jueves, 25 de marzo de 2010

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (5 de 5)

¿Debe hacer uso de metáforas la Sagrada Escritura? Santo Tomás de Aquino [Summa Theologica, Iª Parte, Cuestión 1ª, Artículo 9]

1ª Objeción:
Parece que la Sagrada Escritura no debe hacer uso de metáforas, porque lo que es propio de la ciencia más ínfima no puede convenir a la sagrada, que ocupa el primer lugar, como hemos dicho [Summa Theologica I, cuestión 1ª, artículo 5], entre otras ciencias. Ahora bien, es peculiar de la poética, que ocupa el último lugar entre todas las enseñanzas, el recurrir a una multitud de comparaciones y representaciones. Luego no es conveniente que la ciencia sagrada haga uso de semejantes figuras.

2ª Objeción: Parece que el objeto que se propone la ciencia sagrada es la manifestación de la verdad. He aquí por qué la Escritura promete una recompensa a los que la manifiesten Ecclesiastico 24,31: "Los que me den a conocer, tendrán la vida eterna".
Pero las metáforas no sirven sino para velar la verdad. Luego no es conveniente que la ciencia sagrada represente las cosas bajo el emblema de las corporales.

jueves, 18 de marzo de 2010

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (4 de 5)

lA JERARQUIA ECLESIÁSTICA COMUNICA Y TRASMITE LA LUZ DIVINA Dionisio Areopagita:

"habiendo contemplado religiosamente, en cuanto es posible, iluminados por el conocimiento de lo que hemos visto podemos ser consagrados en la ciencia mística y a nuestra vez consagrar en ella a otros. Revestidos de luz e iniciados en la obra de Dios [¡la Encarnación!] alcanzamos la perfección y perfeccionamos a otros"

Piadosísimo hijo espiritual. Nuestra jerarquía (eclesiástica) es una ciencia, actividad y perfección divinamente inspirada y estructurada. Por medio de las santísimas y trascendentes Escrituras, se lo demostraré a quienes ya están iniciados con santa consagración en los misterios jerárquicos y tradiciones.

Pero pondrás empeño en no traicionar al Santo de los santos. Muéstrate respetuoso con los misterios de Dios en tus pensamientos invisibles.

viernes, 12 de marzo de 2010

EN EL AÑO SACERDOTAL (4 de 4)
MEDITACIONES DE CUARESMA

SAN PEDRO A LOS PASTORES:
“NO MANDONEAR, DAR EJEMPLO”
Después de haber expuesto durante tres viernes de Cuaresma una la lectura comentada del texto de la Primera carta de Pedro: 4,19 - 5, 5, concluyo hoy con algunas reflexiones sobre lo expuesto, con la misma finalidad de mostrar que, según San Pedro, para ser un buen presbítero hay que empeñarse en ser un buen cristiano. Y, dado que ser cristiano es vivir de cara al Padre, como Hijo, para pastorear a los hijos, hay que ser, uno mismo, un buen hijo de Dios, Para espejar en sí mismo la filialidad del Hijo y ser, con el ejemplo, modelo de filialidad, como lo es Jesucristo y lo fueron Pedro y Pablo. El Obispo y el sacerdote gobiernan como hermanos mayores: con el ejemplo de hermano mayor. Se es hermano mayor por ser hijo mayor. Los hijos mayores, a su vez, viven tomando ejemplo del “Primogénito entre muchos hermanos”: Jesucristo. Decía San Agustín: "para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano". Nosotros podríamos glosarlo así: "Para vosotros puedo ser Padre, porque con vosotros anhelo y me empeño en ser hijo como el Hijo". No podemos ser buenos pastores, guardianes, defensores y nutridores del alma de nuestros fieles si no los presidimos, encabezamos, guiamos, alimentamos y defendemos en su fidelidad, en su condición de hijos. Cuanto mejores hijos somos, tanto mejores Padres resultamos.

CONCLUSIÓN
George Weigel, comentando la verdadera naturaleza de la crisis de sacerdotes y obispos norteamericanos que tanto escándalo y daño de los fieles produjo, afirma:

"los abusos sexuales del clero son el resultado de una imperfecta conversión a Cristo. [...] Antes que sacerdote católico, un hombre es discípulo de Cristo. si su seguimiento de Cristo es radicalmente deficiente, su sacerdocio también estará distorsionado.

domingo, 7 de marzo de 2010

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (3 de 5)

Jesús, luz del Padre
Pseudo Dionisio Areopagita

...dos son las razones para representar con imágenes lo que no tiene figura, y dar cuerpo a lo incorpóreo.
[la encarnación del Verbo, que funda el uso de las expresiones simbólicas]
Ante todo porque somos incapaces de elevarnos directamente a la contemplación mental. Necesitamos algo que nos sea connatural, metáforas sugerentes de las maravillas que escapan a nuestro conocimiento. En segundo lugar, es muy conveniente que para la gran mayoría permanezcan veladas con enigmas sagrados las verdades que contienen... No todos son santos y la Sagrada Escritura advierte que no conviene a todos conocer estas cosas...


“Toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo Alto y desciende del Padre de las luces” (Sant. 1, 17). Más aún, la Luz procede del Padre se difunde copiosamente sobre nosotros y con su poder unificante nos atrae y lleva a lo alto. Nos hace retornar a la unidad y deificante simplicidad del Padre, congregados en Él.
“Porque de Él y para Él son todas las cosas” como dice la Escritura (Rom 11, 36) Invoquemos pues a Jesús, la Luz del Padre, “la luz verdadera que viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1, 9), “por quien hemos tenido acceso” (Rom 5,2; Ef 2, 18; 3, 12) al Padre, la Luz que es fuente de toda luz.
Fijemos la mirada lo mejor que podamos en las luces que los Padres nos transiten por las Sagradas Escrituras.

viernes, 5 de marzo de 2010

EN EL AÑO SACERDOTAL (3 de 4)
MEDITACIONES DE CUARESMA

SAN PEDRO A LOS PASTORES:
“NO MANDONEAR, DAR EJEMPLO”
Prosigo exponiendo en estos viernes de Cuaresma, en que el año sacerdotal nos llama a la conversión a los sacerdotes, la lectura comentada de un texto de la Primera carta de Pedro: 4,19 - 5, 4, con la finalidad de mostrar que según San Pedro, para ser un buen presbítero hay que empeñarse en ser un buen cristiano.
Y, dado que ser cristiano es vivir de cara al Padre como Hijo, para pastorear a los hijos, hay que ser, uno mismo, un buen hijo de Dios, que espeje en sí mismo la filialidad del Hijo y sea, con el ejemplo, modelo de filialidad, como lo es Jesucristo y lo fueron Pedro y Pablo.
El Obispo y el sacerdote gobiernan como hermanos mayores, con el ejemplo de hermano mayor, es decir, de hijo mayor, que viven tomando ejemplo del Primogénito entre muchos hermanos: Jesucristo.
Decía San Agustín: "para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano". Nosotros podríamos glosarlo así: "Para vosotros puedo ser Padre, porque con vosotros anhelo y me empeño en ser hijo como el Hijo".
No podemos ser pastores, guardianes, defensores y nutridores del alma de nuestros fieles si no los presidimos, encabezamos, guiamos, alimentamos y defendemos en su fidelidad, en su condición de hijos. Cuanto mejores hijos somos, tanto mejores Padres resultamos.


Lectura de la primera carta de Pedro
4,19 Así que, los que padecen según la voluntad de Dios, pongan sus almas en manos de su fiel Creador sin dejar de obrar el bien. 5, 1 A los presbíteros, pues, de entre vosotros, les exhorto yo, el con-presbítero y testigo de los sufrimientos de Cristo y también el copartícipe de la gloria que está próxima a manifestarse. 2 Apacentad la grey de Dios que os está encomendada, vigilando, no forzados, sino espontáneamente, según Dios; no por mezquino afán de ganancia, sino generosamente; 3 ni como enseñoreándose de la suerte confiada, sino engendrados [en la Vulgata se lee: dócilmente = ex animo] como modelos de la grey. 4 Y cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona de gloria que no se marchita. De igual manera los menores sujetáos a los mayores. Y todos revestíos de sentimientos de humildad” (1ª Pe 5, 1-5a).

COMENTARIOS (3)

lunes, 1 de marzo de 2010

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (2 de 5)

La Contemplación de la Luz divina:
irradiación de su Bondad.
Pseudo Dionisio Areopagita


El divino Nombre: Luz
Pseudo Dionisio Areopagita

“Aquí me limito a celebrar el término “luz” inteligible aplicada al Bien. Se llama luz intelectual al Bien porque ilumina toda inteligencia supraceleste y porque con su luz arroja toda ignorancia y error que haya en el alma. Purifica los ojos de la inteligencia ahuyentando la bruma de la ignorancia que los envuelve: despierta, abre los párpados cerrados bajo el peso de las tinieblas.
Les concede primero un mediano resplandor, luego, cuando los ojos se han acomodado a la luz y la apetecen más, les va dando con mayor intensidad: “porque amaron mucho” (Luc 7, 47). Después no cesa de estimularlos a avanzar a medida que ellos se esfuerzan por elevar su mirada a las alturas.
Se llama “luz de la mente” aquel Bien que está sobre toda luz, como manantial de luz y foco desbordante.Con su plenitud inunda de luz toda inteligencia,