domingo, 5 de abril de 2015
CRISTO RESUCITÓ
XRISTÓS ANÉSTI
http://youtu.be/53kJjqAvo8I
Xristos anesti ek nekron -- Cristo resucitó de entre los muertos
thanato thanaton patisas -- con la muerte venció a la muerte
ke tis tis es mnimasin zoin xarisamenos -- - devolviendo la vida a los que yacen en los sepulcros
viernes, 3 de abril de 2015
Fwd: FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN
RESURRECCIÓN
“ Y tembló la tierra y se hendieron las piedras. Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, resucitaron.Y saliendo del sepulcro después de la resurreccion de Cristo, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos”
Mateo, XXVII,51-56
Su grande voz ,refiere la Escritura,
clamó al Padre sintiendo el desamparo.
Después la sombra que se vuelve faro,
cirio su muerte, lumbre la tortura.
Todavía la caña con vinagre
conservaba el dolor del labio herido.
Todavía la cruz,tinta de almagre
se izaba como un pájaro partido.
Sin embargo la tierra se hace huerto
con un temblor unánime en sus pliegos,
y las rocas crepitan entre ruegos
para afirmar que Dios era aquel muerto.
Se sumó el Templo al cósmico vestigio
rasgando el velo desde lo alto abajo,
un ángel cinceló el enorme tajo,
la Promesa ganaba su litigio.
Faltaba esclarecer el grito hebreo:
¡Salvó a otros y a sí no ha de salvarse!
Su vida y la de muchos se resarce
en la resurreción del jubileo.
¿Quiénes fueron los santos que salieron
de sus tumbas, quebrada la agonía,
los que en las casas, la ciudad veía
como antiguos y amados forasteros?
¿Eran según Ignacio de Antioquía
los profetas del Viejo Testamento?
¿Eran Abel,Enoc, o el macilento
Melquisedec a quien Abraham oía?
Callan Remigio, Hilario y el de Hipona
la identidad exacta de esos justos,
baste saber que fueron los augustos
testigos de la Vida que se dona.
Los quisiera,Señor, junto al santuario,
visitando las calles de mi aldea,
atestiguando que se enseñorea
tu reyecía invicta en el Calvario.
Los quisiera por Roma, peregrinos
de tu pascua naciente.Pregoneros
de que la Iglesia crece en entreveros
y en amores perennes, diamantinos.
Los quisiera de huéspedes en mi alma
celebrando Tu Primogenitura,
y esperar tu venida en la juntura
del trigo, de la vid y de la palma.
ANTONIO CAPONNETTO
CORONADO DE ESPINAS
LA ZARZA ARDIENTE DE SU AMOR
NO CONSUME LAS ESPINAS
"Le impusieron sobre su cabeza una corona de espinas. Tenía la forma de un pileus (casco), de manera que ella recubría y tocaba la cabeza por todas partes" (Vicente de Lérins, Sermo in Parasceve)
Porque está tu esplendor
coronado de espinas,
es la rosa la flor
que más se te avecina.
Porque entrega la vid
su sangre en el lagar,
Tú pudiste decir:
Yo soy vid de verdad.
Y porque la mujer
que sufre dando a luz,
por el que ve nacer
se olvida de su cruz,
nos pudiste explicar
por qué debías sufrir,
pues no es posible amar,
como Tú, sin morir.
Y rosa, vid, mujer,
reflejan esta ley
de amor y padecer
que les puso su Rey
para prefigurar
qué precio de dolor
tendría que pagar
el amor del Señor.
Todo el que aspira a amar
como Tú nos amaste,
ha de poder pasar
por lo que tú pasaste;
por eso es que, - quizás -
das tu amor con medida,
pues si nos dieras más
nos quitaría la vida.
¿Quién osará pedir
la gracia de ese don
si no puede sufrir
otra crucifixión?
Dale al espino rosas,
dale vino al lagar,
da hijos a la esposa,
da valor para amar
Tú que a amar nos conduces
y a sufrir nos enseñas
fabricándonos cruces...
pero cruces pequeñas.
La corona de espinas de Cristo,
"No tenía, como acostumbramos a ver en las representaciones artísticas, forma d
e diadema, sino más bien de gorro o casquete de espinas que cubría toda la cabeza: la frente, el occipital y todo el cuello por detrás, incluida la nuca. En el lienzo de Turín se han contabilizado unas 50 heridas puntiformes procedentes de las espinas, con sus regueros de sangre vital, venosa y arterial.
Estas se clavaron profundamente en su cuero cabelludo, como se puede deducir por la sangre que originaron.
Debieron afectar a troncos nerviosos, como los occipitales entre otros, provocando dolores intensísimos.
En Jerusalén se encuentran plantas espinosas, tales como el Zízyphus spina o el Paliurus spina Christi, que con alta probabilidad utilizaron los soldados romanos de la cohorte para trenzar dicha corona".
"La primera Semana Santa de la historia", de Carlos Llorente.
Tomado de: http://unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com/2011/04/la-pasion-flagelacion-y-coronacion-de.html
SEXTA ESTACIÓN
La Verónica enjuga el rostro de JesúsLo presintió cercano sin verlo todavía,
lo anunciaba el silbido de agónicos jadeos,
el perfume doliente que tienen las heridas,
los cuajarones rojos, los ruines clamoreos.
Fue midiendo distancias por el crujir del hierro,
el crispar del flagelo, el eco del ultraje,
más punzante que el cardo que ceñía su frente,
como corona en llagas de un trágico linaje.
A golpes de la tralla, al son de los gemidos,
contó miles de pasos hasta su cuerpo roto,
la muralla deicida le cerraba el camino,
cada piedra un escarnio, anónimo e ignoto.
Resuelta sin embargo al destino imperado,
en su nombre de griegas resonancias orondas,
el Salterio le dicta la vocación labrada:
“He de buscar tu rostro, Señor, no me lo escondas”.
“He de buscar tu rostro, Señor, no me rechaces”,
repitió sosteniendo con las manos un lienzo,
su andar abría surcos entre fieros caínes,
mellados en el odio que asesinó El Comienzo.
A empellones avanza, a impulsos retrocede,
por un boscaje torvo de risas fariseas,
de innombrables traiciones, cobardías, relapsos,
las furias desatadas de venganzas hebreas.
Señoreaba esas turbas la historia del pecado,
las almas condenadas del pasado y presente,
pero estaba el futuro de falsías arteras,
el próximo Iscariote estaba ocultamente.
Escuchó imprecaciones más filosas que picas,
y por mujer no quiso mirar lo que veía;
se habían vuelto viernes los hombres y las cosas,
y el viernes más luctuoso se volvió profecía.
Cuando al fin, frente a frente, ya sin tiempo quedaron,

la Varona del Paño y el Dios de los Amores,
se cumplió la palabra del vidente Isaías:
era Cristo la imagen de un Varón de Dolores.
Milagro de la tela, misterio del Via Crucis,
Berenice prolonga ese alivio fugaz:
el Gólgota te espera, todo está consumado,
pero dame Dios mío besar tu Santa Faz.
Antonio Caponnetto
viernes, 27 de marzo de 2015
EL DEMONIO DE LA ACEDIA
Efectos espirituales de la serie de videos en EWTN
Un testimonio impactante
mi nombre es Ana Beatriz Becerra, soy directora adjunta del canal de televisión Teleamiga Internacional en Colombia. Quiero agradecer a Dios primero, al padre Horacio Bojorge y al canal EWTN por transmitir el programa El Demonio de la Acedia.
Este programa se ha convertido en una comunicación directa de Dios hacia mí. Quiero compartirles mi propio testimonio con este programa.
Desde muy pequeña llevo sufriendo de muchas pesadillas y ataques del demonio que se manifiestan a través de desdoblamientos, ruidos extraños y sensaciones no comunes.
En las noches mi televisor siempre queda sintonizado en EWTN ya que al transmitir sólo programas evangelizadores se convierten en mi consuelo cada vez que despierto asustada.
Fue así como una madrugada entre la una y las tres de la madrugada, no recuerdo bien la hora, me encontraba en un hotel de la ciudad de Manizales y sentí que alguien me cogía de la mano y me sacaba de la habitación del hotel. Yo era consciente de lo que estaba viviendo en ese momento y me defendía a través de oraciones como el Ave María y el san Miguel Arcángel pero no lograba regresar.
Se me ocurrió entonces rezar el Padre Nuestro en latín y fue así como terminó el desdoblamiento y logré regresar a mi cuerpo. Inmediatamente prendí el televisor y veo justo el programa del padre Horacio Bojorge. Lo más extraño es que él estaba hablando de lo que yo estaba viviendo en ese momento.
Al escucharlo se me ocurrió invitarlo a Colombia para que nos dictara unos congresos de evangelización. Sin embargo, duré un año y medio para poder localizarlo. Durante todo ese tiempo seguía teniendo pesadillas, prendiendo el televisor y encontrando al padre Horacio Bojorge en su programa ElDemonio de la Acedia, contando y acertando cada vez en cada una de las cosas que yo sentía; hasta que al fin y gracias a Dios, encontré el contacto de él, lo ubiqué y le hice la invitación que tanto deseaba: traerlo a nuestro país.
Él aceptó y vino a Colombia, estuvo en tres ciudades y para la Gloria evangelizó a más de 8000 personas.
Escribo este testimonio porque sé que, así como yo, muchas personas se han beneficiado de este programa, para que siempre los colegas de EWTN lo mantengan en la programación y sigan evangelizando de esa forma como lo están haciendo gracias de todo corazón.
Ana Beatriz Becerra
Información sobre la serie en EWTN
http://www.ewtn.com/espanol/series/shows/el_demonio_de_la_acedia.aspviernes, 20 de marzo de 2015
DIOS ES RELACIÓN [2 de 2]
Yo soy el que soy = El que estoy con...
SI DIOS ES AMOR, NECESARIAMENTE ES RELACIÓN PORQUE EL AMOR IMPLICA RELACIÓN. LAS ALIANZAS SON VÍNCULO, SON RELACIÓN, CADA VEZ MÁS ESTRECHA, MÁS ÍNTIMA Y CERCANA.
1) La Antigua Alianza es un antiguo vínculo entre Dios y el Hombre:
Del Dios Padre de Dios Hijo al Dios Pariente de Abraham, Isaac y Jacob y sus descendientes
2) La Nueva Alianza es un nuevo vínculo entre Dios y el Hombre. No anula el antiguo, lo lleva a su plenitud.
Del Dios pariente del Pueblo al Pueblo pariente de hijos de Dios.Del Pariente de Israel al Dios Padre Nuestro
De la Zarza ardiente a la Ascención del Señor
En hebreo el único verbo "haya"significa ser y/o estar. No existen en hebreo como existen en castellano dos verbos: uno para expresar el ser y otro para expresar el estar. Cuando Dios se presenta a Moisés como "Yo soy el que soy" afirma también que es "el que estoy" y también promete "el que estaré" siempre con vosotros, en vuestra defensa y favor. Por eso lo que dice en la zarza implica el nombre Immanuel, "Con nosotros está Dios", "Dios con nosotros".
Jesucristo se separa de los Apóstoles prometiendo "Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos". Alianza, perfecta, vínculo perfecto, religíón, religación, vínculo eterno.
Yo soy vuestro
Dios, y vosotros mi pueblo. Vosotros sois mis amigos. Sois "estos hermanitos míos más pequeños". Y él: "El primogénito entre muchos hermanos". Es la nueva revelación de que Dios es relación y qué clase de relación. Si era Goel y Dios Pariente, ahora es Dios Padre y nosotros sus hijos.
Pasamos así de la Zarza ardiendo al monte de la Ascensión de Cristo a los cielos: del Yo soy el que soy, al Yo soy el que estaré, el Immanuel, para siempre. Llegamos así a la Presencia real en la Eucaristía, al sacrificio perfecto.
De la Ascención del Hijo al Padre, a nuestro abrazo eterno con el Padre.
RELIGIÓN Y VINCULACIÓN (2 de 2)
Epifanía de Dios en
el ámbito de lo interpersonal
Conferencia en un retiro al Clero de Arecibo
Puerto Rico enero 2015
1) Ha demostrado Mircea Eliade que no hay dimensión de la
naturaleza o del cosmos que no haya sido o no pueda ser considerada como una
epifanía, como una manifestación de la divinidad, de su dynamis o de su gloria.
La piedra, la fuente, el bosque, la montaña, el mar, los cielos, el sol, la
luna, los astros, la naturaleza entera o sus partes, sus ciclos y sus cataclismos.
Pero no sólo el orden cósmico, también el orden político se ha prestado a lo
largo de la historia de las religiones a funcionar como epifanía de lo divino.
El Rey, el Emperador y los dioses monarcas ya sean del Olimpo ya sean de los
Infiernos.
También el orden moral, de las fuerzas del alma, ha dado lugar a la divinización de las virtudes, o a la consideración de que en ciertas virtudes o actitudes humanas hay un destello sobrehumano y divino. “Tenemos que habituarnos a aceptar las hierofanías en cualquier parte, en cualquier sector de la vida fisiológica, económica, espiritual o social [es decir: familia, parentesco entre otros]. En definitiva no sabemos si existe algo – objeto, gesto, función fisiológica, ser o juego, etc. – que no haya sido transfigurado alguna vez, en alguna parte, a lo largo de la historia de la humanidad, en hierofanía” [Tratado de Historia de las Religiones, Ed. Cristiandad, Madrid 1974, T. I. P. 33]
También el orden moral, de las fuerzas del alma, ha dado lugar a la divinización de las virtudes, o a la consideración de que en ciertas virtudes o actitudes humanas hay un destello sobrehumano y divino. “Tenemos que habituarnos a aceptar las hierofanías en cualquier parte, en cualquier sector de la vida fisiológica, económica, espiritual o social [es decir: familia, parentesco entre otros]. En definitiva no sabemos si existe algo – objeto, gesto, función fisiológica, ser o juego, etc. – que no haya sido transfigurado alguna vez, en alguna parte, a lo largo de la historia de la humanidad, en hierofanía” [Tratado de Historia de las Religiones, Ed. Cristiandad, Madrid 1974, T. I. P. 33]
2) Pues bien, tanto la Alianza (en hebreo Berít) como sus
virtudes características: La gracia y la misericordia, jen y jésed, apuntan
nuestra atención en la dirección de las relaciones de parentesco por alianza
como el analogado supremo de un parentesco divino con el hombre: el Dios
Pariente, el Dios de los padres: de Abraham. Isaac y Jacob y de sus
descendientes para siempre.
La idea central del
Antiguo Testamento
3) Un tema que se ha agitado en los estudios bíblicos es el
de la idea central o unificante del Antiguo Testamento, o el del centro
estructurante de las instituciones del Antiguo Testamento. Se ha propuesto, por
ejemplo, que la idea y la institución de la Alianza sería esa idea y ese hecho
central, que explicaría todos los demás. Y puede decirse que esta propuesta
goza de amplia, si no general, aceptación.
4) El término Go'el significa el pariente protector de sus
parientes débiles. Es un término perteneciente al vocabulario familiar,
aparentemente secundario, pero que ocupa un lugar clave en la teología bíblica,
y que por lo tanto es -diríamos- de valor estratégico para su comprensión.
Puede disputarle, con ventaja, a la Alianza, tanto la centralidad como la
prioridad, a pesar de lo cual, por otra parte, no se le ha dado el relieve que
merece.
El goelato:
institución familiar
5) Hemos dicho que si en otros pueblos predominan las
epifanías de orden cósmico, uránicos, astrales, de los ciclos de la naturaleza
y/o del orden político. En la fe bíblica, sin restarle poder cósmico y podería
histórico- político, Dios es considerado ante todo y principalmente como un Dios pariente por Alianza
con los primeros padres del pueblo, de manera que la visión de Dios en Israel
hunde su raíz en la realidad familiar de los patriarcas bíblicos. Dios es
considerado así como un pariente del clan. De ahí que convenga comenzar por
recordar los rasgos y características de la familia, como institución del
Antiguo Testamento, ya que es el lugar de epifanía o manifestación de los
rasgos y atributos divinos del Dios bíblico.
La familia israelita
6) En el pueblo bíblico del Antiguo Testamento - como en
otras culturas tribales del Oriente Próximo - correspondía al pariente el deber
de proteger a sus parientes más débiles o necesitados en la medida de sus
posibilidades. La fuerza de esta obligación era proporcional y correlativa al
grado de proximidad del parentesco cu yo grado más próximo era el del tío
paterno. Algunos aspectos de esta obligación inviolable que en tiempos
patriarcales derivaba su fuerza del derecho oral y tradicional propio de la
sociedad clánica, fueron más tarde reconocidos, asumidos, sancionados,
regulados y estipulados por la Ley mosaica por su relación con las Promesas de
descendencia y de tierra para alimentarla y vivir en libertad el vínculo de
parentesco divino en el culto.
7) Esos deberes sagrados del Go'el codificados por la ley
son 1) la venganza de sangre; 2) el rescate o redención del pariente esclavo;
3) el levirato por el que se procuraba descendencia al pariente difunto sin hijos, tomando a la viuda como esposa para dar hijos al difunto; 4) rescatar o
redimir las tierras de la familia. Abraham da ejemplo, como tío paterno de Lot,
de salir a la guerra para rescatar a su sobrino y su familia, servidores y
bienes (Génesis 14, 12-20). Otro ejemplo de pariente piadoso es Bo'oz (=
"En él hay poder") en el libro de Ruth que auxilia a Noemí, la viuda
desamparada, toma a la viuda Ruth para dar descendencia a su esposo difunto, y
rescata las tierras de la familia. De ellos es descendiente el Rey David.
El Dios pariente
8) El Dios de los Padres oirá el gemido de los hijos de
Abraham sometidos a esclavitud en Egipto y los liberará (Éxodo, 6, 2-13) porque "oyó el gemido de los hijos de
Jacob-Israel" (v. 5). Dios asegurará la descendencia y la tierra a Abraham
y sus descendientes. Se comporta como un verdadero pariente desplegando su
poder para protegerlos. Pero también entregándolos a manos de sus enemigos
cuando se olvidan de Él o dudan de sus obras: "dudaron de mí aunque habían
visto mis obras" (Salmo 94, 8-11; Jueces 2, 11-19).
Esta condición de Dios como pariente del clan ha sido
reconocida por estudiosos como De Vaux, Albright, etc.
9) "Una característica esencial de la religión
patriarcal es el culto al "dios del
padre", el cual es invocado y mencionado o se manifiesta como "el
dios de mi/tu/su padre" [Gen 31,5.29 [corr. según el griego] 43,23; 46,3;
50,17; Ex 3,6; 15,2; 18,4. De Vaux, Instituciones. T.I, p.268]
10) "El 'dios del padre' es, primitivamente, el dios
del antepasado inmediato, al que reconoce el hijo por dios suyo. Pero como ese
culto se trasmite de padres a hijos, ese dios se convierte en el dios de la
familia, y el "padre" puede ser un antepasado más alejado: aquél del
que desciende todo el clan. Jacob invoca "al dios de mi padre Abraham y al
dios de mi padre Isaac" (Gn 32,10;
cf. 28,13). Labán propone a Jacob poner el tratado que van a firmar bajo la
protección del dios de Abraham, el
abuelo de Jacob y del dios de Najor, el padre de Labán; pero Jacob jura por el
pariente de Isaac, su padre (Gn 31,53)
11) [Nota: De Vaux
Instituciones del Antiguo Testamento, Tomo I, p. 269. El pariente de Isaac o el
terror de Isaac, aquí De Vaux sigue a Albright, optando por la traducción de
pariente para el término pájad Yitsjaq. Dice Albright: "La traducción
frecuente del nombre arcaico pájad por "terror" ha levantado muchas
objeciones, la traducción más probable sería "pariente, emparentado",
como en palmireno posterior...en palmireno, pajdâ significa "familia,
clan, tribu" formada por la parentela próxima de un hombre" (ALBRIGHT W.F., De La Edad de Piedra al
Cristianismo. El marco histórico y cultural de la Biblia, Ed. Sal Terrae,
Santander 1959, 320 pp. (Título Original: From the Stone Age to Christianity,
Baltimore 1942). Citamos de la Trad. esp.: p. 197 y nota 71)].
12) "Esta religión del padre es la forma más antigua
que podemos alcanzar, la que los antepasados de Israel trajeron a Canaán.
Podemos intentar definir algunos rasgos: 1º) El dios del padre no está
vinculado a un santuario, va ligado a un grupo de hombres. 2º) Se reveló al
antepasado y fue reconocido por él. 3º) Y el más importante a nuestros fines:
Este vínculo, que se extiende al grupo que procede de ese antepasado, se
concibe como un parentesco"
13) "En efecto, el dios del padre es una divinidad
nómada: guía, acompaña y defiende en el camino al grupo que le es fiel. Decide
sus migraciones y sabe a dónde lo conduce. "Deja tu país...por el país que yo te indicaré"
le dice el dios de Abraham al comienzo mismo de la historia patriarcal (Gn
12,1). El dios de su padre es quien manda a Jacob regresar a Canaán (Gn 32,10;
cf. 31,3). El dios de Abraham le acompaña de Harán a Canáan (Gn 12,7), y de
Canaán a Egipto (Gn 12,17). El criado de Abraham puede invocar, en la alta
Mesopotamia, al dios de su señor (Gn 24,12). El dios de Jacob le defiende
adondequiera que vaya (Gn 28,15.20; 35,3), le protege contra los abusos de
Labán (Gn 31,42), le salva del peligro con que le amenaza Esaú (Gn 32,12.
14) El dios del padre está metido en la pequeña historia del
grupo y la dirige" [De Vaux, Instituciones O.c. T.I, p.272]. El nombre de
Dios en la revelación mosaica, cuya traducción clásica es "Yo soy el que
soy", parece querer decir más precisamente "Yo soy el que
estaré" es decir el que "estaré contigo", para socorrerte,
auxiliarte, defenderte, alimentarte, como un Buen Pastor.. El estará con su
pueblo con una presencia auxiliadora, como volverá a expresarse en el nombre
"Emmanuel", en hebreo 'Im-anu-'El = 'Dios [está] con nosotros'. Es
decir: luchando en favor nuestro. El nombre
revelado a Moisés, que la posterior tradición judía convierte en el Shem
hammeporash es decir el nombre que no ha de ser pronunciado, es pues un nombre
signo y un nombre promesa de asistencia. Es por lo tanto, un nombre de guerra.
15) "El patriarcal dios del padre, que se reveló al
antepasado y permanece "con él", se compromete con sus fieles
mediante promesas. El tema de la promesa se repite con frecuencia en los
relatos del Génesis. Se presenta bajo formas diversas: promesa de una
posteridad o de una tierra, o de ambas cosas a la vez."..."Estas dos
promesas responden a las aspiraciones primordiales de grupos de pastores
seminómadas: la descendencia que asegure la continuidad del clan y la tierra en
la que esperan asentarse" y les asegurará el sustento [De Vaux,
Instituciones .O.c. T.I, p.272] .
16) De Vaux coincide con W.F. Albright, en que: "los
hebreos, lo mismo que sus antepasados nómadas, poseían un sentido agudo para
las relaciones de parentela entre un grupo patriarcal (clan o familia), y su
dios, que era de hecho un miembro del clan y podía ser invocado por un pariente
mortal como "padre, hermano", o "pariente". En
consecuencia, todos los miembros del clan eran hijos, hermanos o parientes del
dios, que era el cabeza de familia".
17) [Nota: ALBRIGHT W.F., De La Edad de Piedra al
Cristianismo. El marco histórico y cultural de la Biblia, Ed. Sal Terrae, Santander 1959, 320 pp. (Título
Original: From the Stone Age to Christianity, Baltimore 1942). Citamos
de la Trad. esp.: p. 195 ]
18) Podemos afirmar por lo tanto, apoyándonos en los
resultados de serios trabajos arqueológicos e históricos, estos rasgos
distintivos de la religión bíblica: 1º) Considerar al Dios del Padre como un
Dios-pariente, el primero y máximo Goel de todo el pueblo; 2º) Ver una Epifanía
de Dios en las relaciones de parentesco y en los términos de Alianza de
parentesco, es decir: sacralizar la esfera interpersonal: la alianza esponsal y
la familia. 3º) Considerar que el Dios-Goel asegura con sus Promesas y con su
Auxilio, tanto la descendencia como el alimento, primero del clan y más tarde
del pueblo entero, convertido en nación. Esta fe patriarcal perdurará tanto en
la Ley como en los Profetas y Salmos.
Del Dios pariente al Dios Padre del Hijo y los creyentes
19) La Antigua Alianza es Alianza de parentesco de Dios con
los patriarcas bíblicos y su descendencia. Dios entra en un sistema de parentesco humano, un Nosotros
humano. Por la Nueva Alianza en la sangre del Hijo, Dios vincula a los
creyentes al Nosotros divino (en calidad de hijos de Dios Padre y de hermanitos
pequeños del Hijo).
Esperanza en el Antiguo Testamento
20) El objeto de la esperanza vetero-testamentaria son bienes
temporales intramundanos: hijos y tierra
para alimentarlos. Secundariamente surge en algunos una esperanza de vida
después de la muerte aludida indefinida y vagamente: “se durmió con sus
padres”. Esperanza que no comparten los
Saduceos. No hay revelación divina clara al respecto. Se trata de un
objeto de esperanza deducible de la revelación.
21) Más tarde esta esperanza se ampliará con esperanzas
mesiánicas que a partir de la promesa hecha a Abraham “en ti serán bendecidas
todas las naciones”, abren la perspectiva de un reino de Israel sobre todas las
naciones con el fin de expandir la vigencia de la Ley divina sobre el resto de
la Humanidad. “El Siervo del Señor implantará la Ley hasta en las islas
lejanas” [Isaías 42, 1-4].
Una misión mundial del pueblo de Israel que algunos conciben
como un reino mesiánico de orden político.
22) El fundamento de la esperanza veterotestamentaria, es
religioso y trascendente: la comunicación y la promesa de Dios. Se espera
entrar en la tierra y poseerla porque es la Tierra Prometida por Dios. Dios se
ha hecho pariente de los Patriarcas y atado por fidelidad a su descendencia que
perdurará sobre la tierra y en la eternidad. Más tarde ha ido renovando sus
Alianzas en el Sinaí y a David.
23) Las condiciones para alcanzar los bienes prometidos son
a) pertenencia a la descendencia de los Patriarcas. Se es heredero de las
promesas por vía de la sangre, y b) fidelidad a la Alianza.
24) En síntesis: el objeto de la promesa es inmanente y
terrenal, primero familiar, nacional, luego internacional, pero está abierto,
derivadamente, a una perdurabilidad de los amores después de la muerte. El
fundamento es una manifestación o comunicación de Dios con Abraham y sus
descendientes, acontecida históricamente: fundada en Alianza y Promesa. La condición para alcanzar
los bienes prometidos son: a) la pertenencia al pueblo según la carne y b) la
fidelidad a la Alianza.
Esperanza en el Nuevo
Testamento
25) Los bienes que promete Jesucristo, el hijo de Dios hecho
hombre, son, a la inversa: primariamente celestiales y derivadamente
terrenales.
26) El objeto de la Esperanza cristiana son las personas
divinas y la comunión y comunicación presencial con ellas. El mismo Cristo es
'Nuestra Esperanza'. Y Él es inseparable del Padre y del Espíritu Santo. Él es
también el fundamento por el que sus discípulos esperamos alcanzar la comunión
de vida con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en esta vida y en la eterna.
“Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu
Enviado, Jesucristo” (Jn 17,3).
27) Objeto: Ahora se ofrece algo que el hombre no podría
haber deseado ni imaginado. Se ofrece una participación en una comunión en la
vida con Dios mismo como Padre. Diríamos que se nos ofrece “el abrazo eterno de
hijos con Dios Padre”, después de haber vivido en la tierra como hijos; y
porque se ha vivido así en la tierra, como se vivirá en el cielo.La
supervivencia después de la muerte ya no es un reunirse con los antepasados en
el lugar de la pregunta y porque así lo reclama la voz del amor humano en el
alma creada.
28) El fundamento de la esperanza es llegar al abrazo filial
con el Padre. Y eso se debe a la iniciativa salvadora de las tres divinas
Personas. Es el Hijo que vino a revelarnos al Padre, mostrándose a sí mismo
como hijo obediente. Es el Padre que resucita al Hijo obediente como Padre
amoroso. Es el Espíritu Santo que nos comunica desde ahora ese conocimiento
amoroso del Padre y del Hijo.
29) El fundamento es el Hijo hecho hombre y sus palabras y
promesas: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre si no es
por mí” (Juan 14, 6). “El que cree en mí tiene vida eterna” (Juan 6, 47); “El
que me coma vivirá por mí” (Juan 6, 57). "En la casa de mi Padre hay
muchas habitaciones... si no fuera así os lo habría dicho... voy a prepararos
un lugar" (Juan 14,2)
30) La condición para alcanzar lo que se espera es vivir
como el Hijo, vivir como hijos, pertenecer al gran Nosotros divino humano, a la
Iglesia viva, a la Comunión de los santos, al Cuerpo de Cristo, al pueblo de la
nueva alianza, o el nuevo Israel, o el Israel según el Espíritu.
31) La condición se expresa también como permanencia en el
sistema de vínculos que une a las Personas divinas y en el que son asumidas las
humanas: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros, permaneced
en mi amor” (Juan 15,9). Es la 'permanencia en la pertenencia' o sea la
fidelidad al Nosotros divino humano, a la familia del Padre.
32) Hay un tránsito del Dios pariente de los hombres al Dios
Padre que reengendra con vida divina. "El que no nazca de nuevo y de lo
alto no verá, no entrará en el Reino de los Cielos" (Juan 3, 3.5). "A
los que creen en su nombre le concedió poder ser hechos hijos de Dios. Que no
de sangre... son nacidos sino que de Dios son nacidos" (Juan 1, 12-13).
“El que cree en mí tiene vida eterna”
(Juan 6, 47); "No morirá jamás" (11, 26). “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre,
vivirá eternamente” (Juan 6, 54) . "Lo mismo que me ha enviado el Padre
que vive, y yo vivo por el Padre, el que me coma vivirá por mí" (Juan 6,
57)
33) En la Nueva Alianza, nueva vinculación, tanto el objeto
de la promesa como su fundamento son Dios mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo:
es decir fundamentos personales y trascendentes. Y la condición es estar
vinculado a las tres personas y al gran Nosotros de la comunión de los santos,
por la Fe informada por la Caridad.
34) Esto no significa que el amor divino excluya ciertos
bienes en esta vida, sino que los incluye; pero como añadidura, como bienes
adjuntos al bien principal: “Buscad primero su Reino y su justicia y todas esas
cosas se os darán por añadidura” (Mateo 6, 33).
35) En la nueva vinculación de esta nueva Alianza en la
sangre del Hijo culmina el "estar con nosotros" del Emanuel.
Esos bienes se expresan en forma de Bienaventuranzas. Las
Bienaventuranzas son expresión de los bienes prometidos que no son otra cosa
que la comunión de vida con Dios Padre. No son otra cosa que el vínculo mismo
con aquél Dios que es, en su substancia misma: Relación. .
36) Si en el Antiguo Testamento la esperanza estaba anclada
en la tierra para abrirse a lo eterno, en el Nuevo Testamento está anclada en
el cielo y desde allí asegura una vida bienaventurada en la tierra, aún con
persecuciones y persecuciones.
[Revisión 8 enero 2015]
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miércoles, 18 de marzo de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
DIOS ES RELACIÓN [1 de 2]Religión = religación = vinculación
RELIGIÓN Y VINCULACIÓN (1)
PUESTO QUE DIOS ES SABIDURÍA Y AMOR, DIOS ES RELACIÓN
Esta tesis es fundamental para entender que la unidad de la sustancia divina no excluye sino que exige que en la sustancia de Dios haya relaciones es decir personas sustanciales, relacionadas entre sí en unidad de esencia.
La relación es una perfección que no puede faltar en la Substancia divina.
Pero hay un sólo Dios, una sola substancia divina, por lo tanto la relación supone que dentro de su Substancia Dios tiene relaciones de conocimiento y de amor recíprocos consigo mismo. Si faltara la relación en la substancia divina, faltaría una perfección que no le puede faltar.
[La imagen: La Santísima Trinidad. Jakobus-Kirche Urschalling, Chiemgau
El Espíritu Santo representado como María, su ícono más acabado, mejor que el viento que el fuego y la paloma.
Sólo hay dos manos: comunes a las tres personas. Significan la unidad de acción del único Dios. El Uno incluye tres personas, dos procesiones, seis relaciones. Dios es relación, sabiduría, conocimiento de sí mismo y en sí mismo, amor recíproco en sí mismo en unidad de substancia]
Puesto que Dios es uno solo y no existe otro Dios a quien pueda conocer y amar y por quien pueda ser conocido y amado, Dios debe conocerse a sí mismo y amarse a sí mismo. Y como el amor implica el darse y recibirse, el Dios único debe poder entregarse entero a sí mismo y recibirse entero de sí mismo.
En su substancia hay pues necesariamente conocimiento y amor de y a sí mismo. Esas relaciones dentro de la única substancia divina es lo que Cristo nos vino a revelar y nosotros llamamos relaciones (sjésis) y Personas: El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo.
El Padre engendra al Hijo por vía del conocimiento. Y esta relación implica la espiración amorosa entre ambos: el Espíritu Santo espirado por el mutuo conocimiento del Padre y del Hijo.
Dios es relación y se manifiesta como relación y en la relación, pero progresando de una alianza (vinculación o modo de vinculación) a otra:
1) Antigua Alianza: Del Dios Padre del Dios Hijo, al Dios pariente de Abraham
2) Nueva Alianza: del Dios Pariente de Israel al Dios "Padre Nuestro"
DIOS ES RELACION [1 de 2]
Sigue una conferencia pronunciada para el Clero de Arecibo:
Sigue una conferencia pronunciada para el Clero de Arecibo:
(Puerto Rico enero 2015)
1) El beato Juan Pablo II escribió en
la Tertio Millennio que el punto esencial por el que el cristianismo se
diferencia de las otras religiones, – en las que desde el principio se ha
expresado la búsqueda de Dios por parte del hombre – es que, en el cristianismo, que comienza con
la Encarnación del Verbo, ya no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que
es Dios quien viene en Persona a buscar al hombre y a hablarle y a mostrarle el
camino por el cual es posible alcanzarlo. “Esto es – dice el Papa –
lo que proclama el Prólogo del Evangelio de Juan: ‘A Dios nadie le ha visto
jamás: el Hijo único, que estaba en el seno del Padre, Él lo ha contado’ (1,
18). El Verbo Encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en
todas las religiones de la humanidad” [Tertio Millennio Nº 6].
2) Esta afirmación del Papa coincide
con lo que décadas antes afirmaba Mircea Eliade en su Tratado de la Historia
de las Religiones (Original francés en Ed. Payot, Paris 1964): “Podría
decirse que todas las hierofanías [epifanías divinas] no son sino
prefiguraciones del milagro de la encarnación, que cada hierofanía no es sino
un intento fallido de revelar el misterio de la coincidencia [el encuentro]
hombre-Dios” (Trad. Cristiandad - Madrid T.I, p. 54).
Mircea
Eliade desarrolla así su pensamiento en la nota 2: “Se podría intentar
salvar, dentro de la perspectiva del cristianismo, las hierofanías que
precedieron el milagro de la encarnación. Por consiguiente – lejos de
considerar las modalidades “paganas” de lo sagrado (fetiches, ídolos, etc.)
como etapas aberrantes y degeneradas del sentimiento religioso de una humanidad
degradada por el pecado –, podrían interpretarse como tentativas
desesperadas de prefigurar el misterio de la encarnación. La vida religiosa
entera de la humanidad – vida religiosa expresada por la dialéctica de las
hierofanías – no sería, desde este punto de vista, sino una expectación de
Cristo” (Lugar citado pp. 54-55).
3) Hay que apuntar a los dichos de
Mircea Eliade que las diatribas bíblicas contra los ídolos tienen por motivo el
desconocimiento del Creador a través de las creaturas y un endiosamiento tal de
sus huellas (vestigios) que termina fatalmente en el panteísmo. Es decir, en la
anulación de la distancia entre lo que el mismo Mircea Eliade descubre y
encarece como cercanía al misterio cristiano de la encarnación de Dios: “toda
hierofanía – dice Eliade – manifiesta la coexistencia [entiéndase:
la coincidencia sin mezcla ni confusión, el encuentro en ella] de las dos
esencias opuestas: sagrado y profano, espíritu y materia, eterno y no eterno”.
4) Mircea Eliade está pensando
manifiestamente en la auténtica epifanía, es decir, se refiere a lo que la
tradición cristiana reconoce como los “vestigia Dei” o “huellas de Dios” en la
creación. Es decir de aquello que en el dedo índice de las creaturas, apunta
hacia un más allá de ellas en cuanto a su causa, el poder y sabiduría que
denotan por su grandeza física y por su ordenación y relaciones internas, ya
sea en el espacio (uránicas, climáticas, agrícolas, vegetales, orográficas) ya
sea en el orden de las estaciones y los ciclos de la fertilidad. Una cosa es la
hierofanía cuando el hombre percibe esa relación de la creatura como referencia
a un más allá de la creatura, es decir ese esse-ad
de lo creado que remite al creador. Otra cuando el hombre se concentra en el
examen del dedo índice y lo diviniza y adora. O cuando quiere forzar y obrar
por sí mismo lo que debe pedir a Dios que conceda y recibir como don y gracia.
De alguna manera, algunas búsquedas de Dios, son comparables al intento de Eva
de comer del fruto del árbol de la vida anticipadamente, sin aguardar a que
Dios se lo diera.
Así,
algunas epifanías vienen de Dios, otras son construidas por iniciativa humana
como proyección de un deseo que sí viene de Dios.
5) San Pablo expresa claramente en su
diatriba que esa ceguera es todo lo contrario a la disposición para reconocer
la distancia entre lo creado y el Creador, entre lo sagrado y lo profano: “La
cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de
los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se
puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo
invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a
través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;
porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron
gracias, antes bien se ofuscaron en sus
razonamientos y su insensato corazón se
entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos,[...] Por eso Dios
los entregó a las apetencias de su corazón [...] a ellos que cambiaron la
verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del
Creador, que es bendito por los siglos. Amén.
Por eso los entregó Dios a pasiones [...] Y como no tuvieron a bien
guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente
insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia,
perversidad, codicia, maldad” [Romanos 1, 18-28],
La secularización es precisamente la
supresión de la referencia, de la relación, del esse-ad de las
realidades empíricas, a un mundo personal
espiritual que lo rige. Consiste, en otras palabras, en desatender a la relacionalidad
de las creaturas.
6) Pero lo que la fe bíblica considera
como “lo peor” de las idolatrías y de la divinización de las fuerzas naturales
y cósmicas, es que desplazan a Dios y su revelación del ámbito de lo interpersonal para ponerlo en lo impersonal cósmico, uránico, natural,
agrícola, político. Y también, en el caso de la divinización de las virtudes
humanas, porque su panegírico las desengarza de su referencia a su fin
propio, que es la amistad interpersonal, puesto que son condiciones requeridas
para la perduración de los vínculos entre los hombres, o entre el hombre y lo
divino. El mérito de Aristóteles en su ética a Nicómaco fue precisamente
percibir que el bien proporcionado para un ser de esencia personal, es decir
relacional, es otro ser de la misma naturaleza personal, y el vínculo recíproco
de amistad con el otro, por el cual cada uno procura el bien del amigo.
7) Lo que opera la secularización es
la despersonalización. La secularización es ciega a la referencia o
relación vestigial de todo lo existente a una intención personal
sobrehumana. No sólo a un “proyecto inteligente” sino a un proyecto amoroso: “Y vio que era bueno” es decir
“lo amó”. Esa ceguera se extiende también cuando se considera al ser humano y
se le amputa la referencia a su Creador.
8) Así se hace del ser humano cuyo esse-ad está de manifiesto – como lo ha
comprobado Mircea Eliade – en la estructura misma de su conciencia, un ser
desvinculado de la esfera personal divina. En efecto, Mircea Eliade afirma en
el Prefacio de su “Historia de las creencias y las ideas religiosas” que: “lo
sagrado [es decir: la capacidad de percibirlo] es un elemento de la estructura
de la conciencia [humana] no un estadio de la historia de esa conciencia”
[Cristiandad, Madrid 1978, T. I, p. 15]. Mircea Eliade refuta así frontalmente
la tesis de Augusto Comte, padre del positivismo.
9) M. Eliade también refuta a Kant
quien, como es sabido, rechaza la revelación histórica cristiana de Dios,
desechándola como posible fundamento de una religión racional pura y por eso
mismo universal. Por el contrario, Mircea Eliade comprueba en su Tratado de Historia de las Religiones:
“Lo sagrado se manifiesta siempre [en todas las religiones] dentro de una
situación histórica determinada. Las experiencias místicas, aún las más
personales y las más trascendentes, están influidas por el momento histórico” [O.c. T. I p. 2]).
10) El razonamiento de Immanuel Kant
despersonaliza tanto la historia como la razón humana al desvincularlas de su
verdad relacional. Pero también despersonaliza a Dios mismo como ser personal.
Niega valor de verdad a la revelación de la Trinidad, o sea el carácter de Dios
como ser personal, es decir relacional, en sí mismo, sustancialmente relacional. (Es decir
tal como se ha manifestado revelando a través del Hijo hecho hombre la trinidad
de personas que subsisten en su esencia íntima). Pero Kant niega también el esse-ad recíproco entre ese Dios
personal y el ser personal humano. Dicho aún de otra manera: Kant niega a Dios
la posibilidad de auto-manifestarse al hombre. Y pone en el hombre la capacidad
de alcanzarlo por sí mismo mediante su razón, prescindiendo de toda acción o
iniciativa divina. Pero esto es despersonalizar
al Dios personal. Equivale a negar la posibilidad de una auto-manifestación
divina y por lo tanto la desautorización de las Sagradas Escrituras que la
afirman del principio al fin. Kant concibe a la razón humana como tan capaz de
alcanzar a Dios en sí mismo que desvaloriza toda auto-manifestación divina,
como la imposición de una evidencia al margen del poder de la propia razón y,
de algún modo, lesiva para la autonomía de la razón humana.
11) Es cierto que cuando afirmamos que
Dios es personal – tripersonal,
que en su esencia misma, su esse es un esse a se, pero que es también
esse ad-se in se ipso – el término persona no es unívoco con el
de persona atribuido al ser humano. Porque cada persona humana es una
substancia o esencia en la cual las relaciones personales concretas son
accidentales. Mientras que cuando hablamos de relaciones de personas en Dios,
esas relaciones son substanciales y están inscritas en su misma sustancia
divina inmutabl, única y común a las tres personas o relaciones.
12) El ser personal tanto divino como
humano, sin embargo tienen algo de exclusivo en común. Por eso nos revela el
Génesis que Dios creó al varón y a la mujer a su imagen y semejanza, es decir
seres dotados de conocimiento y voluntad, capaces de conocer y amar. Y los creó
en relación interpersonal primerísima con Dios y luego entre el varón y la
mujer y luego con su descendencia.
13) Las potencias cognoscitivas y
volitivas en el ser humano son imagen y semejanza de las personas del Logos
(inteligencia) y del Espíritu Santo (voluntad). Y varón y mujer tienen una
semejanza disimétrica con el Logos y el Espíritu Santo. El varón es creador
conforme a la procesión del Logos. La mujer es creada conforme a la procesión
del Espíritu Santo.
14) Jesucristo, el Hijo de Dios hecho
hombre nos ha revelado y hecho entender con su Espíritu Santo en la Iglesia su
Esposa, que Dios es en su esencia relacional e interpersonal sin perjuicio de
la unidad de su esencia, porque su esencia una e inmutable es trinitaria y en
ella subsisten tres relaciones, es decir tres personas en un mismo ser. Pero
con su encarnación, nos ha revelado también que ese Dios, que creó en el
principio al varón y la mujer a su imagen y para alcanzar una creciente
semejanza, el mismo que en el Antiguo Testamento se hizo pariente de Abraham y
de sus descendientes por Alianza de parentesco que se renovaba de generación en
generación, ha abierto, a partir de la venida en carne del Hijo, y para los que
creen en él, la posibilidad de ser asumidos en la vida divina, es decir en la
interrelación de las divinas personas, como hijos del Padre, por el Hijo, en el
Espíritu Santo. “A los que creen en su nombre les dio poder llegar a ser hechos
(¡no de hacerse a sí mismos!) hijos de Dios” (Juan 1, 12), es decir, 1º ser
engendrados, como el Hijo, por el re-conocimiento del Padre, 2º participar del
conocimiento que el Padre tiene del Hijo, siendo así asemejados al Padre, y 3º
vencer de esta manera al espíritu demoníaco el cual niega la relación mediante
el asemejamiento con el Espíritu
Santo.
Un
paréntesis: El rechazo a la relación es lo propiamente demoníaco.
15) Hago un paréntesis para ampliar la
alusión al demonio como un espíritu que niega la relación con Dios y quiere ser
y usufructuar su ‘esse’ – que e,s irremediablemente, un ‘esse ab’ – viviendo y
actuando sin referencia ‘ad Deum’. Este espíritu malo nos es conocido por el
grito ‘Non serviam’. En los evangelios su primer grito es ‘¡¿que hay entre tú y
nosotros?! ¡¿qué tienes que ver con nosotros?! ¡¿Qué tenemos que ver contigo?!
(Mc. 1 24; 5,6).
16) Santo Tomás describe el pecado
demoníaco en términos de ‘espíritu de prescindencia
de Dios: “De este modo ambicionó el diablo ser como Dios, no ya en no estar
sujeto a otro simplemente, pues así habría deseado su ‘no ser’ [...] Mas él
aspiró indebidamente a ser semejante a Dios, codiciando como último fin la
felicidad a que podía llegar por su propia natura, y apartando su querer de la
beatitud sobrenatural, que se obtiene por la gracia. Y, si apeteció como su fin
último aquella semejanza con Dios, que es por gracia, pretendió alcanzarla por
virtud de su natura, y no por el auxilio de Dios según sus disposiciones. Lo
cual concuerda con lo que dice San Anselmo: que ‘mal-deseó aquello mismo que
hubiera alcanzado si no desobedeciera’. Y las dos cosas acaban en una, que es
pretender por su propia virtud [sin Dios, sin relación interpersonal con Dios]
la felicidad, lo cual es propio de Dios. [...] ambicionó, además, como
consecuencia cierto principado sobre los demás seres. En lo que también
presumió en su perversidad asimilarse a Dios” [Summa Theologica, 1ª Parte Q.
63, Art. 3, Cuerpo]
17) Esta descripción nos permite
reconocer esa característica en el mundo actual que quiere alcanzar metas
divinas (paz, gozo, felicidad) prescindiendo de Dios y de las leyes divinas -- creaturales
y reveladas --, en el gobierno de los asuntos humanos. En esto se advierte la
identidad espiritual con el espíritu que lo rige y gobierna desde el anonimato,
y que por eso ha sido llamado, por quienes lo conocen, “príncipe de este mundo.
18) En la descripción que hace el
Cardenal Pie de la profesión del naturalismo se reconoce la misma actitud de
espíritu: “Profeso altamente las doctrinas espiritualistas, quiero, con toda la
energía de mi voluntad, vivir la vida del espíritu y observar las rigurosas
leyes del deber. Pero no me habléis de una vida superior y sobrenatural [...]
Si bien es cierto que me avergüenzo de todo lo que me degrada por debajo de mi
naturaleza, tampoco siento atractivo alguno hacia lo que tienda a elevarme por
encima [...] Estimo en gran manera mi naturaleza; reducida a sus elementos
esenciales y tal cual Dios la ha hecho, la encuentro suficiente. No tengo la
pretensión de llegar después de esta vida a una felicidad tan inefable, a una
gloria trascendente [...] [Tomado de Alfredo Sáenz SJ “El Cardenal Pie. Lucidez
y Coraje al servicio de la verdad” Ed. Gladius Bs. As. 2ª· ed 2007, p.
424-423].
¿Comunión
con Dios? ¡No gracias!.
19) La filiación demoníaca del
naturalismo la percibió el Cardenal Pie y la describió fielmente. Percibió en los
distintos grados y formas del naturalismo de su época, el rechazo a la
invitación a vincularse con Dios que deriva de la Encarnación del Verbo:
“vosotros desarrolláis todo un orden sobrehumano, basado principalmente en el
hecho de la encarnación de una persona divina [...] Pertenece a la esencia de
todo privilegio el que pueda ser rehusado. Y ya que todo ese orden sobrenatural
[...] es un don de Dios, gratuitamente sobre-agregado [...] a las leyes y
destinos de mi naturaleza, yo me atendré a mi condición primera; viviré según
las leyes de mi conciencia, según la reglas de la razón y la religión natural;
y Dios no me negará, después de una vida honesta y virtuosa, la recompensa
natural de las virtudes naturales” [Obra y lugar citado].
20) Nos parece estar oyendo hablar a
Immanuel Kant en su obra “La Religión dentro de los límites de la Razón”. Pero
nos interesaba mostrar el rostro demoníaco que se esconde tras este rechazo de
la entrada en comunión con Dios. Pero nos parece también escuchar como la voz
de un apuntador que dicta el discurso al escenario de este mundo, y repite el
manifiesto del Ángel rebelde y jefe de todos los espíritus rebeldes a la
comunión.
21) Cierro aquí el paréntesis iniciado
en el número 15. Proseguiré con el desarrollo de lo anterior.
22) Mircea Eliade ha comprobado que la
actitud religiosa, es decir de búsqueda de vinculación con el Dios escondido
pero detectado por sus huellas o vestigios, es
una estructura de la conciencia del hombre. Pero también es comprobable que
el hombre es capaz de quedarse mirando el dedo que apunta hacia el Otro, y
tomar el dedo como si fuera un ‘otro’ con minúscula, que sin embargo lo hipnotiza
y lo distrae y lo desvía del Otro verdadero tras el cual iba; o lo detiene en
el movimiento de ‘conversión’ (el shub hebreo) o sea de ‘volverse hacia’ el
Otro para el encuentro presencial, enganchándose en el fantasma de un ídolo o
de una idea de Dios. O simplemente endiosándose a sí mismo.
23) Santo Tomás sintetiza la doctrina
de la tradición eclesial acerca de la Trinidad afirmando que en Dios, las
Personas son relaciones sustanciales,
que subsisten en la esencia divina
misma.
24) “Una cosa es indagar la
significación de la persona en general, y otra distinta la de persona
divina. Persona en general significa: ‘substancia individua de naturaleza
racional’”. En cualquier naturaleza significa lo que individualiza y separa una
de otras. Esto es así cuando se trata de la persona humana. Pero no cuando
hablamos de las personas divinas. Porque en este caso, las personas sólo se
distinguen por relaciones de origen [Cuestión 27, art 2 y 3] y la relación en Dios no es como un accidente
inherente a un sujeto sino que es la misma divina esencia”. [Parece
entonces lícito afirmar que Dios es
relación, o que la relación está en la esencia de Dios a la que son
inherentes las Tres Personas].
25) En Dios “por lo tanto la relación
es subsistente, como subsiste la divina esencia; y como la Deidad es Dios, del
mismo modo la paternidad divina es Dios Padre, que es una persona divina. La
persona divina significa, pues, la [misma] relación como subsistente; y
esto es significar la relación por modo de substancia, que es ‘hipóstasis’
[substrato] subsistente en natura divina; aunque lo subsistente en natura
divina no sea otra cosa que la misma natura divina. Según esto es cierto que la
palabra persona significa directamente relación, e indirectamente esencia; mas
no relación como tal relación, sino en cuanto se concibe por modo de
hipóstasis” [relación es ‘esse ad aliud’ es una modalidad del ser que dice
referencia a otro. Es un modo de ser que en nosotros es accidente y en Dios es
substancia] Significa también directamente esencia e indirectamente relación,
en cuanto la esencia es lo mismo que la hipóstasis; mas la hipóstasis en lo
divino se significa como distinguida por relaciones; y así la relación ,
significada por modo de relación, cae en la razón de persona in oblicuo.
[ST 1ª Q. 29, art. 4 Co.] Hablando de Dios, la palabra persona significa
relación, no por modo de relación sino de sustancia, que es hipóstasis [Ad
1mam]
24) En el siguiente capítulo voy a
referirme al fundamento bíblico de estas doctrinas, comenzando por la
revelación del nombre divino a Moisés: “Yo soy el que soy” o también el que
“soy el que está con...” o también “Yo soy el que soy y estaré”.
25) Felizmente nuestro idioma español
nos permite distinguir los dos sentidos del verbo hebreo “hayáh” que es
ambivalente.
Diciembre
2014
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