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viernes, 10 de junio de 2011

LA FORTALEZA CRISTIANA (12 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”

8. - El diagnóstico de San Cipriano sobre la codicia de los lapsi
La historia de la Iglesia nos ofrece otro ejemplo. También rehusarse al sacrificio económico es signo de desamor.

San Cipriano discernía las causas profundas por la que algunos cristianos habían terminado negando a Cristo. Cipriano le reprochaba a los lapsi [= caídos por haber apostatado de la fe en la prueba del martirio]
el no haber huido a tiempo de la ocasión de martirio en la que sucumbieron negando su fe.
No lo hicieron, discierne el santo obispo, por estar demasiado apegados a sus casas, sus bienes y sus intereses.
Una cadena de oro los retuvo atados a un lugar que deberían haber abandonado para salvar su fe,

viernes, 22 de abril de 2011

LA FORTALEZA CRISTIANA (5 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”

1.3. - Continuando con los textos sobre la fortaleza
Volvamos ahora a la enumeración de textos por los que pudiéramos haber empezado esta exposición, y que interrumpimos para presentar el arquetipo de la fortaleza de los guerreros de Dios.

No sólo los rudos contextos de la guerra santa nos ofrecen enseñanzas sobre la fuerza de Dios y del creyente. También en el perfumado contexto del Cantar de los Cantares nos encontramos revelaciones nada desdeñables sobre la fortaleza.

viernes, 15 de abril de 2011

LA FORTALEZA CRISTIANA (4 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”

1.2. - Teología de la guerra santa y fortaleza cristiana
La teología de la guerra santa se deja resumir en algunos artículos que fe y constituyen lo que podría llamarse el "Credo del guerrero”, o el "Manual de la guerra" [Ver Deuteronomio 20. He expuesto a grandes rasgos la teología de la guerra santa y su transposición a la vida cristiana en las conferencias a religiosas sobre los votos religiosos y la vida consagrada, publicadas después con el título: Signos de Su Victoria. El Carisma de los Religiosos a la Luz de la Escritura, que cité en nota 3]

La guerra santa es tan santa como un acto de culto en el templo. Los combatientes debían purificarse para el combate,

sábado, 26 de marzo de 2011

LA FORTALEZA CRISTIANA (1 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”
Horacio Bojorge
INTRODUCCIÓN

Traté de la virtud de la Fortaleza cristiana en unas jornadas de estudio, celebradas en San Luis (Argentina) en junio del año 2001, y dedicadas a pensar sobre las virtudes cristianas . Iré ofreciendo, en diecisiete entradas, lo que expuse en aquella ocasión. No pretendo hacer de la fortaleza cristiana una descripción completa y sistemática. Josef Pieper lo ha hecho ya en su tratado sobre las virtudes. [Josef Pieper, Las Virtudes Fundamentales, Ed. Rialp, Madrid 1980 y Rialp con Quinto Centenario, Bogotá, 1988]

Existen también monografías históricas sobre la fortaleza en la antigüedad griega y en el Nuevo Testamento que muestran claramente la evolución del concepto y la diferencia entre la fortaleza en el mundo pagano y en el mundo de la fe bíblica.

[Véanse los estudios de Pedro Ortiz Valdivieso S.J., YPOMONH en la literatura griega, Ed. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá 1966; ´YPOMONH en el Nuevo Testamento, Ed. Pax, Bogotá 1969. Los principales estudios sobre el tema: A.-M- Festugiere ´YPOMONH dans la tradition grecque, en: Rech. De Sc. Rel. 21 (1931) 477-486; Hauck, Art.: Theol. Wörterbuch z. N. T., IV 585-593]

El punto de partida y el ámbito principal donde se moverán mis reflexiones y observaciones, será la Sagrada Escritura. Me limitaré a tratar de lo que hace específicamente cristiana a la fortaleza cristiana,

viernes, 12 de marzo de 2010

EN EL AÑO SACERDOTAL (4 de 4)
MEDITACIONES DE CUARESMA

SAN PEDRO A LOS PASTORES:
“NO MANDONEAR, DAR EJEMPLO”
Después de haber expuesto durante tres viernes de Cuaresma una la lectura comentada del texto de la Primera carta de Pedro: 4,19 - 5, 5, concluyo hoy con algunas reflexiones sobre lo expuesto, con la misma finalidad de mostrar que, según San Pedro, para ser un buen presbítero hay que empeñarse en ser un buen cristiano. Y, dado que ser cristiano es vivir de cara al Padre, como Hijo, para pastorear a los hijos, hay que ser, uno mismo, un buen hijo de Dios, Para espejar en sí mismo la filialidad del Hijo y ser, con el ejemplo, modelo de filialidad, como lo es Jesucristo y lo fueron Pedro y Pablo. El Obispo y el sacerdote gobiernan como hermanos mayores: con el ejemplo de hermano mayor. Se es hermano mayor por ser hijo mayor. Los hijos mayores, a su vez, viven tomando ejemplo del “Primogénito entre muchos hermanos”: Jesucristo. Decía San Agustín: "para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano". Nosotros podríamos glosarlo así: "Para vosotros puedo ser Padre, porque con vosotros anhelo y me empeño en ser hijo como el Hijo". No podemos ser buenos pastores, guardianes, defensores y nutridores del alma de nuestros fieles si no los presidimos, encabezamos, guiamos, alimentamos y defendemos en su fidelidad, en su condición de hijos. Cuanto mejores hijos somos, tanto mejores Padres resultamos.

CONCLUSIÓN
George Weigel, comentando la verdadera naturaleza de la crisis de sacerdotes y obispos norteamericanos que tanto escándalo y daño de los fieles produjo, afirma:

"los abusos sexuales del clero son el resultado de una imperfecta conversión a Cristo. [...] Antes que sacerdote católico, un hombre es discípulo de Cristo. si su seguimiento de Cristo es radicalmente deficiente, su sacerdocio también estará distorsionado.