martes, 21 de enero de 2014

QUE NO TE LA CUENTEN
BLOG RECOMENDADO

 El P. Javier Olivera, IVE, publicó hace algunos meses un pequeño libro titulado: "Que no te la cuenten I", en el que se exponían algunas de las tantas "leyendas negras" y falsedades históricas contra la Iglesia (la conquista de América, las cruzadas, la inquisición, etc.).
Lo que nació inicialmente como un pequeño apunte de clases para un colegio secundario (Bachillerato Humanista "Alfredo Bufano", en San Rafael, Mendoza), terminó transformándose en un libro de texto a pedido de algunos muchachos universitarios.
 Sucedía que, luego de haber tenido una buena educación secundaria, al acceder a niveles superiores de educación se veían abrumados con las críticas que recibían respecto de la historia de la Iglesia. La mentira, la mentira escuchada mil veces, se les iba transformando en una "verdad" indiscutible, al punto que algunos corrían el riesgo de perder hasta la propia Fe.
-          "¿Perder la Fe?" – dirá alguno – "¡Exagera!".
Sí, exactamente.
-          "Pero... ¿qué tiene que ver la Fe con la Historia?".
Mucho, muchísimo…
Porque la religión Católica es esencialmente histórica: en un momento de la historia Dios se encarnó. Única religión que se basa en este irrepetible hecho histórico.
 Por ello no hace falta atacar la Santísima Trinidad para perder la fe: basta con destruir algunas verdades históricas que se relacionan con ella para lograrlo, pues la historia funciona como un "preámbulo" para creer. ¿Quién no dudará de la Biblia si se ha machacado hasta el cansancio de que "descendemos del mono" como si fuese un "dogma"? ¿Quién no pondrá en tela de juicio la labor de la Iglesia en América si se nos la presenta como la cooperadora de un "genocidio" indígena?
El librito mencionado se agotó rápidamente, pero comenzaron las consultas y el pedido de información vía mail para seguir profundizando algunos temas, hasta que varios amigos le sugirieron armar el blog que ahora presentamos.
Aquí, a modo de preguntas y respuestas, se han agrupado los temas controvertidos, con la posibilidad de parte del lector de realizar futuras consultas que se irán evacuando. También hay artículos y libros útiles, como conferencias y videos que podrán descargarse o ver on-line.

·         SECCIONES
o    Las Cruzadas
o    La Edad Media
o    Evolucionismo
o    Inquisición
·         ARTÍCULOS RECIENTES

 El Autor

Javier Olivera Ravasi (1977), sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado, es abogado por la Universidad de Buenos
 Aires (UBA) y doctor en Filosofía (Pontificia Università Lateranense, Roma) y en Historia (Universidad Nacional de 
Cuyo).
Actualmente se desempeña como profesor del Seminario Diocesano de San Rafael y del Seminario mayor "María 
Madre del Verbo Encarnado", dictando materias en el ámbito de la Historia de la Filosofía y de las Lenguas 
Clásicas; es también profesor de enseñanza superior en el Instituto "Santa María del Valle Grande" y en el "Instituto 
Alfredo R. Bufano".

viernes, 17 de enero de 2014

EL HOMBRE EN LA SAGRADA ESCRITURA:
ESPÍRITU, ALMA, CUERPO

He recibido la siguiente consulta que respondo según mi leal saber y entender:

Padre Horacio Bojorge:
Tengo una pregunta que me quedó de una misa y luego le pregunté al padre de mi parroquia pero no he quedado satisfecho con sus argumentos. 
¿El hombre, según el cristianismo es un ser tripartito? Es decir, sabemos que el hombre es un todo pero ¿se puede diferenciar el cuerpo, el alma y el espíritu?
Siendo el cuerpo el soporte físico, el alma la forma (esencia del hombre) y el espíritu la parte del hombre que es capaz de conocer y tener una relación con Dios. O ¿El espíritu y el alma son dos formas de llamar a la misma cosa? 
Julián

Don Julián:

Lo mejor que conozco sobre el tema es la obra del Padre jesuita
Antonio Orbe, "La Antropología de San Ireneo"
Biblioteca de Autores Cristianos (BAC-  Volumen 286), Madrid 1969, 

El autor muestra cómo este santo Padre permanece en el ámbito de la antropología bíblica que distingue en el hombre tres componentes: cuerpo (carne, basar), alma (néfesh) alma pasional que se concibe con asiento en la garganta (néfesh) y espíritu (ruaj) alma espiritual que se concibe con asiento en el corazón (lev) como lo más profundo del ser humano.

Sobre la diferencia entre alma y corazón en la Sagrada Escritura puede consultar en mi blog Toma y Lee la siguiente entrada
La Antropología cristiana posterior es bipartita: alma y cuerpo. No porque ignore o se oponga o invalide la visión bíblica sino porque subsume en el concepto de alma dos aspectos:
1) lo que en el hombre es puramente espiritual (espíritu, en lo que tiene de común con los seres espirituales como son Dios y los ángeles, es decir su inteligencia y voluntad) y 
2) lo que en su ser espiritual es consecuencia de su ser encarnado: el alma que informa o "informa" o sea que da forma al cuerpo (con todas las funciones neurovegetativas, hormonales, etc.). 

Es la misma y única alma la que informa al cuerpo por un lado y la que permite la comunicación con Dios y el mundo angélico por el otro, aunque para esto último sea necesaria la gracia, los dones espirituales que sanan y elevan al hombre.

¿Por qué digo que sanan al hombre? La revelación del pecado original enseña que en el hombre se introdujo un desorden por el pecado de los primeros padres. Ese desorden consiste en que las pasiones inferiores propias del alma no obedezcan al gobierno del espíritu, la razón y la voluntad. Eso lo expone san Pablo en Romanos 7, 4-24 y en Gálatas 5, 16-25.

Por lo tanto en el alma del hombre se distingue una voluntad espiritual sanada por la gracia y una rémora del hombre herido por el pecado que rompe la armonía y dificulta el gobierno de lo que el hombre nuevo tiene aún de humano-herido-por-el-pecado, por parte de lo que el bautizado tiene de hombre-espiritual-redimido-y-elevado-por-la-gracia.

Resumiendo: en la división "Cuerpo-alma" el concepto de alma subsume bajo un mismo nombre lo que en la antropología bíblica se distingue como alma y espíritu-del-hombre. Donde el alma es la parte espiritual que gobierna al ser carnal y el hombre-espiritual es lo que está abierto a la comunicación con el mundo divino y angélico.

La doctrina bíblica sobre el hombre siempre distinguió dos tipos de hombres diferenciados por su relación o falta de relación con Dios. Un ejemplo claro
de ello es el sueño de Daniel 
(Daniel 7) donde los pueblos o naciones de la tierra que no conocen a Dios de la tierra surgen del fondo del mar en forma de animales (hombres animalizados que han perdido la figura humana). 

El fondo del mar es en la Sagrada Escritura (como antípodas del cielo) el lugar de la lejanía de Dios, el abismo donde van los "alejados" o los "antagónicos". Por ejemplo: la generación del diluvio, el ejército del faraón, el soberbio rey de Tiro (Ezequiel 27 y 28), Jonás el profeta desobediente, el antes citado sueño de Daniel. Y en el Nuevo Testamento Jesucristo advierte que el que haga tropezar a uno de sus pequeños en el camino del seguimiento, más le valdría que fuera arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello (Marcos 9, 42 y sigs.). Esto implica que a un crimen peor que todos los anteriores, le corresponderá una pena peor que el fondo del mar. 

Miqueas 7, 19 predice el misterio del bautismo cristiano cuando anuncia que el Señor arrojará al fondo del mar los pecados de su pueblo, pero no a su pueblo. No obstante lo cual, la deportación a Babilonia supone un inmersión en el piélago de la humanidad sin Dios, en la cual se sumerge el Israel y más tarde hasta la Judá infiel (aunque no se sumerge el resto justo al que pertenecen Tobías o Daniel...)

Hay pues dos clases o especies de seres humanos según sea su vínculo con Dios o su desvinculación. Es obvio que en el lenguaje bíblico se concibe que tanto su vertiente corpórea como su vertiente espiritual, como el engarce entre ambas, es diferente. La Sagrada Escritura inspirada diferencia lo que podemos llamar "dos especies" distintas de la naturaleza humana. La que es imagen y semejanza o la que ha perdido la semejanza y se asemeja semejanza con los animales. En la Sagrada Escritura Dios nos revela que el pecado altera la naturaleza misma del hombre y la gracia restaura y eleva la naturaleza. 

En la antropología bíblica es esencial este aspecto de la semejanza o desemejanza con Dios de la creatura humana.

En el nuevo testamento eso se profundiza. Hasta el punto que se habla de un hombre carnal o natural, no elevado ni sanado y de otro estado de la naturaleza humana, de otra especie del ser humano, que es el hombre elevado a la gracia por la vinculación con Dios.

Esto es lo que se me alcanza en este tema en el que me atengo al conocimiento de los más sabios que me podrán corregir.

Espero que con esto quede encaminada una respuesta a su pregunta
Padre Horacio Bojorge

lunes, 13 de enero de 2014

2º SAMUEL 30
MEDITACIÓN

Ziklag

E




n el Segundo Libro de Samuel capítulo XXX encontramos al buen rey David viviendo en el exilio. Vuelve de la campaña militar del año, ha estado luchando para un príncipe filisteo que le prohíbe luchar en la próxima batalla contra Saúl y los israelitas. Cuando David retorna a su ciudad de Ziklag, David encuentra todo destruido. Su gente y sus posesiones las halla desaparecidas o destruidas. Su tropa —cansada de batallar la larga campaña de primavera en una región violenta— comienza a murmurar contra él. David le pregunta a Dios qué hacer. Dios le dice que persiga a los ladrones. Una vez más la tropa agotada de cansancio tiene que montar y salir a la corrida esperando descansar después de la última batalla de la temporada.
Entretanto Saúl el rey está muy ocupado logrando su última derrota en Gilboa donde perderá la vida junto a sus hijos y los otros príncipes de Israel.
En el camino David encuentra a un hombre abandonado por la partida de ladrones. Es un esclavo egipcio dejado a morir por su amo un jefezuelo amalequita. Aunque el pobre hombre está más muerto que vivo y tirado a un costado de camino, David se puede dar cuenta de su origen por los tatuajes y las orejas perforadas al estilo de los esclavos, etc. David espera tres días (un signo de la Resurrección) y cuida al caído. Cuando el esclavo revive, comienza inmediatamente a hablar y pronto le da a David las señas necesarias para encontrar rápidamente a los cacos. David se lanza en seguimiento y los vence, recobrando así a todos las mujeres y niños, sus posesiones y el botín que los ladrones han robado durante la estación, que es una suma considerable.
Eso es lo que podríamos llamar la “historia” pero lo que realmente está pasando — si uno lo ve desde la perspectiva de los cielos — es como sigue -> http://www.casorosendi.com/espanol/224-ziklag

jueves, 2 de enero de 2014

“Quiero considerar este año nuevo, oh Jesús mío, como una página en blanco que tu Padre me presenta y en la cual irá escribiendo día a día lo que haya dispuesto de mí, en sus divinos designios. Yo desde este momento escribo en la cabecera de la primera página con absoluta confianza: Domine, fac de me sicut vis. ¡Señor, haz de mí lo que quieras. Y al final de esta página en blanco, de esta misma página, pongo ya el Amén, el sí de mi aceptación a todas las disposiciones de tu voluntad divina. ¡Oh Señor! Desde este momento, sí a todas las alegrías, a todos los dolores, a todas las gracias, a todas las fatigas que has preparado para mí y que día a día irás descubriendo en mi vida.

Haz que mi Amén sea el Amén de la Pascua, seguido siempre por el Aleluya, esto es, pronunciado con todo el corazón, con la alegría de una completa entrega. Dame tu amor y tu gracia y no necesitaré otra cosa para ser rico.”

(Sor Carmela del Espíritu Santo,
citada por el P. Gabriel de Santa María Magdalena
en su obra Intimidad Divina)


Oh Espíritu Santo, me pongo delante de ti, como pequeño agraz que necesita madurar al sol, como pajuela que ha de ser quemada por el fuego, como cera informe que debe recibir la impronta, como gota de rocío que va a ser absorbida por el sol, como niña ignorante que tiene que ser instruida… Oh Espíritu Santo, tú te infundes en mi alma pequeña, pobre y humilde. Quiero presentarme a ti en esta actitud y con estas disposiciones te invoco. ¡Ven Espíritu Santo, santifícame! ¡Tengo tan gran deseo de santidad! Santifícame tú, hazme santa, gran santa, bien pronto santa, sin que yo lo sepa.
(Sor Carmela del Espíritu Santo)


miércoles, 1 de enero de 2014

SANTO Y BENDITO AÑO 2014

Muy estimado visitante
Al comenzar el año de gracia 2014, en este día de Santa María Madre de Dios, te saludo y deseo que sea, para ambos, un tiempo de crecimiento en la filialidad frente a Dios Padre, por el seguimiento del Hijo y la acción del Espíritu Santo.

Que la palabra de Dios nos ilumine y que podamos caminar durante este año a la luz de la Palabra de Dios hecha carne, de quien dan testimonio las Sagradas Escrituras. Que María, la Madre de Dios, en quien se encarnó el Verbo, nos ayude a crecer en el conocimiento de su Hijo, en la escuela de su Inmaculado Corazón, donde Ella guarda todas las cosas relativas a su Hijo. Y que San José, varón justo, padre y protector, nos ayude a crecer en estatura espiritual y en gracia.

Cordialmente

Padre Horacio Bojorge S.J.

martes, 31 de diciembre de 2013

ACCIÓN DE GRACIAS AL FINAL DEL 2013

Sissel - My Tribute: ¡"To God Be The Glory"! Most original version of this song I could find. Alll the others have weird modern beats or are modified that it loses it's power. You know this song came from the deep reaches of the heart.

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

A LA MADRE DE DIOS Y MADRE DE TODAS LAS MADRES SANTAS
Página Católica
Le invita a escuchar:
"La mujer católica: ¿Ave o Eva?"

Liturgia de la Palabra en la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
(31 de Diciembre de 2006)
Predicada por el RP Horacio Bogorje, SJ

[La Imagen: Casa de la Virgen Santísima en Éfeso
como se ve hoy]


Cuando Dios enseñó a los israelitas el modo en que debían bendecir, les dijo que lo hicieran pidiendo ver su Rostro, porque conocer a Dios es nuestra mayor bendición. El cumplimiento de este deseo, que se realizó al manifestarse JesuCristo nuestro Señor, se lo debemos a la Santísima Virgen, en quien hay una plenitud de gracia que se derrama bendiciendo todas las generaciones.
"Quien me ve a Mí ve al Padre", dice el Señor quien, siendo invisible en los Cielos, se hace visible como hijo de María, Madre de Dios desde que en su seno la persona del Verbo Eterno tomó una humanidad.
Que Dios se haya hecho hombre, que haya querido ser mortal y morir como nosotros, es un misterio enorme. San Ignacio de Antioquía, sucesor de San Pedro en esa cátedra, dice en su carta a los Efesios (19: 1) que hay tres misterios sonoros que se cumplieron en el silencio de Dios y quedaron ocultos al Demonio: la concepción virginal de María, su parto virginal y el misterio de la santa Cruz a cuyo pie, quien es Madre de la Cabeza del Cuerpo Místico, fue constituida en madre de todos los creyentes.
El que la madre de Dios sea también nuestra madre, nos anuncia que estamos llamados a participar de la vida divina, porque también Dios será el Padre en quien debemos confiar todo nuestro ser.
San Pablo les dice a los cristianos de Galacia, deseosos de volver al judaísmo, a la Ley de Moisés, que Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, para inaugurar un tiempo de libertad consistente en hacer la voluntad del Padre y no solamente cumplir mandatos escritos en piedra. Porque Jesucristo vino para redimir a los esclavos de la Ley convirtiéndolos en hijos adoptivos que claman a Dios llamándolo "papá".

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Para comenzar a oír y/o descargar la homilía, visite el Blog Página Católica en el siguiente enlace
http://pagina-catolica.blogspot.com/2010/12/ave-o-eva.html
(Duración de la grabación 26' 00")

Puede bajar la homilía desde:

http://www.mediafire.com/?wjfk2npb8pim14k


Se ruega difundir este servicio; los interesados deben enviar un mensaje a la siguiente dirección:
pagina.catolica@yahoo.com.ar
Escribiendo en el Asunto o Texto del mensaje: Suscribir

lunes, 30 de diciembre de 2013

TÚ CORONAS EL AÑO CON TU BENIGNIDAD

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias en primer lugar por haberme seguido engendrando como hijo tuyo desde el día en que me bautizaste en el agua y en Tu Espíritu. Gracias por otro año más que me acerca al abrazo contigo, Oh Padre. Gracias por el torrente continuo de tu gracia día y noche.

Gracias por el aire y el sol, por todo lo bello, lo placentero, lo útil que tu Verbo eterno, tu Hijo el Creador ha derramado en su obra creadora, en la naturaleza: las flores, la variedad de árboles y plantas, las aves y los animales. La bóveda inmensa del cielo en el que giran los astros gobernados por tu voluntad y por tus ángeles.

Gracias por la vida y sobre todo por el buen amor que viene de ti, y que le da sentido. Gracias por la alegría y el dolor que lo acompañan.
Gracias por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Todo tu gobierno de nuestras vidas coopera para el  bien de los que te aman.

Te ofrezco cuanto hice en este año tratando de elegir lo que me une a ti, y dejando lo que de ti me aparta o me apartaría. Gracias por el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude crear.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Te pido también por los que me han hecho sufrir, me han herido, ignorado, mal tratado, perjudicado, te agradezco porque me has dado misericordia hacia su mal en vez de odio o rencor, que es lo que brota naturalmente de mí.

Señor, quiero pedirte perdón. Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir en tu servicio sin alegría y sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios, nuevamente te pido perdón. Por mi irreverencia en el trato contigo, 

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día como hijo tuyo, con bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno. Que mi espíritu se llene sólo de tus gracias y tus bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos la gracia de amarte y amar a todos y enséñanos a recibir y repartir amor. 
Porque el buen amor, tu Amor, es la fuente de la verdadera felicidad.  Amén

INVITACIÓN A LA RECONCILIACIÓN

Auld Lang Syne (= The days of long ago)

Fin de año es también un tiempo para ser dóciles a la gracia del perdón.
Canto al don de la reconciliación y del perdón mutuo
que se hace posible por la memoria de un vínculo
que los unió hace mucho pero durante mucho tiempo

viernes, 27 de diciembre de 2013

LO QUE VIO Y TOCÓ SAN JUAN EVANGELISTA

EN LA ENCARNACIÓN SE HA MANIFESTADO
LA MISMA VIDA EN PERSONA

Lo que existía desde un principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos Y lo que tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida. ¿Quién podría tocar con sus manos a la Palabra, si no fuese porque la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros? Esta Palabra, que se hizo carne para que pudiera ser tocada, comenzó a ser carne en el seno de la Virgen María; pero no fue entonces cuando empezó a ser Palabra, ya que, como nos dice Juan, existía desde un principio. Ved cómo concuerda su carta con las palabras de su evangelio, que acabáis de escuchar: Ya al comienzo de las cosas existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios.

Quizá alguien piense que hay que entender la expresión «la palabra de vida» como un modo de hablar que se refiere a Cristo, pero no al cuerpo de Cristo que podía ser tocado por nuestras manos. Atended a las palabras que siguen: Porque la vida se ha manifestado. Por tanto, Cristo es la Palabra de vida.

¿Y de dónde se ha manifestado esta vida? Existía desde un principio, pero no se había manifestado a los hombres; en cambio, sí se había manifestado a los ángeles, que la veían y se alimentaban de ella como de su propio pan. Pero, ¿qué dice la Escritura? El hombre comió pan de ángeles.

Así, pues, en la encarnación se ha manifestado la misma Vida en persona, y se ha manifestado para que, al hacerse visible, ella, que sólo podía ser contemplada con los ojos del corazón, sanara los corazones. Porque la Palabra sólo puede ser contemplada con los ojos del corazón; en cambio, la carne puede ser contemplada también con los ojos corporales. Éramos capaces de ver la carne, pero no a la Palabra; por esto la Palabra se hizo carne, que puede ser vista por nosotros, para sanar en nosotros lo que nos hace capaces de ver a la Palabra.

Y nosotros -continúa- testificamos y os anunciamos esta vida eterna, la que estaba con el Padre y se nos ha manifestado, esto es, se ha manifestado entre nosotros y, para decirlo con más claridad, se ha manifestado en nuestro interior.

Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos. Atended, queridos hermanos: Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos. Ellos vieron al mismo Señor presente en la carne y oyeron las palabras que salían de su boca, y nos lo han anunciado. Nosotros, por tanto, hemos oído, pero no hemos visto.

¿Somos por eso menos dichosos que ellos, que vieron y oyeron? Pero entonces, ¿por qué añade: A fin de que viváis en comunión con nosotros? Ellos vieron, nosotros no, y sin embargo vivimos en comunión con ellos, porque tenemos una fe común.

Y esta nuestra comunión de vida es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos estas cosas -continúa- para que sea colmado vuestro gozo. Gozo colmado, dice, en una misma comunión de vida, en una misma caridad, en una misma unidad.

De los Tratados de san Agustín, obispo, sobre la primera carta de san Juan
(Tratado 1, 1. 3: PL 35, 1978. 1980)