sino tan sólo se insinúe a un buen entendedor” (Tratado De Trinitate II,10,17).

Y en otro lugar, en uno de sus sermones, San Agustín explica que cuando en este pasaje de la zarza ardiente y en otros lugares del Antiguo Testamento, se habla de la aparición del Ángel del Señor, el que se aparece es el Hijo, enviado del Padre:

“Algunos dicen que se llama ángel del Señor y Señor porque era Cristo, de quien claramente dice el profeta que es “ángel del gran consejo”. Porque ángel es nombre de función[y significa enviado a anunciar o a enseñar, mensajero], no de naturaleza (Hijo). Se dice ángel en griego a quien en latín llamamos mensajero. Mensajero es vocablo de acción: obrando, es decir, anunciando, se llama nuncio. ¿Y quién niega que Cristo nos anunció el reino de los cielos? Además, el ángel, es decir, el nuncio, es enviado por alguien que por medio de él anuncia una cosa. ¿Y quién duda de que fue enviado Cristo, el cual dice tantas veces: “no vine a hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió?” Por eso es propiamente enviado...
    Pues del mismo modo Dios, aunque apareció en el fuego, no es fuego; si apareció en el humo, no es humo; si apareció en un sonido, no es sonido. Estas realidades no son Dios, sino que indican a Dios. Habida cuenta de esto, creemos con seguridad que el Hijo, que se apareció a Moisés, era el Señor y el ángel del Señor” 
(Sermón 7, 3.4).





viernes, 29 de julio de 2016

SAN IGNACIO DE LOYOLA
31 de julio
50º ANIVERSARIO DE MI ORDENACIÓN

San Ignacio de Loyola
+ Roma, 31 de julio 1556


CONTEMPLACION PARA ALCANZAR AMOR
Primero conviene advertir en dos cosas.
La primera es,
que el amor se debe poner más en las obras que en las palabras.
La segunda:
el amor consiste en comunicación de las dos partes,
es a saber, en dar y comunicar
el amante al amado lo que tiene,
o de lo que tiene o puede,
y así, por el contrario, el amado al amante;
de manera que si el uno tiene ciencia,
dar al que no la tiene,
si honores, si riquezas, y así el otro al otro.

(Ejercicios Espirituales 231)

¡Y QUÉ LE DARÉ
AL QUE ME AMÓ Y SE ENTREGÓ POR MÍ?


"Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento, y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo distes, a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro,
disponed a toda vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia,
que ésta me basta".

(Ejercicios Espirituales Nº 234)

VIDA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Narrada por el Padre Horacio Bojorge S.J.
puede escucharla en el Blog del Diácono Jorge Novoa:
http://diaconojorge.blogspot.com/2009/07/padre-horacio-bojorge-sj-san-ignacio-de.html

SAN IGNACIO DE LOYOLA
+ 31 DE JULIO de 1556

SAN IGNACIO DE LOYOLA
Su fiesta se celebra
el 31 de Julio
Si desea oir la narración de su vidapuede oirla narrada en: http://diaconojorge.blogspot.com/2009/07/padre-horacio-bojorge-sj-san-ignacio-de.html

"Las Sagradas Escrituras suponen que tenemos entendimiento"



... después que Cristo expiró en la Cruz ...
viniendo al sepulcro y resucitado
apareció a su bendita Madre
en cuerpo y alma... "
(Ejercicios Espirituales Nº 219)



Primero apareció a la Virgen María,
lo cual, aunque no se diga en la Escritura,
se tiene por dicho al decir que
se apareció a tantos otros,
porque la Escritura
supone que tenemos entendimiento,
como está escrito:
'¿También vosotros estáis sin entendimiento?'"
(Ejercicios Espirituales N" 299)

San Ignacio de Loyola

¡¡¡Ruega por nosotros!!!

viernes, 22 de julio de 2016

LA ZARZA ARDIENTE
Según los Santos Padres [2]

SAN GREGORIO DE NISA 

En su obra Vida de Moisés interpreta la zarza ardiente, aposento de la luz, como tipo de la Virgen María, que llevó dentro de sí, en cuerpo y alma,  a la Luz del Mundo, y al que quiso inflamar al mundo con su fuego: "Fuego he venido a traer a la tierra"

El relato bíblico de la zarza en el Antiguo Testamento y su sentido espiritual en el Nuevo Testamento

El tipo: La letra en el  Antiguo Testamento

“Nos cuenta la historia (Éxodo 3, 1-6) que, habiendo pasado un poco de tiempo en este género de vida, [Moisés] recibió una sobrecogedora aparición de Dios. 

En el tranquilo mediodía, relampagueó ante sus ojos una luz más fuerte que la luz del sol. 

Extrañado por lo inusitado del espectáculo, elevó los ojos hacia la montaña y vio una zarza de la que de donde salía una luz como de llama de fuego. Pero puesto que las ramas de la zarza permanecían tan frescas en la llama como bajo el rocío. Se dijo a sí mismo: Vayamos a ver ese espectáculo tan grande. Pero apenas había dicho eso, el milagro de la zarza no sólo se mostró a sus ojos, sino que, lo que es más sorprendente de todo, sus oídos fuero iluminados con los resplandores de la luz.
En efecto, la gracia de la luz fue distribuida a ambos sentidos, los ojos fueron iluminados con los destellos de la luz y los oídos fueron llevados a la luz con enseñanzas purísimas. Esto es, la voz que salía de aquella luz pohibió a Moisés acercarse a la montaña, calzado con sandalias hechas con pieles muertas [de animales muertos]. Cuando él liberó a su pies de aquél calzado [impuro], tocó así [con sus pies] aquella tierra que estaba iluminada por la luz divina.

Luego no quiero insistir  demasiado en las cuestiones puramente históricas, a fin de mantenerme dentro de mis objetivos, fortificado por la visión de la teofanía, recibe la orden de liberar a su pueblo de la esclavitud de los egipcios. Y para estar plenamente instruido del poder que le es confiado por Dios, experimenta, bajo las órdenes de éste, con lo que tiene a mano. La experiencia consistió en esto: un cayado que su mano dejó caer cobró vida y se convirtió en un animal el animal era una serpiente; luego, al recogerlo, volvió a ser lo que era antes de la metamorfosis; por otra parte, la piel de su mano, cuando la alejó de su seno, cobró la blancura de la nieve, luego, cuando la volvió a acercar, retornó a su apariencia natural.
San Gregorio de Nisa, Vida de Moisés, Primera Parte Nº 20
Edit. Ciudad Nueva, Madrid 1993

El Antitipo: sentido espiritual cumplido en el Nuevo Testamento

“Este pasaje nos enseña el misterio de la Virgen: la luz de la divinidad, que gracias a su parto ilumina desde ella la vida humana, ha guardado incorrupta la zarza que ardía, sin que la flor de la virginidad se agostase en el parto
De esta luz aprendemos lo que tenemos que hacer para permanecer dentro de los  resplandores de la luz verdadera: que no es posible correr con los pies calzados [con obras muertas] hacia aquella altura [montaña de Horeb] en la cual se contempla la luz de la verdad, sino que es necesario descalzar los pies del alma de su envoltura de pieles, muerta y terrena, de la cual fue revestida la naturaleza [humana] desde el principio, cuando fuimos desnudados a causa de la desobediencia a la voluntad divina [Génesis 3, 21: Dios les hizo vestidos de pieles de animales muertos, en el bautismo hay que revestirse de la túnica blanca de la vida inmortal].
Si hacemos esto, se seguirá el conocimiento de la verdad, pues ella misma se manifestará a sí misma, ya que el conocimiento de lo que es [Yo soy el que soy y está] se convierte en purificación de la opinión en torno a lo que no es”.
 San Gregorio de Nisa, Vida de Moisés, Segunda Parte Nº 21-22
Edit. Ciudad Nueva, Madrid 1993

El Cardenal Jean Daniélou 
anota que San Gregorio de Nisa es el primero en presentar la zarza que arde sin consumirse como una figura de la maternidad de María.  
(Grégoire de Nisse: La Vie de Moïse, Paris 1968, pág. 119 nota 3 citando ) 

Lo que san Gregorio dice aquí se halla algo ampliado en su Sermón sobre la Anunciación del Señor por el Ángel Gabriel: “Lo significado entonces por la zarza y la llama (que ardía en medio de ella, dentro de ella, sin consumirla) fue manifestado con el paso del tiempo en el misterio de la Virgen. Pues así como allí se encuentra una zarza encendida por el fuego y no se consume, aquí se encuentra una virgen que da a luz y no se corrompe. No te extrañe de que se signifique por medio de una zarza el cuerpo de la Virgen que dio a luz a Dios, pues toda carne, a causa de la recepción del pecado y por el hecho de ser carne, es espina" (Patrología Griega Migne Tomo 46, columna 1136).

Por último, recordemos que San Gregorio de Nisa considera que Moisés había sido preparado por Dios para poder recibir la revelación de la zarza y la misióno de volver a Egipto para liberar al pueblo de la esclavitud, por una estadía de 40 años en el desierto, lejos de Egipto y purificado en  el  desierto.:

“Hemos de huir de aquí [de Egipto, país de la  esclavitud] lo más rápidamente posible siguiendo el ejemplo de la historia [el relato del Antiguo Testamento], hacia una enseñanza mejor y más sublime de los misterios.
Y si fuese necesario vivir de nuevo en el extranjero, esto es, si hubiese necesidad que nos forzase a tratar con la filosofía pagana [la falsa filosofía de este mundo], hagámoslo tras haber apartado a los perversos pastores del uso injusto de los pozos [ver Éxodo 2, 17] esto es, tras haber refutado a los maestros de maldades por el mal uso de la educación.
De este modo viviremos a solas con nosotros mismos [como Moisés 40 años en el desierto] sin llegar a las manos con los adversarios [como Moisés mató al Egipto], ni ponernos en medio [como se interpuso entre el egipcio y la víctima], sino que viviremos en compañía de los que están apacentados por nosotros, iguales en el sentir y en el pensar: de todos los movimientos del alma que hay en nosotros, a modo de ovejas, apacentados por el querer de la razón, que es la que preside.”

San Gregorio de Nisa, Vida de Moisés, Segunda Parte Nº 16-18
Edit. Ciudad Nueva, Madrid 1993