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viernes, 23 de mayo de 2014

EL ESPERMA O SEMEN DIVINO
LA DIVINA REGENERACIÓN
EN LAS PARÁBOLAS DE LA SEMILLA

En hebreo, en griego y en latín, la palaba semilla, (semen en latín, sperma en griego, zéra’ en hebreo) además de su primera acepción botánica que designa la semilla en el mundo vegetal, sirve de soporte a sentidos figurados, simbólicos o metafóricos para expresar ya sea el principio masculino de la generación humana: el semen o esperma viril, ya sea la progenie o la descendencia.

En esta entrada comento la parábola del trigo y la cizaña y a propósito de ella, explico, en forma de Homilía, la relación que existe entre "las semillas" de las que habla Jesús en la Parábola, y la acción del "semen o esperma divino" que es la Palabra de Dios hecha carne que obra la divina regeneración de los hombres, engendrando hijos de Dios.

En la parábola del trigo y la cizaña se sugiere veladamente el misterio de la regeneración, de la generación divina por obra del Espíritu Santo que nos hace hijos de Dios. A sus discípulos Jesús se lo explica abiertamente:
“El que siembra (ho speirôn)
la buena semilla (to kalón sperma)
es el Hijo del Hombre, (ho huiós tou anthropou)
el campo sembrado es el mundo (kosmos);
la buena semilla  (to de kalón sperma)
son los hijos (hoy huiói)
del Reino (tês basiléias)”
  
LA PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA
Mateo 13, 36-43
"Lo mismo que se recoge la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo"

  En aquel tiempo, Jesús despidió a la gente y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo».
  Jesús les contestó: «El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; el tiempo de la cosecha es el la impleción del siglo, y los segadores son los ángeles.
  Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así será al fin del siglo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que recojan (sunléxousin) de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno del fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».
  
HOMILÍA
Voy a leer el Evangelio en una traducción más literal del texto griego, menos literaria que la del leccionario, que acabamos de leer, pero que refleja más exactamente las palabras de Mateo y por lo tanto las que Dios le inspiró escribir para trasmitirnos los dichos de Jesucristo. De esta manera podemos contemplar mejor con nuestro espíritu la enseñanza de Jesús.

“Entonces Jesús apartándose de la gente vino a la casa. (La casa es la de Pedro en Cafarnaúm y dado que allí es donde comienza a congregarse la Iglesia, la simboliza. Por lo tanto, Jesús se recoge con sus discípulos)
Y acercándose a él sus discípulos, le decían: 
Explícanos a nosotros la parábola de la cizaña del campo sembrado.
Él respondiendo, dijo:
El que siembra (ho speirôn) la buena semilla (to kalón sperma) es el Hijo del Hombre, (ho huiós tou anthropou) el campo sembrado es el mundo (kosmos); la buena semilla  (to de kalón sperma) son los hijos (hoy huiói) del Reino (tês basiléias); la cizaña son los hijos del malo (tou ponerou); y el enemigo que la siembra (ho speiras) es el diablo (ho diábolos);  la siega es la consumación del mundo (suntéleia aiônos); y los segadores son los ángeles.
Así, pues, como se recoge la cizaña y se echa al fuego para que arda, así será en la consumación del mundo (suntéleia tou aiônos).
Enviará (apostéllei) el Hijo del Hombre a sus Ángeles, los cuales recogerán de su Reino todos los escándalos (skandala, motivos de tropiezo) y todos los que obran la iniquidad (tous poiountas tên anomían) y los arrojarán al horno del fuego (heis ten kaminon tou pirós). Allí será el llanto (ho klauthmós) y el rechinar de dientes (kai ho brygmós tôn odóntôn). Amén-

En las parábolas Jesús habla con los métodos empleados por los rabinos de su tiempo. Sus discípulos lo reconocían como rabino, y lo llamaban así: RabbÍ, que quiere decir “Grande mío” “Maestro mío”. Como los rabinos de su época Jesús enseñaba su doctrina acerca de los misterios de Dios con comparaciones, tomadas fundamentalmente de las Sagradas Escrituras.

Para hablarnos de sí mismo como Palabra de Dios hecho hombre, Jesús utiliza las parábolas de la semilla y en ellas, la semilla significa la palabra de Dios, pero también expresa el poder dador de vida, engendrador, que tiene una palabra que es capaz de hacer de nosotros hijos de Dios por la divina regeneración. Por eso, en la parábola del sembrador, Jesús nos habla del sembrador sembrado, del sembrador que es a la vez la semilla que él siembra porque es la Palabra de Dios hecho hombre que habla para sembrarse en los corazones de los oyentes.

viernes, 16 de mayo de 2014

EL SEMBRADOR SEMBRADO
Parábola del sembrador

EL SEMBRADOR SEMBRADO
La parábola del Sembrador
Marcos 4, 3-9; 14-20

Sembrador, Semilla y Palabra de Dios
1. No se exagerará la importancia de esta parábola que encierra, de algún modo, el secreto del género. En efecto. Jesús presenta esta parábola como la clave de interpretación de todas las parábolas y condiciona la comprensión de todas las demás a la intelección del sentido de ésta. "¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas?" (Marcos 4, 13). 2. Se trata de que el divino Sembrador sigue sembrando su Palabra y de que ésta sigue dando fruto de amor a Dios en muchos de los hombres alcanzados por ella: en los que la reciben con fe.

¿Por qué no se nombra la semilla?

viernes, 30 de septiembre de 2011

PARÁBOLAS DE LA SEMILLA y FILIACIÓN DIVINA

EL ESPERMA O SEMEN DIVINO
en las Parábolas de la Semilla,
el Sembrador y la Siembra


Me he ocupado antes en este Blog del símbolo de las semillas y del sembrador en la Parábola del Sembrador. Y he examinado cómo, en ella, Jesucristo es a la vez sembrador y semilla sembrada. (Véanse las entradas del 27 de enero hasta el 15 de febrero del 2010).
Esta nueva entrada que agrego hoy, significa un avance muy importante en la interpretación de todas las parábolas de la semilla y el Reino de los Cielos, para entenderlas como expresando el misterio de la divina regeneración.
Para hablarnos de sí mismo como Palabra de Dios hecho hombre, Jesucristo utiliza la parábola del sembrador y varias parábolas de la siembra y de la semilla.

En ellas, la semilla significa
1) la Palabra de Dios, creadora y encarnada,
2) su poder dador de dar vida, y engendrar,

3) la descendencia misma: los hijos de Dios

- En esta entrada comento la parábola del trigo y la cizaña y a propósito de ella, explico, en forma de Homilía, la relación que existe entre "las semillas" de las que habla Jesús en sus Parábolas, y la acción del "semen o esperma divino" que es la Palabra de Dios hecha carne, en la obra de la divina regeneración de los hombres, dando vida a los hijos de Dios.
Las parábolas de la semilla las entendemos por lo general como metáforas tomadas de los simbolismos del mundo vegetal o botánico, pero no solemos reparar en el hecho de que su vocabulario impone entenderlas - paralela y ambivalentemente -, como metáforas tomadas del ámbito simbólico de la generación humana aplicadas a la divina regeneración y a la filialidad. En efecto los téminos griego y latino que traducimos al castellano 'semilla' son, respectivamente, sperma y semen.


Partamos de la lectura del Evangelio: Mateo 13, 36-43
"Lo mismo que se recoge la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo"
Voy a leer el Evangelio en una traducción más literal del texto griego, menos literaria que la que ofrecen los leccionarios litúrgicos y que no son aptas para fundamentar la explicación exegética que ofrezco.
La traducción que ofrezco a continuación aspira a reflejar más exactamente el texto inspirado. De esta manera espero dar a contemplar mejor con nuestro espíritu la enseñanza de Jesús. Comentaré el texto evangélico en forma de Homilía.

lunes, 15 de febrero de 2010

SOBRE LAS PARÁBOLAS 4ª DE 4

Semilla y Palabra de Dios
No se exagerará la importancia de la "parábola del sembrador" que encierra, de algún modo, el secreto del género. En efecto. Jesús presenta esta parábola como la clave de interpretación de todas las parábolas y condiciona la comprensión de todas las demás a la intelección del sentido de ésta. "¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas?" (Marcos 4, 13).
Se trata de que el divino Sembrador sigue sembrando su Palabra y de que ésta sigue dando fruto de amor a Dios en muchos de los hombres alcanzados por ella: en los que la reciben con fe.

jueves, 7 de enero de 2010

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 12
SALIO EL SEMBRADOR A SEMBRARSE

EL SEMBRADOR SEMBRADO
La parábola del Sembrador
Marcos 4, 3-9; 14-20

Sembrador, Semilla y Palabra de Dios
1. No se exagerará la importancia de esta parábola que encierra, de algún modo, el secreto del género. En efecto. Jesús presenta esta parábola como la clave de interpretación de todas las parábolas y condiciona la comprensión de todas las demás a la intelección del sentido de ésta. "¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas?" (Marcos 4, 13). 2. Se trata de que el divino Sembrador sigue sembrando su Palabra y de que ésta sigue dando fruto de amor a Dios en muchos de los hombres alcanzados por ella: en los que la reciben con fe.

¿Por qué no se nombra la semilla?

jueves, 1 de octubre de 2009

EL DIOS NUTRICIO (3ª DE 6)

Noé, los Patriarcas, Egipto, la Tierra Prometida
Muestran al Señor que da el alimento

"ÉL da alimento a todo viviente
porque es eterna su misericordia"
(Sal 135,25)

Como sucede en la creación, también en la Alianza con Noé, después del diluvio, el Señor dispensa el alimento del hombre y los animales [Gn 9,1-3].

Ahora, el hombre tiene derecho a comer carne de animales, puesto que el haberlos salvado de la destrucción parece darle un cierto derecho sobre ellos. No obstante, su derecho no se extiende a la vida misma, por lo que debe abstenerse de su sangre. La vida, la especie, pertenecen al Creador. Y si el hombre puede matar es solamente para comer.