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viernes, 19 de febrero de 2010

EN EL AÑO SACERDOTAL (1 de 4)
MEDITACIONES DE CUARESMA

SAN PEDRO A LOS PRESBÍTEROS:
"NO MANDONEAR...
dar ejemplo siendo modelos de la grey".
Hermanos mayores
que enseñan con su vida
a vivir como hijos del Padre celestial


Expongo en cuatro entradas que aparecerán éste y los siguientes viernes de cuaresma, la lectura comentada de un texto de la Primera carta de Pedro: 4,19 - 5, 4.
Según San Pedro, para ser un buen presbítero hay que empeñarse en ser un buen cristiano.
Y, dado que ser cristiano es vivir de cara al Padre, como Hijo, para pastorear a los hijos, hay que ser, uno mismo, un buen hijo de Dios, Para espejar en sí mismo la filialidad del Hijo. Ser así, con el ejemplo, modelo de filialidad, como lo es Jesucristo y lo fueron Pedro y Pablo.
El Obispo y el sacerdote gobiernan como hermanos mayores: con el ejemplo de hermano mayor.
Se es hermano mayor por ser hijo mayor. Los hijos mayores, a su vez, viven tomando ejemplo del “Primogénito entre muchos hermanos”: Jesucristo.

No podemos ser pastores, guardianes, defensores y nutridores del alma de nuestros fieles si no los presidimos, encabezamos, guiamos, alimentamos y defendemos en su fidelidad, en su condición de hijos.
Cuanto mejores hijos somos, tanto mejores Padres resultamos.

Nuestro ministerio pastoral será tanto más eficaz espiritualmente, nuestra predicación sucederá tanto más en ostentación de poder, cuanto más y mejor vivamos nuestra condición filial, dejándonos engendrar por el Padre.

Decía San Agustín: "para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano". Nosotros podríamos glosarlo así: "Para vosotros puedo ser Padre, porque con vosotros anhelo y me empeño en ser hijo como el Hijo".