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sábado, 16 de julio de 2016

LA ZARZA ARDIENTE
Según los Santos Padres [1]

SAN IRENEO DE LYON


“Fue Él [el Verbo, el Hijo] quien en la zarza ardiente conversó con Moisés y dijo: “He visto los sufrimientos de mi pueblo en Egipto y he bajado para liberarlo” (Ex 3,7-8). 

Él subía y bajaba para liberar a los oprimidos arrancándonos del poder de los Egipcios, es decir, de toda clase de idolatría e impiedad; salvándonos del mar Rojo, es decir, liberándonos de las turbulencias homicidas de los Gentiles y de las aguas amargas de sus blasfemias.

Estos acontecimientos eran continua repetición de lo que a nosotros se refiere en el sentido que el Verbo de Dios mostraba entonces anticipadamente, en tipo, las cosas futuras, mientras ahora nos arranca de veras de la servidumbre cruel de los Gentiles.

Y en el desierto hizo brotar con abundancia un río de agua de una roca. Y la roca es Él. Y produjo doce fuentes, esto es, la doctrina de los doce apóstoles. 

Y a los recalcitrantes e incrédulos los hizo morir y desaparecer en el desierto. 

Pero a los que creían en Él, hechos [antes] niños por la malicia, los introdujo [ahora] en la herencia de los Padres que recibió y distribuyó [ya] no Moisés sino Jesús; todavía más, nos ha liberado de Amaleq extendiendo sus manos, y nos condujo e hizo subir al reino del Padre”

S. Ireneo de Lyon, Demostración de la Predicación Apostólica, 46 
(Editorial Ciudad Nueva, Madrid 20012).