lunes, 21 de mayo de 2012

"Y ASÍ TODO ISRAEL SERÁ SALVADO" Rom. 11,26 (4ª de 4

ENTREVISTA AL 
PBRO. DR. DAVID F. SPECCHIALE

1) Padre Specchiale: ¿Qué lo movió para elegir este asunto para su tesis doctoral? En realidad, fueron muchos los motivos que me llevaron a elegir este tema para mi tesis doctoral que luego se convirtió en el libro que estamos presentando.

Entre otros motivos, en primer lugar, elegí este tema porque tengo un gran aprecio por el pueblo de Israel, en cuanto que fue el depositario de las promesas que Dios hizo en el Antiguo Testamento, y, en este sentido, el encargado de custodiarlas y transmitirlas celosamente y, a veces, en un ambiente adverso como lo fue el paganismo.

En segundo lugar, me interesó aún más el tema porque siendo Israel el primer destinatario de esas promesas no haya recibido a Cristo, centro y culmen de todas las promesas de Dios. En tercer lugar, porque mediante mi trabajo siempre he pretendido dar una respuesta al pueblo de Israel a fin de que llegue a encontrar a Cristo que es su plenitud y el fin para el cual ha sido creado como pueblo, y al mismo tiempo, iluminar a los Cristianos con las enseñanzas del Apóstol para que puedan comprender más claramente cuál es la situación actual del pueblo de Israel, cómo deben pensar y actuar frente a Él y cuál es el plan de Dios sobre Él en el futuro.

lunes, 14 de mayo de 2012

"Y ASÍ TODO ISRAEL SERÁ SALVADO" Rom. 11,26 (3ª de 4)

CONCLUSIÓN GENERAL
Segunda Parte


2. Elementos a considerar acerca de
la naturaleza de la relación
de los cristianos con el pueblo de Israel

Respecto a la segunda parte de nuestra conclusión, queremos dar algunos elementos que puedan ayudar a los cristianos para comprender mejor la naturaleza de su relación con el pueblo de Israel. Ofreceremos, pues, dos puntos que permitan aclarar este tema: el primero tratará sobre la llamada ‘teoría de la sustitución’, y el segundo, sobre el ‘género literario’ de Rm 11,25-32.

2.1. La ‘teoría de la sustitución’

En relación al primer punto, se puede observar que en los últimos tiempos se ha ido superando la idea de la llamada "teoría de la sustitución" y es bueno que así sea. Hemos visto que el hecho de transferir el nombre de Israel a la Iglesia, como nuevo Israel, no es correcto. En efecto, hemos verificado que San Pablo en particular, y el Nuevo Testamento en general, tienen gran cuidado de no emplear el nombre "Israel" para referirse a la Iglesia o a los cristianos. Estas solas apreciaciones lingüísticas son suficientes para entender que la Iglesia no ha sustituido a Israel.

Ahondando sobre este tema, el problema de la "teoría de la sustitución" se planteó ante la pregunta de si el "cristianismo" formaba un "nuevo pueblo de Dios" que sustituía al antiguo, o si existía un "único pueblo de Dios" que comenzó con Abraham, y al que luego se le incorporaron los gentiles.

lunes, 7 de mayo de 2012

"Y ASÍ TODO ISRAEL SERÁ SALVADO" Rom. 11,26 (2ª de 4)

CONCLUSIÓN GENERAL
Primera Parte


[Con la autorización del Autor publicamos aquí, sin las notas, la primera parte de la Conclusión General de su libro y en una próxima entrada publicaremos la segunda parte]

Desde el inicio de nuestro trabajo hemos expresado nuestro deseo de dar una respuesta desde la teología al tema de la salvación de Israel, y, al mismo tiempo, ofrecer a los cristianos una reflexión acerca de la naturaleza de su relación con los judíos. Por estos motivos, dividiremos la ‘Conclusión General’ en dos
partes: la primera, destinada a desarrollar nuestra propuesta teológica sobre la salvación de Israel; y la segunda, [ En la foto: P. Dr. David Specchiale]
dedicada a aportar algunos elementos que puedan ser de utilidad a los cristianos en su relación con los judíos. Y ya que está vinculado con esta última parte, también haremos algunas apreciaciones sobre el ‘Diálogo con los hebreos’.
1. Nuestra propuesta teológica acerca de la salvación de Israel

Respecto a la primera parte de nuestra conclusión, juzgamos que la teología siempre se ha ocupado de dar una respuesta al problema de la salvación de Israel, pero, a nuestro modo de ver, pensamos que en la actualidad sea aún más necesario ofrecer una propuesta incondicionada, clara y fundada en la Sagrada Escritura, la Sagrada Tradición y el Magisterio de la Iglesia: estos elementos son imprescindibles para dar una solución genuina a este problema.
Antes que nada, la respuesta de la teología debe ser incondicionada. Con esto queremos decir que se debe evitar cualquier tipo de elemento que influya negativamente opacando el pensamiento del Apóstol. En efecto, muchas veces los escritores sostienen tesis erróneas debido a que están condicionados por diversos factores históricos, sociológicos u otros.

En relación con esta primera condición, surge la necesidad de que la respuesta sea clara, y esto por varios motivos. Ante todo, se debe evitar cualquier tipo de ambigüedad que pueda distorsionar el pensamiento paulino o temor de presentarlo tal cual es diluyendo su contenido. Es cierto que el Apóstol en sus escritos es intrincado pero esto no justifica añadir obscuridades a las dificultades ya existentes: es necesario ser fiel a la concepción del Apóstol. En este sentido, la frase del Señor nos debe servir de guía: “La verdad os hará libres” (Jn 8,32). También se debe dar una respuesta clara debido a que los mismos autores hebreos reclaman que no siempre hay claridad en la propuesta cristiana.

Además de esto, se debe buscar la claridad porque la Iglesia misma lo pide en sus enseñanzas. A modo de ejemplo

lunes, 30 de abril de 2012

"Y ASÍ TODO ISRAEL SERÁ SALVADO" Romanos 11,26 (1ª de 4)

Un estudio sobre 
LA SALVACIÓN DE ISRAEL 
según San Pablo

por el Pbro. Dr. 
DAVID F. SPECCHIALE

Aportes exegéticos y teológicos al diálogo judeo-cristiano


El Apóstol San Pablo se ocupa en diversos lugares de la salvación de los judíos. Pero es en los capítulos 9-11 de la carta a los Romanos donde expresa su pensamiento del modo más maduro.

Los capítulos 9 al 11 de la carta a los Romanos
constituyen, en todo el Nuevo Testamento, la reflexión revelada más profunda sobre la situación de los judíos que no han creído en Jesús.
Allí el apóstol profundiza sobre "el misterio de Israel" ubicándolo en el designio de Dios a la luz de Cristo y de la Sagrada Escritura, y no detiene su reflexión hasta que concluye con esta afirmación: "... y así todo Israel será salvado..." (Rm 11, 26).


Estos tres capítulos constituyen, en todo el Nuevo Testamento, la reflexión más madura y profunda sobre la situación de los judíos que no han creído en Jesús. Allí el Apóstol profundiza sobre el ‘misterio de Israel’ ubicándolo en el designio de Dios a la luz de Cristo y de la Sagrada Escritura, y no detiene su reflexión hasta que concluye con la afirmación “...y así todo Israel será salvado...” (Rm 11,26a). El presente libro analiza esta misteriosa salvación de ‘todo Israel’ que obrará el Señor y de la cual trata San Pablo en Rm 11,26a.

El autor del presente libro entra en diálogo y expone el pensamiento de autores católicos, protestantes y judíos, y trata –desde la óptica del Apóstol- de ofrecer una respuesta a estos interrogantes que han sido objeto de estudio de los intelectuales de todas las épocas.
El presente libro analiza esta misteriosa salvación de "todo" Israel, que obrará el Señor y de la cual trata San Pablo.
¿El pueblo de Israel sigue siendo el pueblo elegido por Dios o ha sido rechazado por Él?
¿Es que la Iglesia naciente ha sustituido a Israel?
¿Se salvarán los judíos que rechazaron a Jesús?
¿Se puede hablar de una futura conversión de Israel a la Iglesia?
Éstas y otras preguntas resuenan en la mente de San Pablo.

Editorial Ágape, Buenos Aires, 2009 Colección Academia 400 pags.

El autor: 
Nacido en Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.Cursó estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad Nacional de Cuyo) y sus estudios eclesiásticos en el Seminario Santa María Madre de Dios (San Rafael-Mendoza). Obtuvo el Doctorado en Teología Bíblica en Roma (2004). Se ha desempeñado como profesor de Teología de la Universidad Champagnat (San Rafael) en el Instituto San Antonio de Padua (General Alvear), y en la Universidad Católica de Cuyo y como Director de estudios del Seminario Diocesano de San Rafael. Actualmente es profesor de Sagrada Escritura y de griego y hebreo bíblicos en dicho Seminario. Miembro de la Comisión Diocesana de teólogos asesores del Obispo Diocesano, encargado de la Pastoral Bíblica Diocesana y delegado episcopal para el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Ha dictado conferencias en distintos puntos de Argentina y fuera de ella.

martes, 24 de abril de 2012

Creación, pecado salvación en la Sagrada Escritura

Reflexión del R. P. Horacio Bojorge, SJ sobre el tema "Creación, Pecado y Salvación en la Sagrada Escritura" (Dentro del Programa “La Cuarta Ruptura” - EWTN TV)
Las creaturas se rebelan contra el pecado como agentes de la justicia divina



http://www.youtube.com/watch?v=ZcMX7-LhNcs&feature=uploademail

miércoles, 18 de abril de 2012

JESUCRISTO RESUCITADO RECONFORTA A LOS SUYOS

"MIRAR EL OFICIO DE CONSOLAR QUE CRISTO NUESTRO SEÑOR TRAE"
En la Cuarta Semana de Ejercicios Espirituales dedicada a la Resurrección del Señor San Ignacio de Loyola le propone al ejercitante, como quinto punto a contemplar en las apariciones del Resucitado: "Mirar el oficio de consolar que Cristo Nuestro Señor trae, comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros" (EE.224).

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Contenido1.- El ejercitante experimentado en consolación en la cuarta semana
2..- Puede confrontar las consolaciones recibidas con los paradigmas bíblicos
3.- Un ejercitante que se supone ya avezado
4.- Paraklesis: las varias formas bíblicas de consolación
5.- Jesús consolador
6.- Consuelo y contemplación para alcanzar amor
7.- El que da los ejercicios ha de imitar al Señor que trae consuelo
8.- "Comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros"
9.- La consolación de las Escrituras
10.- La consolación en la prueba
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1.- El ejercitante experimentado en consolación en la cuarta semana
La palabra consolar, con que Ignacio califica el oficio que trae el Resucitado, no es nueva para el ejercitante a esta altura del Mes de Ejercicios. Ni lo es tampoco la experiencia espiritual que ella designa. El que hace los ejercicios habrá experimentado durante ellos mociones de diversos espíritus, consolaciones y desolaciones y la alternancia de ambas, así como su intrínseca correlación.

La explicación de las reglas de discernimiento de espíritus que quien le da los ejercicios le habrá ido administrando; la instrucción acerca de la desolación y consolación que los Directorios encarecen que se le dé al ejercitante antes de entrar en la materia de las elecciones:

"Siempre el que da los ejercicios le demande consolación y desolación, y lo que ha pasado por él en el ejercicio o ejercicios que ha hecho después que la última vez le habló" leemos en el Directorio ignaciano llamado autógrafo (Monumenta Historica Societatis Iesu, Exercitia et Directoria, p.779).

Y algo más adelante: "Declarando la primera parte de la elección, donde no se puede hacer fundamento para buscarla, debe venir a la segunda. La segunda, que es de consolación y desolación, debe declarar mucho qué cosa es la consolación, yendo por todos sus miembros, como son paz interior, alegría espiritual, esperanza, fe, amor, lágrimas y elevación de mente, que todos son dones del Espíritu Santo. La desolación es el contrario, del espíritu malo y dones del mismo, así como guerra contra la paz, tristeza contra gaudio espiritual, esperanza en cosas bajas contra la esperanza en las altas; así el amor bajo contra el alto, sequedad contra lágrimas, vagar la mente en cosas bajas contra la elevación de la mente" (Lugar citado p.780).

martes, 17 de abril de 2012

VOSOTROS, LOS QUE ME HABÉIS SEGUIDO EN LA REGENERACIÓN

Sobre una desafortunada coma
introducida en el texto de Mateo 19,28

Quiero referirme a la mala puntuación que se hace universalmente en el texto de Mateo 19, 28
Allí se ha introducido una coma cortando la frase de manera que tergiversa su sentido.
Y se la encontrará también hasta en el texto griego de las ediciones críticas, a pesar de que los manuscritos griegos más antiguos no tienen signos de puntuación.

El verdadero sentido debería ser éste:
"vosotros, los que me habéis seguido en la regeneración, cuando se siente el Hijo [...] os sentaréis también vosotros en doce tronos".
Éste es, como quiero mostrar a continuación, el sentido que se impone si se atiende al contexto amplio de los escritos del Nuevo Testamento que tratan de la divina regeneración [en griego = palingenesia o anagenesis] de los creyentes.

Desafortunadamente y con una inexplicable universalidad se ha traducido así:
"vosotros, los que me habéis seguido [coma], en la regeneración, cuando se siente el Hijo [...] os sentaréis también vosotros...".

De este modo, se interpreta y se da a entender, equivocadamente, que la regeneración [palingenesia] tendrá lugar recién después de esta vida, en el juicio esjatólógico. Cuando, en realidad, la evidencia textual del resto del nuevo testamento, revela que es algo que ya le ha ido sucediendo a los apóstoles en su seguimiento de Cristo, y que sucede y sucederá a los creyentes desde su acceso a la fe y al bautismo y en adelante, en el tiempo y la eternidad.

domingo, 8 de abril de 2012

JESUCRISTO RESUCITADO
DIOS Y HOMBRE VERDADERO
VENID ADORÉMOSLO

Del mensaje pascual de Su Santidad Benedicto XVI:

"La oscuridad acerca de Dios y sus valores son la verdadera amenaza para nuestra existencia y para el mundo en general. Si Dios y los valores, la diferencia entre el bien y el mal, permanecen en la oscuridad, entonces todas las otras iluminaciones que nos dan un poder tan increíble, no son sólo progreso, sino que son al mismo tiempo también amenazas que nos ponen en peligro, a nosotros y al mundo"


[...] En Pascua, en la mañana del primer día de la semana, Dios vuelve a decir: «Que exista la luz». Antes había venido la noche del Monte de los Olivos, el eclipse solar de la pasión y muerte de Jesús, la noche del sepulcro. Pero ahora vuelve a ser el primer día, comienza la creación totalmente nueva. «Que exista la luz», dice Dios, «y existió la luz». Jesús resucita del sepulcro. La vida es más fuerte que la muerte. El bien es más fuerte que el mal. El amor es más fuerte que el odio. La verdad es más fuerte que la mentira. La oscuridad de los días pasados se disipa cuando Jesús resurge de la tumba y se hace él mismo luz pura de Dios. Pero esto no se refiere solamente a él, ni se refiere únicamente a la oscuridad de aquellos días. Con la resurrección de Jesús, la luz misma vuelve a ser creada. Él nos lleva a todos tras él a la vida nueva de la resurrección, y vence toda forma de oscuridad. Él es el nuevo día de Dios, que vale para todos nosotros.

Pero, ¿cómo puede suceder esto? ¿Cómo puede llegar todo esto a nosotros sin que se quede sólo en palabras sino que sea una realidad en la que estamos inmersos? Por el sacramento del bautismo y la profesión de la fe, el Señor ha construido un puente para nosotros, a través del cual el nuevo día viene a nosotros.

En el bautismo, el Señor dice a aquel que lo recibe: Fiat lux, que exista la luz. El nuevo día, el día de la vida indestructible llega también para nosotros. Cristo nos toma de la mano. A partir de ahora él te apoyará y así entrarás en la luz, en la vida verdadera. Por eso, la Iglesia antigua ha llamado al bautismo photismos, iluminación.
¿Por qué? La oscuridad amenaza verdaderamente al hombre porque, sí, éste puede ver y examinar las cosas tangibles, materiales, pero no a dónde va el mundo y de dónde procede. A dónde va nuestra propia vida. Qué es el bien y qué es el mal.

La oscuridad acerca de Dios y sus valores son la verdadera amenaza para nuestra existencia y para el mundo en general. Si Dios y los valores, la diferencia entre el bien y el mal, permanecen en la oscuridad, entonces todas las otras iluminaciones que nos dan un poder tan increíble, no son sólo progreso, sino que son al mismo tiempo también amenazas que nos ponen en peligro, a nosotros y al mundo. Hoy podemos iluminar nuestras ciudades de manera tan deslumbrante que ya no pueden verse las estrellas del cielo. ¿Acaso no es esta una imagen de la problemática de nuestro iluminismo? En las cosas materiales, sabemos y podemos tanto, pero lo que va más allá de esto, Dios y el bien, ya no lo conseguimos identificar. Por eso la fe, que nos muestra la luz de Dios, es el verdadero iluminismo, es una irrupción de la luz de Dios en nuestro mundo, una apertura de nuestros ojos a la verdadera luz [...]"