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viernes, 25 de octubre de 2013

UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO [8 de 12]

Explicación de Fr. Divo Barsotti [2ª parte]

Los Salmos significan  una vida humana total, transfigurada por la gracia, y hecha la expresión misma del itinerario del hombre a Dios

En el número de 150 Salmos y en la división en cinco libros se puede reconocer la intención de establecer una correspondencia entre el Pentateuco (La Ley, o Toráh) “Palabra de Dios a Israel” y el libro de los Salmos, “Palabra del hombre a Dios”.

A los cinco libros de la Ley (que son los que los judíos consideran propia y verdaderamente Palabra de Dios, siendo los libros proféticos y sapienciales de un orden inferior de inspiración) corresponden los cinco libros del Salterio.  El Mesías viene a poner en acto la Ley, tal es la importancia de ésta, y a ella responden los Salmos.

5.3. La respuesta de Israel a Dios se expresa, pues, en los Salmos. Ellos exaltan con mucha frecuencia la Ley divina; invitan a la meditación asidua y amorosa de esa Ley; recuerdan las gestas del Éxodo y meditándolas, alaban y dan gracias a Dios por ellas.

Pero la respuesta de oración del creyente contenida en los Salmos no se refiere sola y exclusivamente a las gestas de salvación narradas en el Pentateuco y al don de la Ley. Son también respuesta de fe y de alabanza que llega hasta la monarquía, Sion, Jerusalén, David y la Alianza mesiánica, la descendencia prometida a David y el Reino mesiánico universal. Los Salmos son también a veces lamentación del deportado. Se extienden por lo tanto a más hechos de la historia de Israel que los contenidos de la Toráh y sus cinco libros.

5.4. ¿Hay alguna progresión en la enseñanza del Salterio?
Es posible reconocer a lo largo del Salterio una cierta progresión hacia la luz, aunque incluso entre los últimos Salmos no falte la nota de dolor y de oscuridad. Pero el Salterio parece ir pasando como por una esfumadura progresiva, desde la experiencia del dolor, del pecado y de la muerte, de la lucha contra el mal, hacia la paz y la alabanza divina.

En el centro del Salterio, por decirlo así, se encuentran los Salmos de la realeza de Dios, a continuación vienen los Salmos de la peregrinación; y finalmente, los últimos Salmos no son más que una alabanza.

De la experiencia del pecado, del alejamiento de Dios, del sentimiento vivo de una persecución suscitada por los enemigos, el hombre avanza hacia la patria que es la presencia de Dios. Es el itinerario de la humanidad, el itinerario del hombre, reflejado en el Salterio.

Los Salmos son como un resumen de la vida espiritual. No solamente la de la humanidad, de la cual reproducen la historia, sino de la de cada hombre, que, de la experiencia de la soledad humana y de la muerte, avanza hacia la salvación, hacia el encuentro con Dios, y la alabanza pura y sin término.

Analizar los Salmos en este sentido, es darse cuenta de que ellos significan  una vida humana total, transfigurada por la gracia, y hecha la expresión misma del itinerario del hombre a Dios.