jueves, 2 de julio de 2020

JESUCRISTO: EL ENCANTO Y EL PODER DE SU PALABRA
por EUGENIO ZOLLI

UNA PREDICACIÓN ARREBATADORA

1) Jesús el Rabino, el Nazareno

1) Las agudezas rabínicas que despliega Jesús en la parábola del sembrador, [véase la primera entrada en el archivo del blog: "Salió el sembrador a sembrarse"] asombraban a los que oían su predicación. Jesús fue pronto reconocido por sus discípulos como Rabbí, es decir, como Maestro de la Escritura y expositor de sus sentidos. Jesús se mostró durante toda su vida como "el escriba instruido en el Reino de los Cielos, que se parece al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas" [Cfr. Mateo 13,52; 24,45].
2) Pero lo hacía, además, en forma no sólo ingeniosa sino fascinante. No sólo deslumbraba las mentes con la revelación de sentidos escondidos hasta entonces, sino que cautivaba los corazones con la hermosura del misterio al que hacían asomar sus dichos: “Abriré en parábolas mi boca, declararé cosas ocultas desde la creación del mundo” [Salmo 78,2 aplicado por Mateo 13, 35 a la predicación en parábolas de Jesús].
3) Israel Zolli, el gran rabino de Roma que se convirtió durante la Segunda Guerra Mundial dedicó un estudio al título "Jesús Nazareno".[Se bautizó con el nombre de Eugenio, en homenaje, al Papa Pío XII, Eugenio Pacelli]. Zolli concluye que el título “Nazareno” significaba “predicador”. Pero no cualquier predicador, sino un predicador popular que cautiva y conmueve, que arrebata a su auditorio y lo eleva hacia Dios y hacia la conversión con el vuelo poético de su enseñanza. [Eugenio Zolli, Mi encuentro con Cristo, (Ed. Patmos, Madrid 1948) pp. 106- 144].
“La personalidad del Predicador excedía con mucho el oscuro lugar de origen de su familia. Jesús era para las masas no el nazaretano, sino el Nazareno , el Predicador” [Eugenio Zolli, O.c., p. 137]. “Para la elocuencia declamatoria, el término arameo usado entonces era precisamente netsar”.[O.c., p.139].
4) Si Jesús asombró a los maestros de la ley en el Templo ya a los doce años con sus originales preguntas y respuestas sobre los sagrados textos, nos podemos imaginar lo que sería no ya la explicación, sino el anuncio del cumplimiento de las Escrituras, cuando lo proclamaba en la madurez de su misión y en la plenitud de una percepción madura y entusiasta, desbordante del Espíritu derramado sobre su santísima humanidad y que de ella manaba a raudales. [El kerygma es por definición algo que se grita, se proclama en voz alta, como el almuecín desde los minaretes de la mezquita].
¿Nos podemos imaginar al Logos Poeta hablando, en poesía, de la belleza de Dios, de la que nadie sino él era testigo? ¿No es acaso su vida misma el más hermoso poema que haya vivido hombre alguno? De él se pudo decir no solamente que “jamás un hombre habló como este hombre” (Jn 7, 46) sino que “jamás un hombre vivió como este hombre” [¿No es esto lo que dice san Juan evangelista cuando afirma: "En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" Jn 1,4?].
¡De él se pudo decir más aún!: “que nadie vio jamás a Dios sino Él” (Juan 1,18; 3,11 ss). Es que en Jesús vida y palabra coinciden. Cuando Jesús interpreta las Escrituras no se limita a relacionar textos entre sí, los relaciona consigo mismo y los muestra cumplidos en sí mismo.
5) El Padre le comunicaba a Jesús una inteligencia de las Escrituras que le permitía no solamente leer en ellas la voluntad del Padre sobre Él, sino cumplirlas perfectamente, ya que, como Hijo perfecto, tenía hambre de obedecerle. "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió" (Juan 4, 34). Jesús interpretó las Sagradas Escrituras con el mismo Espíritu Santo con que fueron escritas. [La Constitución Dei Verbum ha consagrado este hecho como norma para todo intérprete Nº 12]
6) Cuando Jesús crucificado dice "tengo sed" (Jn 19, 28), no lo dice porque estuviese sediento. No lo hubiese dicho sólo por quejarse. Hubiese sufrido en silencio su sed, como sufrió tantos otros tormentos. No. Jesús dijo que tenía sed “para que se cumpliera la Escritura”. Es decir, para hacer hasta el fin la voluntad del Padre acerca de él, premanifestada en ellas. En las Escrituras santas y divinamente inspiradas, el Hijo leía y reconocía, como en un libreto, o en una partitura, la voluntad del Padre referida a él. "Escudriñad las Escrituras en las que decís que tenéis vida eterna, ellas hablan de mí" (Jn 5,39s).
7) El “todo está cumplido” ["consummatum est" Jn 19, 30] que sigue al “tengo sed” - y que precede inmediatamente a la devolución de su espíritu al Padre, de quien lo recibiera -, se refiere a esa obediencia perfecta de Jesús a lo preanunciado acerca de él por el Espíritu Santo “en las Escrituras, Moisés, los Profetas y los Salmos” (Lc 24, 27. 44-48).

1.2) Mayor que Salomón el sabio y que Jonás el profeta
8) ¿De dónde le venía a Jesús esta abismal, vertiginosa comprensión de las Sagradas Escrituras? Glosando lo que el Catecismo de la Iglesia Católica dice acerca de la oración de Jesús [Catecismo de la Iglesia Católica Nº 2599], y aplicándolo a su inteligencia de las Escrituras, podemos decir que el Hijo de Dios hecho hombre de la Virgen, aparte de su ciencia divina, como verdadero hombre, aprendió a interpretar las Escrituras conforme a su corazón de hombre y al modo humano.
9) Lo hizo, en primer lugar, de su Madre, que conservaba el recuerdo de las palabras del Ángel Gabriel y el de todas las ‘maravillas’ del Todopoderoso y las meditaba en su corazón, relacionándolas con los misterios de la infancia de su hijo y de sus primeros pasos por la vida. Al referirle a Jesús las palabras del Arcángel, como lo debe haber hecho sin duda desde su más tierna infancia, María le comunicaba claves reveladas de interpretación de la Escritura; y de autocomprensión de su identidad de Hijo, a la luz de ellas. Jesús aprendió también a interpretar las Escrituras en las palabras y en los ritmos litúrgicos de la interpretación de su pueblo, en la sinagoga de Nazaret y en el Templo.
10) Pero su interpretación brota de una fuente secreta distinta, como lo deja presentir a los doce años de edad: “yo debo estar en las cosas de mi Padre” (Lc 2, 49). Aquí comienza a revelarse la novedad de la interpretación de las Escrituras en la plenitud de los tiempos. Y María, desde ese momento, aunque su hijo le siga estando sujeto en Nazaret, va a irse convirtiendo de Maestra en discípula que aprende y es enseñada.
11) Los evangelios registran que, por eso mismo, las enseñanzas de Jesús causaba extrañeza, desconfianza, resistencia (Mc 1,22.27; Mt. 7, 28-29). No era el conocimiento académico. Él las entendía y las interpretaba con exousía, con autoridad, con poder. Como lo hará San Pablo, el perfecto imitador de Cristo [“Mi palabra y mi predicación no fue con persuasivas palabras de sabiduría, sino con demostración de Espíritu y de fuerza; para que vuestra fe no estribara en sabiduría de hombres sino en la fuerza de Dios” 1ª Corintios 2, 4-5] . En Espíritu y Verdad. Eso no obstaba para que Jesús pudiese aplicar procedimientos de las escuelas rabínicas, como hemos visto al explicar la parábola del sembrador. Pero lejos de quedarse en la exposición de los sentidos y sentencias tradicionales y en el tono y estilo tradicional, él las entendía como guía de su vida, las iluminó viviéndolas, las explicó con su modo de vivirlas, y mostró cómo y qué decían acerca de Él.

1.3) El Nazareno
12) De ahí que, aunque sus discípulos lo llaman Rabbí, Maestro, las masas lo llamaron – como afirma Zolli - el Predicador (hanotsrí = el Nazareno).
13) Lo característico de la enseñanza de Jesús que se refleja particularmente en sus parábolas, - observa Zolli - no es pues una interpretación, en el sentido de una explicación intelectual, sino como un anuncio del cumplimiento. Como lo dice en la sinagoga de Nazareth: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” (Lc 4, 21).
14) Sobre esta huella y esta escuela de Jesús resucitado, la predicación del cristianismo primitivo era una exposición en voz alta, sonora, agradable, jubilosa, de esa alegre nueva: los tiempos están cumplidos y está sucediendo lo anunciado por los profetas: “lo que oís al oído, predicadlo desde los techos” (Mt 10, 27).
15) La proclamación del cumplimiento de los tiempos no podía hacerse mediante los métodos de enseñanza de los escribas, sino en aquella forma de elocuencia declamatoria, que en arameo recibía el nombre de “Netsar” [Eugenio Zolli, O.c. pp. 139-143]. El nombre Nazareno, aplicado a Jesús por su oratoria elocuente y arrebatadora, es, según argumenta Zolli, una realidad, un hecho positivo. Era el título más adecuado para Jesús, considerado como vidente, predicador, maestro. “Jesús de Nazaret es Jesús el Nazareno. Es la flor vaticinada por Isaías, es como diría el Petrarca: flos vatum, la flor de los poetas y de los profetas".
16) Pero la elocuencia de Jesús no es puramente retórica. Lo que la caracteriza es la exousía, la autoridad, el poder, la fuerza. En el Evangelio se habla frecuentemente de la exousía de Jesús [Mt 7, 29; 9,6; 10,1; 21, 23.24.27; 28, 18; Mc 1, 22.27; 2, 10; 3, 15; 11, 28.29.33; Lc 4, 6.32.36; 9, 1; 10, 19; 12, 5; 20, 2.8.20; 22, 53; Jn 1, 12; 5, 27; 10, 18; 17, 2.], del poder divino y sobrenatural que residía en él. Esa exousía daba peso a su palabra y la distinguía del modo de enseñar de los escribas. Precisamente a la elocuencia arrebatadora y proféticamente cierta, que contiene en sí el poder divino, se le puede aplicar con justeza el término netsàr, que se refiere exactamente a una proclamación enunciada en un tono lleno de autoridad, desacostumbrado, artísticamente perfecto” [Eugenio Zolli, O.c. pp. 145] . “Jamás un hombre habló como este hombre” (Jn 7,46).
17) El tono de las parábolas de la semilla, que celebran la fecundidad de la palabra divina y la obra del divino sembrador, ha de ser el tono de los cantos de la cosecha. Un tono emocional de alegría y de triunfo, de gratitud por la obra divina. Ha de estar penetrado de la alegría de Jesús sobre los campos que blanquean para la cosecha (Jn 4, 35); del júbilo de los cosechadores. “Se han alegrado como en la siega” (Isa 9, 2); “cosechan entre cantares... al volver vuelven cantando, trayendo sus gavillas” (Sal 125, 5-6). Es el eco de la dicha de Dios al hablar y ser escuchado, por requerirnos de amor y ser correspondido. Es la alegría de una siega de amores.
18) Ese es el tono en que debería interpretarlas el predicador. El de hoy y el de todo tiempo. Y esto le es posible al sacerdote que predique en la homilía tan “in persona Christi” como cuando consagra. De modo que no esté allí – no ha de estar - él hablando en su propio nombre, sino en el de Cristo. No ha de ser él quien predica, sino Cristo en él. En la Homilía el sacerdote ha de darle lugar a Cristo para que, Cristo en él, explique las Escrituras (Moisés, Profetas, Salmos) a la luz de su vida (Evangelio). La vida de Cristo es la mejor interpretación vivida de las Escrituras y todas ellas no quieren hablar sino de él: "Escudriñad las Escrituras ya que creéis tener en ellas vida eterna; pues bien, ellas son las que dan testimonio de mí. Pero vosotros no queréis venir a mí para tener vida" (Jn 5,39).
19) En virtud del sacerdocio ordenado, y si así lo hiciere, se le concederá en mayor o menor medida, una participación en la exousía del Nazareno, como le fue concedida a los Apóstoles, según leemos en el libro de los Hechos. La gracia que fluía de los labios de su Maestro, también afluirá a sus labios desde sus entrañas como un torrente de agua viva, prometido por Jesús a quien crea de veras en él (Jn 7, 38). “El que crea hará las mismas cosas que yo y aún mayores” (Jn 14, 12). Las hará porque tiene en sí el testimonio del poder de Dios que comunica el Cristo glorioso, testigo de la fidelidad del Padre. El poder victorioso de su Palabra de amor. En esa alegre visión de fe, es posible predicar y vivir, como Jesús, la jubilosa certeza de “que la siembra divina produce siempre fecundidad apostólica”.

2) UNA PALABRA PODEROSA
20) El capítulo cuarto de Marcos nos muestra a Jesús como Maestro y nos ofrece algo del contenido de sus enseñanzas en parábolas, acerca del Reino y de la Palabra de Dios. Es la enseñanza hacia afuera del círculo de sus discípulos, porque a ellos les enseñaba aparte los misterios del Reino. "A vosotros os es dado conocer los misterios del Reino, pero a los que están afuera, todo se les dice en parábolas" (Marcos 4, 11).
21) A continuación Marcos va a presentar cuatro episodios que mostrarán el poder de esta Palabra de Jesús en aquellos ámbitos que la muestran y demuestran como palabra divina. La tempestad calmada mostrará el poder de su palabra sobre los elementos. El endemoniado geraseno mostrará el poder de su palabra sobre los demonios. La curación de la hemorroísa y la resurrección de la niña hija de Jairo, lo mostrará como Señor de la vida y de la muerte. Se abre así, en el evangelio de Marcos un nuevo capítulo sobre la revelación de quién es Jesús: su palabra tiene aquellos poderes que caracterizan la palabra divina. Jesús viene no solamente a enseñar una doctrina de sabiduría, sino a obrar obras que son propias de Dios.
22) Notemos, sin embargo, que estos signos suceden ante los ojos de los discípulos. Y aunque sean públicos o sucedan en público como la curación del geraseno y la de la hemorroísa, de hecho suceden en presencia de los discípulos y son para ellos. Es a los que creen en su palabra que se les manifiesta el poder de su palabra. De hecho, en Nazaret, donde Jesús no encuentra fe, apenas puede hacer unos pocos milagros (Mc 6, 5-6). Es como si ante la incredulidad el poder de Dios se redujese voluntariamente a la impotencia.

jueves, 25 de junio de 2020

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [6 de 6]
INICI0 DEL EVANGELIO QUE ES JESUCRISTO

EL COMIENZO DEL EVANGELIO 
SEGÚN S. MARCOS
JESÚS 
LA GRAN NOTICIA

1,1 Comienzo del Evangelio que es Jesús el Cristo, el Hijo de Dios"

Hemos visto que los justos del Antiguo Testamento anhelaban ver al Señor en persona y aguardaban su venida de acuerdo a las Sagradas Escrituras.
Hemos visto también que el tema principal del Evangelio según San Marcos es "quién es Jesús".
Así se explica que Marcos comience su evangelio con esta afirmación o profesion de fe en Jesús Mesías, Hijo de Dios, que es, personalmente, el comienzo, principio o inicio (arjé) de lo que se esperaba: es Dios que viene en persona, en la persona de su Hijo.
El notición que es Jesús
"Comienzo del Evangelio de Jesucristo", debe interpretarse: "comienzo del Evangelio que es Jesucristo..." Eso es lo que intenta decir Marcos. Que Jesús mismo es el Evangelio, es la alegre noticia y al mismo tiempo el gozoso acontecimiento que anunciaban los profetas. Por eso seguirá a continuación con una cita explícita de Isaías que combina con otra cita, implícita, de Malaquías.
[Esta forma de expresarse la llaman los lingüistas: genitivo epexegético. Se trata de una forma idiomática que pone en forma posesiva una atribución al sujeto: "el bueno de juan, lo miró asombrado"]. El Evangelio de Jesús = El Notición que es Jesús.

Una revelación que se irá haciendo sobre la marcha

Marcos comienza con esta profesión de fe. Pero todo su evangelio implica un camino arduo de la revelación de la identidad de Jesús. Los discípulos irán avanzando lentamente en el conocimiento de la verdadera identidad de su Maestro (Rabbí).
Una cumbre en ese progreso, será la confesión de fe de Pedro: "Tú eres el Cristo" (Mc 8, 29).

No hay que asombrarse de que los discípulos,

1) enseñados por Jesús mismo,
2) a quienes Jesús declara que les es dado "el misterio del Reino", (3, 11)
3) que presencian milagros de los que solamente ellos son testigos y les revelan - en forma secreta y reservada - el poder de esa palabra de Jesús, el predicador:
a) sobre los elementos, el viento y el mar: La tempestad calmada (4, 35-41)
b) sobre los demonios: la legión de demonios arrojados al fondo del mar (5, 1.20)
c) sobre la vida y la muerte: la sanación de la hemorrosía y la resurrección de la hija de Jairo (5, 5, 21-43)

A lo largo del evangelio se puede asistir a

1.- la consolidación de una resistencia y una oposición creciente contra Jesús.
2.- la incomprensión que también puede considerarse creciente: a) de los discípulos; b) de las muchedumbres y de los beneficiados con sus curaciones, que le son ingratos, o le desobedecen, o permanecen ajenos al verdadero mensaje religioso de Jesús.

Hay algunas excepciones, como:

1* la confesión de Pedro (8, 29).
2* El endemoniado de Gerasa quiere seguirlo (5, 18);
3* la sirofenicia lo profesa Kyrios, Señor (7, 28), dándole un título divino,
4* El ciego Bartimeo, que lo declara Hijo de David, se hace discípulo (lo sigue por el camino por el que temían seguirlo sus discípulos) (10, 52; ver 10, 32)
5* El centurión que dirige su crucifixión, al verlo morir, confiesa "Verdaderamente éste era el Hijo de Dios" (15, 39).

El Centurión romano

En la cruz se revela plenamente la identidad de Jesús. El centurión pagano accede a la fe con que Marcos ha comenzado su Evangelio: "Iniciación de la gozosa venida de Dios en persona, en Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios".

jueves, 18 de junio de 2020

PEDIR AL PADRE EL PAN QUE ALIMENTA EL SER FILIAL

HOMILÍA
ORAR 
EL PADRE NUESTRO

He sido engendrado por Él 
por eso puedo llamarlo Padre 

Eclesiástico 48,1-14
Salmo: 96
Evangelio: Mateo 6,7-15





En todo el Sermón de la Montaña Jesucristo nos habla del Padre Nos muestra el camino de la vida filial. Nos enseña a ser y vivir como hijos, pues lo somos.
El trozo de Evangelio que hemos leído hoy, nos pone a hablar con el Padre como hijos. Este texto del Evangelio es como el corazón del Sermón de la Montaña.
 Podríamos decir que la oración del Padre Nuestro está justo en su "centro geométrico"
Con la oración del Padre Nuestro, Jesucristo nos pone a hablar directamente con su Padre como con Nuestro Padre. Nos pone a hablar con el Padre de tú a Tú. Pasa del hablarnos del Padre como ÉL y nos instala en nuestra condición de hijos.
“Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre  celestial” (Mt 5, 48).

Las tres primeras peticiones expresan  los deseos que un hijo puede tener con el Padre
“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre” (Mt 6,9)
El nombre de Padre: que Dios sea conocido como Padre y reverenciado como Padre. 
Eso sólo puede suceder dentro de la relación de hijo. Si yo no estoy dentro de la relación de hijo, no puedo llamarlo Padre. 
Se supone que Él lo me ha engendrado antes como hijo, que lo percibo. 
He sido engendrado por Él por eso puedo llamarlo Padre.

La segunda petición es “que  venga tu Reino”  (Mt 6,10), que todos los hombres puedan sentirse y saberse hijos de Dios y puedan ponerse delante del Padre como hijos. ¡Que todo el mundo conozca a Dios como Padre suyo!  es la condición filial.
La condición filial es la relación fraterna. Si falta esta relación filial, no puede haber relación fraterna. 
La Revolución francesa prometía una fraternidad, pero era imposible lograrla desde el momento que mataban al Padre y  a los hijos.

La tercera petición: “Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10)
Hágase tu Voluntad es precisamente, el deseo filial  que se cumpla la voluntad del Padre. 
Jesús dice en la cruz. “Todo está cumplido”(Jn 19,30) “Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu” (Lc 23, 46)  Teniendo conciencia que ha cumplido todo lo que el Padre le mandó, desde el momento que los hombres lo condenan y lo matan como blasfemo. En ese momento Él cumple la voluntad del Padre. Se muestra ante los hombres como  Hijo.
          .
Después las otras peticiones son respecto de los hijos para ser hijos
“Danos hoy nuestro pan de cada día”. (Mt 6, 11)
 La Eucaristía es el don que alimenta nuestro ser filial. No se trata del pan natural que servimos en la mesa. El Padre ya sabe que lo necesitan. No es necesario que se lo pidan. “No andéis, pues, preocupados diciendo:¿ qué vamos a comer?,¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas estas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso”. Mt 6,31-32.

Le  pedimos el Pan que alimenta nuestro ser filial. Porque ese ser  filial  necesita no sólo ser engendrado sino  conservar  la existencia. Ese pan es por un lado el Espíritu Santo que nos hace obrar como hijos. El Pan es el amor del Espíritu Santo. Ese Pan es también la Palabra de la Sagrada Escritura que está empapada de Espíritu Santo  porque si no, sin el Espíritu Santo, la letra mata, es el espíritu lo  vivifica.

“Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”(Mt 6,12) y nos piden perdón. Evidentemente el Padre perdona a los que le piden perdón y tenemos que imitar al Padre cuando nos han ofendido y nos piden perdón. Si no hay pedido de disculpa, no puede haber perdón. Y no puede haber  restablecimiento del vínculo.

No nos dejes entrar en la tentación” (Mt 6,13) Aquella que me impide que yo siga siendo hijo, me hace salir de la condición filial. “más líbranos del Malo” del que es el que nos hace salir con las tentaciones de dejar de ser hijos. Por eso nos roba la principal riqueza que tenemos

Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Jueves de la Semana XI del Tiempo ordinario

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [5 de 6]
LA VENIDA DE DIOS MISMO, EN PERSONA

¡MÍRENLO AHÍ! 
El Evangelio se llama así porque en el idioma griego en que fue escrito,euangelion quiere decir buena noticia. Lo que anuncia el Evangelio como buena noticia es la presencia de Dios. 
La venida de Dios en persona había sido anunciada por los profetas en el Antiguo Testamento.

En el Nuevo Testamento, Jesucristo se presenta a sí mismo como la realización de esa venida preanunciada. Desde Jesucristo Dios se hace presente “en persona”, inaugurando así la nueva era de la historia humana: el Nuevo Testamento. Eso es lo que anunció Juan el Bautista y eso es lo que anunciamos en la Iglesia

1. Anuncio de la venida de Dios mismo en el Antiguo Testamento
Si tomamos como ejemplo el libro del profeta Isaías, encontramos en él numerosas frases que aluden a la venida de Dios y a una presencia suya sin intermediarios. Citemos algunas:
- “Fue Él su Salvador en todas sus angustias. No fue un mensajero ni un ángel, Él mismo en persona los liberó” (63,9)
- “¡Ah! si rompieses los cielos y descendieses” (63,19)
- “Su presencia es pavorosa para los malos” (2,10.19.21)
- “Vendrá el Señor” (4,3); “El Señor mismo” (7,14)
- “Al Rey Señor de los Ejércitos han visto mis ojos” (6,4)
- “Aguardaré al que esconde su rostro” (8,17); “La tierra se llenará de su conocimiento”(11,9); “El Señor volverá a mostrar su mano” (11,11)
- “He aquí a Dios mi salvador” (12,1); “Ahí tenéis a vuestro Dios” (25,9); “Ahí está vuestro Dios, ahí viene el Señor con poder” (40,9-10); “No he dicho que me busquen en vano” (45,19)
- “Con sus propios ojos ven el retorno del Señor” (52,8)
- “Me he dejado encontrar y hallar por quienes no me buscaban” (65,1)
- “Tú te haces el encontradizo” (64,4)

Ante esta insistencia en el tema de la venida de Dios en persona, se explica que el libro de Isaías se abra con la famosa profecía: “Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no conoce... me ha dado la espalda” (Isaías 1,3-4).

2. Anunciada a MoisésEsta venida de Dios en persona de la que habla Isaías es la misma que le había sido anunciada a Moisés en respuesta a su oración insistente: “habitaré en medio de vosotros... me pasearé en medio de vosotros” (Levítico 26,11-12). “Yo mismo iré contigo y te daré tranquilidad” -respondió Dios a la súplica de Moisés. Y Moisés le repitió: “Si no vienes Tú mismo, no nos hagas partir” (Éxodo 33,14-15). Moisés y Elías desearon ver el rostro de Dios: "¡Muéstrame tu rostro!" (Éxodo 33,18). Por eso, ambos pudieron verlo sobre el monte de la Transfiguración.

3. Personalización
Los salmos claman por esa manifestación de presencia y cercanía: por ejemplo: “haga brillar su rostro sobre nosotros!” (Salmo 67,2); “Dios en persona va a juzgar” (Salmo 49,6); “los rectos morarán en tu presencia” (Salmo 140,14).
Pero no sólo preanuncian la presencia de la encarnación ciertos textos aislados, aún siendo numerosos, tanto que no podemos soñar con elencarlos aquí. Todo el Antiguo Testamento, en su conjunto ofrece no solamente el uso universal de los antropomorfismos, sino una personalización gradual y creciente de los atributos divinos, como son su Palabra, Sabiduría, Justicia, Fidelidad, Amor, Nombre. En esos usos del Antiguo Testamento, han visto los hagiógrafos del Nuevo y ha visto la Iglesia, preanuncios de la Encarnación.

4. Salmo 85: Un Dios que besa y abraza
Queremos poner un solo ejemplo, refiriéndonos a un texto que pasa generalmente inadvertido debido a las traducciones corrientes. El Salmo 85 (el que comienza con las palabras “Señor has sido propicio a tu tierra...”) es todo él una petición de esa Presencia benéfica, por la cual el salmista clama y suspira: “Muéstranos tu amor y tu salvación” (v.8): “quiero escuchar lo que dice Dios” (v.9). La oración de deseo de presencia y encuentro, se transforma de pronto en una profecía de la venida de Dios en persona, a partir del versículo décimo: “Su Gloria habitará en nuestra tierra...” Y continúa: “Amor y Lealtad son encontrados: Justicia y Paz besan; Lealtad germina de la tierra; Justicia se asoma desde el cielo”. Estos dos versículos (11-12) contienen una serie de nombres de atributos divinos personificados y convertidos en nombres de Dios. Las acciones que se atribuyen a estas personificaciones son elocuentes en el original hebreo. Los verbos en hebreo están en activa y pasiva y no tienen el sentido recíproco que sugieren algunas versiones castellanas: “amor y lealtad se encuentran, justicia y paz se besan”; como si los atributos se saludaran entre sí, o se conciliaran ideas opuestas o mal avenidas. Amor y Lealtad se encuentran, ha de entenderse en el sentido de son encontrados, en voz pasiva. Y este encuentro se expresa en hebreo con un verbo (pagash) que sólo se usa para el encuentro entre personas. Justicia y paz, besan, con un verbo en voz activa.
Esta traducción fiel y literal del hebreo que proponemos siguiendo la interpretación de la antigua versión siriaca Peshitta y comentaristas antiguos y modernos, muestra al salmista describiendo proféticamente la encarnación: el encuentro de Dios en persona con los hombres.
Justicia y Fidelidad, Amor y Lealtad, no son ideas, como tampoco Dios lo es. Son, Es Alguien. Alguien que uno se encuentra, que se toca, que te besa y te abraza: Presencia de Dios real y en persona.

JESÚS: DIOS HECHO HOMBRE, DIOS PRESENTE
Estos antecedentes del Antiguo Testamento eran referencias indispensables para comprender ahora el contenido de la predicación de Jesús.
Tal como se nos narra en los evangelios, la predicación de Jesús es de una laconicidad impresionante y a la vez intrigantemente escueta. San Marcos la resume en su evangelio en dos versículos: “Marchó Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: el tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se aproximó, convertíos y creed en el evangelio” (Marcos 1,14-15).
Jesús puede permitirse ser tan breve porque lo que quiere no es tanto comunicar una doctrina, cuanto señalar una presencia. Dios está presente. Dios, en persona, está aquí. La proclamación de este acontecimiento es el evangelio: buena noticia, buena nueva.
“El tiempo se ha cumplido”: es decir, ha llegado la hora que anunciaban los profetas, el día que ellos llamaron “Día de Yavé”. Dios mismo ha venido. Se ha hecho próximo: prójimo. Dios se aprojimó.
“El Reino de Dios”, es una circunlocución por “Dios Rey”. Esto puede comprenderse a la luz de lo que gritan quienes reciben a Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén. Recibiendo al Rey que viene le gritan: “Bendito el Reino que viene...” (Marcos 11,9). Cuando viene el Rey, es su reinado el que llega junto con él. Por lo tanto, Rey y Reino son nombres intercambiables. Y en este caso son nombres de Dios, quien, como es sabido es llamado Rey (Cfr. Isaías 6,4: “Al Rey Yavé Sebaot han visto mis ojos”). Cuando Jesús anuncia que se ha aproximado el reino de Dios, está diciendo que Dios-Rey se ha aproximado. Por eso, la presencia de Dios, su Reino, podemos entenderla en el sentido de Realidad de Dios. “Reino de Dios”, indica, como dicen los exegetas: 1) la realeza o dignidad regia de Dios; 2) el reinado o espacio de tiempo que abarca el gobierno de un rey; 3) el reino o estado, nación, territorio sobre el cual reina. Pero además de reino, reinado, realeza, la expresión Reino de Dios, designa a Dios-Rey mismo; a Dios en persona. Podríamos decir: la realidad de Dios, Dios mismo.
Pero no basta que Dios se haga presente. Su presencia debe ser advertida y reconocida por los hombres. Y para esto son necesarias dos cosas que Jesús pasa a imperar a continuación: “convertíos y creed”. Jesús las exige porque son necesarias para reconocer la presencia de Dios. Dios está presente. ¿Quieres verlo? ¿Quieres reconocerlo? conviértete y cree.

Conversión y Apostasía
Conversión y Apostasía son términos correlativos. Es bueno tenerlos en cuenta. Porque ellos nos permiten comprender hechos que nos rodean y que no comprenden los que ignoran estas cosas. Nos referimos a la conversión, pero sobre todo al fenómeno correlativo de la apostasía, que es un hecho muy común y sin embargo, por lo general, inadvertido.
Si convertirse es volverse a, hacia, apostatar es apartarse de. Volverse a Dios es convertirse. Apartarse de Dios después de haberse convertido a Él, es apostatar.
Convertirse y apostatar son, pues, dos acciones que sólo se entienden respecto de Dios; del Dios real, presente. Por eso para hablar de conversión y apostasía es necesario establecer lo que es la presencia de Dios, Dios presente. Esta presencia es la que anuncia el mensaje evangélico y por la cual merece el nombre de Buena Noticia.
La Iglesia Católica es una Religión de la Presencia.
Todo el culto católico gira alrededor de la Eucaristía donde Dios hecho hombre y resucitado se hace presente y permanece presente en el Sagrario. Sinagogas y Mezquitas tienen su centro en el Libro Sagrado. Nuestros templos tienen su centro en la presencia de Jesús resucitado.
La apostasía para judíos y musulmanes significa apartarse del libro, para nosotros es apartarnos del Dios vivo que se nos hizo presente en Jesús.

EJERCICIOS
1) Lea el capítulo 33 del libro del Éxodo, notando las expresiones que se refieren al deseo de la venida de Dios en persona, y a la visión de Dios.

2) Lea Isaías 40,1-11 notando las expresiones que se refieren a la venida de Dios y a la alegría del mensajero que trae la noticia (Evangelio)

3) Lea en el libro del Profeta Malaquías, capítulo 3,1-24 notando las expresiones referidas a la venida de Dios: 1º) al templo; 2º) a su pueblo; 3º) a juzgar.

4) Lea el evangelio de Marcos 1,1-9 notando las referencias a las profecías, y las expresiones relativas a la venida de Dios, del Bautista y de Jesús.