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viernes, 20 de agosto de 2010

EL JUICIO DE LAS NACIONES EN MATEO 25, 31-46 (7 de 9)

Su sentido literal verdadero

La escena del Juicio final: Prólogo de la Pasión Identidad corporativa del Hijo del Hombre
Tomando en consideración el lugar en el contexto del evangelio según San Mateo en que se sitúa el pasaje del Juicio de las Naciones, J.A.T. Robinson ha visto que este pasaje oficia como una especie de prólogo o preámbulo de la Pasión:
"Así con arte supremo, - escribe Robinson - Mateo usa un descanso antes de que se desate la Pasión para combinar justamente aquellos temas de su evangelio - ¿nos equivocaremos pensándolo? - que van a tener a continuación una expresión tan paradójica, cuando el Rey e Hijo del Hombre, rechazado y no recibido, vaya a comparecer a su propio juicio, el juicio que inaugura, desde ese momento (Mt 26,64) su Venida y su Sesión en la gloria"

(Thus, with superb artistry, Matthew uses the lull before the Passion breaks to draw together, out of the rich treasury of his Gospel, those themes (shall we be wrong in thinking?) that are to come to such ironic expressión in what follows, as the royal Son of man, rejected and unreceived, goes to his own trial, the trial which is to inaugurate, from that moment on (Mt 26,64), his coming and session in glory" J.A.T. Robinson, The 'Parable' of the Sheep and the Goats, en: New Testament Studies 2 (1955-56) pp. 225-237; cita en p. 237).


Identidad corporativa del Hijo del Hombre
Otros exegetas advierten estudiando el pasaje, que el Hijo del Hombre no es simplemente el Rey Mesías sino el cuerpo del cual Jesús es la cabeza e incluye a sus hermanitos pequeños, que son

jueves, 19 de marzo de 2009

¡VENGA TU REINO! (3)

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE Y VENGA TU REINO
13) Volviendo al Padre Nuestro, podemos entender ahora por qué el Reino es del Padre: "Venga tu Reino". Él es el Rey Anciano sentado en el trono real, de la visión de Daniel 7 y el Dios excelso sobre el trono real, en la visión de Isaías 6.
14) El Padre entrega el Reino a su Hijo encarnado, al Hombre Dios Jesucristo, en virtud de su humillación obediente hasta la muerte y muerte de Cruz. El Hijo no se aferró a su gloria independientemente de la del Padre. Por eso Dios lo exaltó a su derecha y le dió un nombre sobre todo nombre para que a su nombre se doble toda rodilla... para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2, 8-11). Aún la exaltación del Hijo, nótese bien, es para gloria del Padre, para manifestación de la santidad del Padre.
15) De este modo se ve mejor la lógica relación existente entre el primero y el segundo deseo del Padre Nuestro: "Santificado sea tu Nombre, Venga tu Reino".