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viernes, 20 de julio de 2012

GO'EL: EL DIOS PARIENTE En la cultura bíblica (5 de 27)

1.4. Los inefables bíblicos comunes a nuestras culturas
De ahí la dificultad de exponer y describir una cultura, que, como la bíblica, funda, en gran medida, a la cultura occidental. Aún después de que ésta ha tomado distancia de los aspectos explícitamente religiosos de sus raíces bíblicas, no le ha sido siempre posible tomar distancia de sus raíces más ocultas.

 La crítica a las religiones, - por ejemplo - tan característica de la cultura occidental, implica, quizás, en el fondo, una actitud religiosa, no tan distante de lo que dentro del mundo bíblico fueron las críticas de los profetas, no sólo al sincretismo cultual, sino también incluso al culto ortodoxo del templo de Jerusalén.

Diríamos que la crítica a la religión proviene, en nuestra cultura, de la cultura bíblica. Occidente se la debe a esta raíz de su cultura; la hereda del mundo bíblico, aunque luego la desarrolle por sus propios caminos, incluso en contra de elementos de la tradición cultural bíblica.
Exploramos lo que las Sagradas Escrituras nos revelan acerca del parentesco divino, uno de los supuestos fundantes del mundo judeo-cristiano, que, junto con el mundo latino y el mundo griego, son las tres grandes corrientes culturales en las que abrevó la cultura occidental.

1.5. De los descensos
Lo que vengo diciendo, sobre las huellas de pensadores, filósofos e historiadores de la religión y de las religiones comparadas, se expresaba ya en la antigüedad con el patrón mítico de los descensos.

viernes, 13 de julio de 2012

ELGO'EL: DIOS PARIENTE En la cultura bíblica (4 de 27)

1.2 El inconsciente o subconsciente cultural
Una de las principales dificultades en la descripción y comparación de las culturas radica, precisamente, en el hecho de que las raíces mismas de toda cultura son de difícil acceso a la conciencia y a la reflexión. Los fundamentos de las culturas son por lo general axiomáticos e implícitos. Más aún, habitualmente la misma pertenencia cultural es un hecho que permanece inconsciente o subconsciente.

La cultura no sólo está constituida por elementos conscientes, sino que está fundada sobre supuestos implícitos y en cierta medida inefables. Nada tan difícilmente expresable como lo que, a fuerza de ser obvio dentro de una cultura, ya no necesita ser dicho. Y sin embargo es precisamente en ese nivel, de tan difícil acceso, donde están los rasgos definitorios de la identidad de una cultura.

1.3. Los inefables