viernes, 13 de junio de 2014

La «Dei Verbum» y los Sentidos Bíblicos y Extra Bíblicos

La «Dei Verbum» y los Sentidos Bíblicos y Extra Bíblicos - P. Horacio Bojorge
Posted: 20 Feb 2014 02:25 PM PST


Queridísimo Padre Horacio:
Le envío el enlace donde publicamos completa su conferencia del 2011 en el Centro Pieper.
Al final, agregamos un archivo PDF que se puede bajar gratuitamente y que -además del texto- contiene fotos del Encuentro de Mar del Plata.
Releerla nos ha hecho tomar una nueva consciencia de su profundidad.
¡Que belleza cautivadora esta "memoria autobiográfica", tan llena de amor a Dios y a la Iglesia! ¡Y qué oportuna para combatir el error y predicar la verdad!
Estamos viendo nuevamente sus videos sobre la Acedia en Pantalla gigante en nuestra Asociación "Fraternidad de Vida Nueva"... ¡Sólo Dios sabe cuánto bien nos hace al alma! Muchísimas gracias.
Lo extrañamos Padre... Con afecto profundo y filial.
Cristian Iglesias

La «Dei Verbum» y los Sentidos 

Bíblicos y Extra Bíblicos

R. P. Lic. Horacio Bojorge, S.J.
Conferencia dictada por el P. Horacio Bojorge en el Centro Pieper de Mar del Plata, Argentina,
el sábado 7 de Mayo del 2011.

Palabras Introductorias

Agradezco a Cristian Iglesias y a los organizadores de estas Jornadas Pro Vida y Familia [1], de la SITA [2] en Argentina y del Centro Pieper, la oportunidad de venir a Mar del Plata y de dirigirles la palabra en el Centro Pieper.

Cristian me pidió que desarrollara algún tema de hermenéutica, dado que el año pasado estuvieron estudiando el documento de la Comisión Bíblica "La Interpretación de la Biblia en la Iglesia" que, con razón, les ha causado cierta perplejidad a algunos. 

Confieso que me resultaba muy difícil demarcar un tema tratable en el lapso del que dispongo.

Y esto es así, no solamente por la vastedad del asunto en sí y por la dificultad de acotar algún tema dentro de asunto tan vasto, sino porque es un tema que considero de alguna manera, y por así decirlo, autobiográfico

Afortunadamente convinimos con Cristian en que el tono de esta exposición podría ser más bien coloquial que académico. Y por eso me atrevo a darle al asunto de la hermenéutica bíblica en la Iglesia una impostación algo autobiográfica y de "memorias". 

Hay un hecho que me ha ocupado a lo largo de mi vida sacerdotal y que me sigue provocando a pensar y sobre todo a discernir. 

Ese hecho es la coexistencia de, por un lado, una normativa eclesial sobre la hermenéutica bíblica, normada desde León XIII en adelante por varias encíclicas pontificias y finalmente en el Concilio Vaticano II por la «Dei Verbum», y por otro lado las desviaciones en la interpretación de las Sagradas Escrituras que proliferan en nuestros tiempos a pesar de la normativa eclesial. 

Me he ocupado por escrito, en mi vida, por lo menos en seis principales oportunidades, de la «Dei Verbum» como norma de la hermenéutica católica y de los errores hermenéuticos contemporáneos. 

Para seguir leyendo / Más información »


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viernes, 6 de junio de 2014

DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR Y COMUNIÓN
¿Por qué no?

RECIBÍ ESTA CONSULTA Y LA RESPONDO

  Hace un tiempo escribí a Catholic net una pregunta que no me han contestado. 
Vuevo a preguntar. żno dice Cristo tambien a Pedro que lo que ate en la tierra será atado en el Cielo y lo que desate en la tierra sera desatado en el cielo? 
Si uno mata a su conyuge, y luego se arrepiente Dios le perdona y se puede volver a casar pero si te divorcias Dios no te perdona? 
Carmen

MI RESPUESTA A CARMEN

Muy estimada: 
Su pregunta deberían haberla dirigido los amigos de la webmaster de Catholic.net al autor del artículo, P. Javier Olivera <javierolivera@ive.org>
Le estoy reenviando copia a él, que sin duda responderá con mayor conocimiento que yo sobre el tema que domina. 
(Entretanto me ha dicho el P. Javier que la publicará también en su blog "Que no te la cuenten" que a todos recomiendo seguir)

Pero creo que el Padre ha querido que me la enviaran también a mí para que le comparta la luz que se me alcanza sobre el tema que la inquieta.

Antes que nada, sería un error decir que Dios no perdona el divorcio. Estamos hablando del divorcio civil. El divorcio civil también lo perdona el Señor.. Más aún, ni siquiera es pecado si hay razones válidas y reales para divorciarse (civilmente), como en el caso de malos tratos, riesgo de vida, etc. Esto es enseñanza de la Iglesia. Le recomiendo que lea el Catecismo de la Iglesia CAtólica.

Del matrimonio sacramental, válidamente contraído, por el contrario, no hay divorcio posible. El Padre, Cristo, la Iglesia permiten la separación por graves razones (como en el divorcio civil).

Pero mientras que el vínculo civil se disuelve, muy al contrario, el vínculo sacramental del matrimonio dura lo que el juramento irrevocable ante el altar: hasta que la muerte nos separe. Aunque los esposos se separen en vida, lo cual es lícito si hay razones graves, el sacramento permanece intacto. Esto impide tomar un nuevo cónyuge o, como dicen vulgarmente "rehacer su vida".

viernes, 30 de mayo de 2014

DIVORCIO Y SEGUNDAS NUPCIAS
EN LA IGLESIA PRIMITIVA: ¿ALGUNA VEZ SE PUDO?

¡QUE NO TE LA CUENTEN!

¿Aceptó alguna vez la Iglesia la comunión de los divorciados vueltos a casar como sugiere el Cardenal Kasper?

El canon del Concilio de Nicea que invoca Kasper, apunta a que los herejes rigoristas acepten el nuevo casamiento  de los viudos.

El Cardenal recoge el parecer infundado de un autor (Cereti) ya refutado doctamente por muchos sabios. Cereti pretende que el segundo matrimonio del que haba Nicea es un segundo matrimonio en vida del primer cónyuge. El Concilio, reconocen todos los historiadores, habla de viudos a los que la Iglesia les reconocía el derecho a contraer un segundo matrimonio y los herejes, contra los que va el canon, negaban la licitud de tal segunda boda.

Si le interesa el tema lea este informe y divúlguelo entre los desorientados, confundidos  y perplejizados por la prensa

viernes, 23 de mayo de 2014

EL ESPERMA O SEMEN DIVINO
LA DIVINA REGENERACIÓN
EN LAS PARÁBOLAS DE LA SEMILLA

En hebreo, en griego y en latín, la palaba semilla, (semen en latín, sperma en griego, zéra’ en hebreo) además de su primera acepción botánica que designa la semilla en el mundo vegetal, sirve de soporte a sentidos figurados, simbólicos o metafóricos para expresar ya sea el principio masculino de la generación humana: el semen o esperma viril, ya sea la progenie o la descendencia.

En esta entrada comento la parábola del trigo y la cizaña y a propósito de ella, explico, en forma de Homilía, la relación que existe entre "las semillas" de las que habla Jesús en la Parábola, y la acción del "semen o esperma divino" que es la Palabra de Dios hecha carne que obra la divina regeneración de los hombres, engendrando hijos de Dios.

En la parábola del trigo y la cizaña se sugiere veladamente el misterio de la regeneración, de la generación divina por obra del Espíritu Santo que nos hace hijos de Dios. A sus discípulos Jesús se lo explica abiertamente:
“El que siembra (ho speirôn)
la buena semilla (to kalón sperma)
es el Hijo del Hombre, (ho huiós tou anthropou)
el campo sembrado es el mundo (kosmos);
la buena semilla  (to de kalón sperma)
son los hijos (hoy huiói)
del Reino (tês basiléias)”
  
LA PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA
Mateo 13, 36-43
"Lo mismo que se recoge la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo"

  En aquel tiempo, Jesús despidió a la gente y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo».
  Jesús les contestó: «El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; el tiempo de la cosecha es el la impleción del siglo, y los segadores son los ángeles.
  Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así será al fin del siglo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que recojan (sunléxousin) de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno del fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».
  
HOMILÍA
Voy a leer el Evangelio en una traducción más literal del texto griego, menos literaria que la del leccionario, que acabamos de leer, pero que refleja más exactamente las palabras de Mateo y por lo tanto las que Dios le inspiró escribir para trasmitirnos los dichos de Jesucristo. De esta manera podemos contemplar mejor con nuestro espíritu la enseñanza de Jesús.

“Entonces Jesús apartándose de la gente vino a la casa. (La casa es la de Pedro en Cafarnaúm y dado que allí es donde comienza a congregarse la Iglesia, la simboliza. Por lo tanto, Jesús se recoge con sus discípulos)
Y acercándose a él sus discípulos, le decían: 
Explícanos a nosotros la parábola de la cizaña del campo sembrado.
Él respondiendo, dijo:
El que siembra (ho speirôn) la buena semilla (to kalón sperma) es el Hijo del Hombre, (ho huiós tou anthropou) el campo sembrado es el mundo (kosmos); la buena semilla  (to de kalón sperma) son los hijos (hoy huiói) del Reino (tês basiléias); la cizaña son los hijos del malo (tou ponerou); y el enemigo que la siembra (ho speiras) es el diablo (ho diábolos);  la siega es la consumación del mundo (suntéleia aiônos); y los segadores son los ángeles.
Así, pues, como se recoge la cizaña y se echa al fuego para que arda, así será en la consumación del mundo (suntéleia tou aiônos).
Enviará (apostéllei) el Hijo del Hombre a sus Ángeles, los cuales recogerán de su Reino todos los escándalos (skandala, motivos de tropiezo) y todos los que obran la iniquidad (tous poiountas tên anomían) y los arrojarán al horno del fuego (heis ten kaminon tou pirós). Allí será el llanto (ho klauthmós) y el rechinar de dientes (kai ho brygmós tôn odóntôn). Amén-

En las parábolas Jesús habla con los métodos empleados por los rabinos de su tiempo. Sus discípulos lo reconocían como rabino, y lo llamaban así: RabbÍ, que quiere decir “Grande mío” “Maestro mío”. Como los rabinos de su época Jesús enseñaba su doctrina acerca de los misterios de Dios con comparaciones, tomadas fundamentalmente de las Sagradas Escrituras.

Para hablarnos de sí mismo como Palabra de Dios hecho hombre, Jesús utiliza las parábolas de la semilla y en ellas, la semilla significa la palabra de Dios, pero también expresa el poder dador de vida, engendrador, que tiene una palabra que es capaz de hacer de nosotros hijos de Dios por la divina regeneración. Por eso, en la parábola del sembrador, Jesús nos habla del sembrador sembrado, del sembrador que es a la vez la semilla que él siembra porque es la Palabra de Dios hecho hombre que habla para sembrarse en los corazones de los oyentes.

viernes, 16 de mayo de 2014

EL SEMBRADOR SEMBRADO
Parábola del sembrador

EL SEMBRADOR SEMBRADO
La parábola del Sembrador
Marcos 4, 3-9; 14-20

Sembrador, Semilla y Palabra de Dios
1. No se exagerará la importancia de esta parábola que encierra, de algún modo, el secreto del género. En efecto. Jesús presenta esta parábola como la clave de interpretación de todas las parábolas y condiciona la comprensión de todas las demás a la intelección del sentido de ésta. "¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas?" (Marcos 4, 13). 2. Se trata de que el divino Sembrador sigue sembrando su Palabra y de que ésta sigue dando fruto de amor a Dios en muchos de los hombres alcanzados por ella: en los que la reciben con fe.

¿Por qué no se nombra la semilla?

viernes, 9 de mayo de 2014

QUÉ ES LA SANTIDAD DE DIOS [3 DE 3]

LA LEJANÍA DEL CERCANO
LA CERCANÍA DEL LEJANO

DEL PARENTESCO A LA FILIACIÓN
24) La teología de la Alianza, es lo que la fe bíblica tiene de afable, en el sentido opuesto a lo inefable. La Alianza define y explica muy bien el núcleo característico de la religión bíblica respecto de otras religiones.

25) El comportamiento del Dios de la Alianza es el fundamento, el modelo ejemplar y el precedente posibilitante a la vez, del comportamiento, de la moral del pueblo de la Alianza. 28) Esa conducta divina se define por dos términos que son casi atributos divinos. Jen gracia, elección; y Jésed amor, misericordia. Por gracia y misericordia Dios elige. Ellas son también las dos virtudes del antes y después de la Alianza, las virtudes del Dios de la Alianza. Jen y jésed, la gracia y la misericordia divina expresan la Alianza. La Alianza debe perdurar y perpetuarse, expandirse y universalizarse por ejercicio de gracia y misericordia, primero dentro del pueblo mismo de la Alianza y después a nivel de toda la Humanidad.
Pero he aquí que la gracia y la misericordia, jen y jésed, son, en el ámbito de la fe bíblica que los acuña, términos que pertenecen a la vez al ámbito de las relaciones religiosas (es decir divino-humanas) y al ámbito de las relaciones familiares y sociales (es decir inter-humanas).

26) Pertenece al corazón oculto e inefable (difícilmente expresable y por eso raramente mencionado) de la cultura bíblica, el hecho de que las relaciones entre los hombres y las relaciones entre Dios y los hombres se conciben como análogas y se expresan mediante categorías comunes como los términos jen y jésed, que expresan la faceta de la cercanía de Dios que compone su atributo de santidad.

27) Esto sugiere que en la revelación bíblica Dios ha hecho de las relaciones interhumanas, y particularmente de las relaciones familiares de parentesco, el ámbito preferencial de su autorrevelación o epifanía. Los justos bíblicos han experimentado la epifanía divina como una comunicación interpersonal, como una vinculación de parentesco. Dios se les ha revelado como Dios pariente de los patriarcas, como Goel de sus descendientes, el pueblo elegido.

28) De ahí, que los vínculos familiares deban vivirse a imitación de las virtudes divinas, del divino pariente y auxiliador de los patriarcas. Según exige la ley de santidad del Levítico: la vida de familia se ha de vivir en santidad y pureza sexual (Lev 18, 1-30). Las conductas lujuriosas de las cultura egipcia y cananea son opuestas a la epifanía divina en la santidad de la familia porque divinizan la fuerza sexual sacándola del contexto de la caridad que se da a conocer en la autorrevelación del Dios Pariente. En  el pueblo santo la sexualidad no debe separarse del amor esponsal. La separación del sexo y el amor procreativo es la pérdida de su carácter santo.

29) Que Dios se manifieste ahora como el Padre santo de nuestro Señor Jesucristo y que sus discípulos se conviertan, por regeneración divina, en sus hermanitos más pequeños, se comprende, así, como el “cumplimiento” de la Ley y los profetas. Los reengendrados han sido por lo tanto santificados. En esta regeneración, el Padre se ha manifestado santo. Ellos desean ahora manifestar en sus vidas la misma santidad del Padre. Y lo piden como gracia: santificado sea tu nombre [en nosotros y en todos los que lleguen a ser tus hijos]

viernes, 2 de mayo de 2014

¿QUÉ ES LA SANTIDAD de DIOS? (2 de 3)

LA LEJANÍA DEL CERCANO
LA CERCANÍA DEL LEJANO

ÍCONOS BÍBLICOS DE LA SANTIDAD
12) ¡Santo Santo Santo! cantan los serafines en la visión de Isaías (6, 3) Los ángeles expresan e interpretan lo que Isaías ve: a Dios sentado en un trono excelso y elevado, (aposentado en su trascendencia inaccesible, en el trono de su trascendencia), pero el borde de cuyo manto llena el templo (haciéndose así cercano y accesible al suplicante).
Para entender el sentido de la presencia del borde del manto de Dios en el templo hay que recordar el gesto de los suplicantes en la antigüedad, que consistía en aferrarse al borde del manto para impetrar un favor.

13) Esta misma combinación de lejanía ontológica y cercanía existencial se refleja en el dicho del libro de la Sabiduría que comprende la misericordia como expresión de la omnipotencia: “Tú te compadeces de todos porque todo lo puedes” (Sb 11, 23). El creador es el salvador. El omnipotente es el aliado por amor de elección y predilección.

14) Yahvé es Dios del cielo y de la tormenta, creador y todopoderoso, soberano absoluto. Los cielos, la tormenta, el mar, los vientos, el terremoto, son epifanías de su Creador y Señor. Sin embargo, ni su poder, ni su libertad, pueden decirse sus atributos característicos o fontales. Lo característico del Dios bíblico es ser un Dios de Alianza, o sea un Dios que se vincula por amistades y compromisos con hombres y se comporta como El Dios Pariente [Go’el], o el Dios de los Patriarcas. El ámbito privilegiado de su epifanía es el de lo interpersonal. El Dios Pariente asegura los bienes de la promesa: la libertad, la tierra, los hijos, la vida. Es el vengador de sangre, el libertador de los esclavos, el levir, el que rescata la tierra. Como dice Isaías: “Tu redentor (=goel] es el santo de Israel” (Isa 41, 14)

15) El nombre “Yo soy el que soy” revelado a Moisés (Ex 3, 14) incluye el sentido “Yo soy el que está”, ya que el verbo hebreo hayáh significa “ser y estar”. Un estar que implica una presencia activa: “Estuve con vuestros padres y estaré con vosotros”. El que se revela en la zarza como el Dios de los antepasados, se revela inmediatamente como “El que es, está y estará” actuando en favor de su pueblo elegido. Ese aspecto lo explicitará en Isaías cuando revela su nombre Emanuel, “Immanu-El” =  “Dios [está, estará] con nosotros” Este nombre es la fórmula de asistencia, propia de los contextos de guerra santa, en los que Dios promete intervenir activamente en la vida del pueblo como su Go’el, su pariente fiel y poderoso: Dios de los ejércitos, vengador de sangre, garante de la libertad, la vida en la tierra..

16) Otrosí: Dios dice por Isaías: "Los cielos son mi trono y la tierra el escabel de mis pies" (Isaías 66, 1-2). Los cielos dicen la grandeza de Dios y de su poder que gobierna los astros: "El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento pregona la obra de sus manos" (Salmo 18, 2). La tierra, escabel, habla de su cercanía providente, sabia y amorosa a los hombres que la habitan. Está por un lado la epifanía uránica de Dios y por otro su epifanía amorosa, en el orden de los vínculos interpersonales, familiares.

17) Nota: Los cielos y la tierra son testigos invocados por Dios en sus alianzas con Israel (Deuteronomio 4, 26) porque el cielo y la tierra, que son "la obra de sus manos" (Salmo 101, 26), dan testimonio del poder y la grandeza de Dios, tanto como la Alianza muestra su cercanía por el amor de predilección, la elección, la vocación y la misión. Los cielos y la tierra pasarán, pero las palabras de Cristo no pasarán (Marcos 13, 31; Lc 21, 33; Mt 24, 35). Isaías 66, 1-2  es alegado por Jesús para prohibir el juramento por el cielo o la tierra (Mateo 4, 34s) El cielo y la tierra, creaturas cuyo ser tiene apoyo en la palabra de la Verdad. El versículo de Isaías es citado por el mártir Esteban (Hechos 7, 49).

18) Las epifanías cósmicas quedan así subordinadas a la epifanía en lo interpresonal, como la suprema revelación de Dios: caridad. Por eso la manifestación de la santidad de Dios alcanza su culmen de cercanía con la venida del Hijo: “Bendito el que viene en el Nombre del Señor” y con su presencia en la Iglesia: “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos

19) El Salmo 98 tiene la estructura de un trisagio: proclama tres veces la santidad de Dios. En él alternan la adoración por la grandeza y la alabanza por sus intervenciones históricas de amor a su pueblo.
"El Señor reina tiemblen las naciones; sentado sobre querubines, vacile la tierra; 2 grande es Yahveh en Sión. Excelso sobre los pueblos todos; 3 alaben tu nombre grande y venerable: santo es él. 4 Poderoso rey que el juicio ama, tú has fundado el derecho, juicio y justicia tú ejerces en Jacob. 5 Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante el estrado de sus pies: santo es él. 6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Samuel entre aquellos que su nombre invocaban, invocaban a Yahveh y él les respondía. 7 En la columna de nube les hablaba, ellos guardaban sus dictámenes, la ley que él les dio. 8 Yahveh, Dios nuestro, tú les respondías, Dios paciente eras para ellos, aunque vengabas sus delitos. 9 Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante su monte santo: santo es Yahveh, nuestro Dios.

20) Las obras de la creación muestran mejor la trascendencia divina y las obras de la salvación su cercanía providente y amorosa. La creación de la nada, la inmensidad del cielo y el universo creado, las desmesuradas dimensiones del espacio y del tiempo de la obra creadora, hablan de la grandeza y la trascendencia del creador, que ni es interior, ni coextensivo, ni se confunde con su obra de creación

21) De la cercanía amorosa de Dios, habla la conservación de la creación en el ser, la providencia en el gobierno mediante las leyes físicas y naturales, mediante la revelación de sí mismo y del orden moral, de su nombre Goel: pariente providente, que prepara la revelación del Padre a través de la encarnación del Hijo.

22) Ambos aspectos se reflejan ya en el primer relato de la creación, concebido como la preparación de un gran banquete, que culmina en una comida de comunión, en el que Dios sirve de comer a sus invitados a la existencia (Gn 1,29)

23) Jesús retoma la revelación de la creación como banquete y lo explica como prefiguración del banquete de bodas del Hijo, que revela los desposorios de amor de Dios con la creatura, del trascendente con lo contingente e inmanente. Del Increado con sus creaturas..


viernes, 25 de abril de 2014

¿LA BIBLIA ES DE CHICLE?

SINSABORES DE LA PALABRA DIVINA EN LOS ÚLTIMOS CUARENTA AÑOS
Agradezco al Centro Pieper de Mar del Plata que publique en su página esta conferencia sobre los abusos políticos y psicologistas en la interpretación de las Sagradas Escrituras que pronuncié allí en el 2011 y cuyo contenido sigue vigente

La «Dei Verbum» y los Sentidos Bíblicos y Extra Bíblicos
R. P. Lic. Horacio Bojorge, S.J.


Conferencia dictada por el P. Horacio Bojorge en el Centro Pieper de Mar del Plata, Argentina,
el sábado 7 de Mayo del 2011.


Palabras Introductorias

Agradezco a Cristian Iglesias y a los organizadores de estas Jornadas Pro Vida y Familia [1], de la SITA [2] en Argentina y del Centro Pieper, la oportunidad de venir a Mar del Plata y de dirigirles la palabra en el Centro Pieper.

Cristian me pidió que desarrollara algún tema de hermenéutica, dado que el año pasado estuvieron estudiando el documento de la Comisión Bíblica “La Interpretación de la Biblia en la Iglesia” que, con razón, les ha causado cierta perplejidad a algunos. 

Confieso que me resultaba muy difícil demarcar un tema tratable en el lapso del que dispongo.

Y esto es así, no solamente por la vastedad del asunto en sí y por la dificultad de acotar algún tema dentro de asunto tan vasto, sino porque es un tema que considero de alguna manera, y por así decirlo, autobiográfico

Afortunadamente convinimos con Cristian en que el tono de esta exposición podría ser más bien coloquial que académico. Y por eso me atrevo a darle al asunto de la hermenéutica bíblica en la Iglesia una impostación algo autobiográfica y de “memorias”. 

Hay un hecho que me ha ocupado a lo largo de mi vida sacerdotal y que me sigue provocando a pensar y sobre todo a discernir. 

Ese hecho es la coexistencia de, por un lado, una normativa eclesial sobre la hermenéutica bíblica, normada desde León XIII en adelante por varias encíclicas pontificias y finalmente en el Concilio Vaticano II por la «Dei Verbum», y por otro lado las desviaciones en la interpretación de las Sagradas Escrituras que proliferan en nuestros tiempos a pesar de la normativa eclesial. 

Me he ocupado por escrito, en mi vida, por lo menos en seis principales oportunidades, de la «Dei Verbum» como norma de la hermenéutica católica y de los errores hermenéuticos contemporáneos. 

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QUÉ ES LA SANTIDAD DE DIOS [1 de 3]

LA CERCANÍA DEL LEJANO. 
LA LEJANÍA DEL CERCANO

1) ¿Qué significa santidad? ¿Cómo debemos entender este misterioso atributo divino que usamos a menudo más por lo que nos sugiere que por lo que en verdad  significa.

2) La santidad es el resultado de la conjugación de otros dos atributos divinos: Su grandeza que lo separa y su caridad que lo aproxima. Por su grandeza, Dios es trascendente y merece ser adorado. Por su caridad se comunica y relaciona, bondadoso y misericordioso, y merece ser alabado por esa bondad.                                              
3) Si se afirma uno sólo de los atributos -- la separación – se la define erróneamente. Si se afirma uno de los dos atributos con detrimento del otro, se falsea el significado del atributo de la santidad, se evapora la noción de santidad. La santidad de Dios resulta del hecho de que su trascendencia ontológica no impide ni su acción creadora ni su cercanía amorosa, su presencia, ni su acción histórica, salvífica.

4) Algunos biblistas y teólogos, por el deseo de salvar la trascendencia, la afirman a costa de la comunión, la alianza y la cercanía.
Según ellos, al Dios, totalmente Otro, la creatura no puede tocarlo ni comunicarse con él. Como consecuencia se hace inútil la oración, pues no llega a sus oídos o no lo mueve a responder. Y tampoco influye en la vida humana, porque no lo afecta nuestra bondad, ni tampoco nuestro pecado. En su versión vulgar, esta visión suele expresarse así: "mire si a Dios le va a interesar lo que nos pasa", "mire si Dios va andar ocupándose de estas pequeñeces". En esta visión, la reverencia ahoga la piedad.

5) Otros, por deseo de acentuar la cercanía, sacrifican la memoria de su grandeza y de su trascendencia. Entonces el Hijo encarnado se convierte exclusivamente en "mi amigo Jesús" o es, confianzudamente, "el flaco". Entonces también, el Padre se convierte en el Barba, o El viejo. Lo que aquí se pierde es la reverencia por afán de intimidad y confianza. La piedad se convierte así en irreverencia.

6) Por ambos caminos se llega a la pérdida del sentido de la santidad y de lo sagrado. En el crisol de la in-cultura dominante convergen ambos y se refuerzan ambos errores dando lugar a la desacralización y secularización . Dios se inmanentiza y la creación se diviniza panteísticamente. Ya no es el hombre quien ha de servir a Dios, sino Dios quien está al servicio del hombre: “para una vida más humana” y Jesús es “el hombre para los demás”.

7) Estas tendencias se reflejan, naturalmente, en liturgia, pastoral, espiritualidad, arte sagrado y catequesis. En la liturgia tiende a predominar un afán pedagógico que desplaza la meta teocéntrica y cultual convirtiendo la instancia de culto en una instancia de catequesis antropocéntrica. El contenido de los textos de los manuales de catequesis donde se impone dogmática y rígidamente partir del hecho de vida, y se considera inadecuado predicar el misterio para suscitar la fe. Un método que parece haber descreído de que la fe se suscita por la predicación. Una nueva forma de iconoclastia rechaza el icono y la imaginería religiosa tradicional y la sustituye por estilizaciones o por caricaturas.

8) Lo que está detrás de ambas amputaciones, es la ideología religiosa de la herejía modernista. Ésta sostiene que no tenemos acceso a Dios a través de una revelación histórica sino que Dios se revela al hombre en su propia conciencia, en una experiencia o sentimiento interior. Para el modernismo Dios es tan trascendente a la historia que no puede manifestarse en ella. Por otro lado, es tan inmanente a la naturaleza del hombre y a su conciencia que el hombre puede experimentarlo en sí mismo, aunque sea en forma de sentimiento confuso o símbolos imaginarios [Jung]. Esta ideología combina, así, la negación de los dos atributos que componen el atributo divino y la condición humana de santidad.

9) La fe católica, por el contrario, salvaguarda la verdad del atributo de la santidad. Dios se revela históricamente, en su Hijo encarnado: "habiendo hablado de muchas maneras, en los últimos tiempos nos habló en su hijo" (Hb 1,1). Y "a los que creen en su nombre, les concedió poder ser hechos hijos de Dios" (Jn 1, 12). El hombre que acepta con fe la revelación histórica predicada, puede acceder a las experiencias que derivan de la fe, pues es el medio adecuado para la comunicación con Dios y la vía de la divina regeneración. La revelación histórica salvaguarda la libertad divina para revelarse.

10) Es esencial tener claro el atributo de santidad divina, porque de lo contrario no es posible la santidad para el hombre. Dios es el modelo ejemplar, el arquetipo divino, el fundamento de la conducta del fiel y del pueblo creyente. “Sed Santos porque yo Yahveh vuestro Dios soy santo” (Lev 19,2).
Imperativo que reasume Jesús en términos de caridad perfecta y misericordia, invitando a ser perfectos y misericordiosos “como vuestro Padre celestial” (Mateo 5, 48; Lc  6,36).
Pedro enseña que en esta invitación de Jesús se cumple la invitación del Levítico a la santidad:” Como el que os ha llamado es santo, así sed vosotros santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: Sed santos porque santo soy Yo” (1ª Pedro 1,15-16)