Aunque no aparezca en la traducción, nota que Jesús entra inmediatamente en la Sinagoga apenas comenzado el Sábado. Y que el hombre en espíritu impuro se pone a gritar enseguida como reacción a la enseñanza de Jesús.
El pasaje termina diciendo que la fama de Jesús se extiende enseguida por todos lados.
Ya vimos antes la importancia que tiene en Mc este término,
Esta escena, junto con la del endemoniado de Gerasa (Mc 5) son muy importantes para conocer la doctrina del Evangelio de Marcos acerca del demonio.
Se trata del Espíritu opuesto al Espíritu Santo. Su caracterización es muy pragmática. Se nos describe al mal espíritu por lo que dice y por lo que hace en el hombre confrontado con Jesús. Así como el Espíritu Santo. lleva a Jesús al desierto y hace creer en él hasta dejarlo todo por seguirlo (escena de la vocación de los apóstoles). El espíritu impuro, opuesto al Santo, por el contrario, aparta de Jesús los corazones de los que están en la Sinagoga. Ese espíritu de asombro y de extrañeza ante la novedad de la enseñanza de Jesús, se expresa, como por un portavoz o intérprete, a través del hombre en espíritu impuro.
Nota a la traducción: en castellano leemos: poseído por un espíritu impuro. El griego dice simplemente: en espíritu impuro.
Ejercicio: Lea 1,21-28. Anote las tres frases que dice el hombre en espíritu impuro
1
2
3
Lea ahora 5,1-20 y anote lo que dice el hombre en espíritu impuro, comparando con lo que dice el de la Sinagoga:
1
2
3
“¿Qué tenemos que ver tú y nosotros?”, “¿Has venido a destruirnos?”, “¿ Ya sabemos quién eres: el Santo de Dios”.
Note cómo en la Sinagoga el espíritu impuro habla en plural: “nosotros”; y Jesús lo enfrenta imperándolo en singular: “¡cállate y sal de él!”; mientras que en Genesaret, el espíritu habla en singular y resulta ser legión (falso diputado en un caso y facción oculta en el otro). Lo que el Espíritu impuro dice es siempre mentira.
Analicemos ahora las tres frases del mal espíritu:
La primera es la expresión de una indiferencia: “no tenemos que ver nada contigo ni tú tienes que ver nada con nosotros”. Es la negación de toda comunión, vínculo o relación entre Jesús y los asistentes a la Sinagoga, representantes del pueblo de Israel. Si el E.Sto. es el que crea la comunión del hombre con Dios, porque es la comunión eterna entre el Padre y el Hijo, el Espíritu impuro es el que rechaza la comunión o la rompe donde ella se encuentra. El E.Sto. es reconciliador. La obra del Espíritu impuro es la contraria, es el divisor. El E.Sto. hace conocidos, el divisor hace extraños.
Pero la frase de indiferencia se dice gritando, lo cual demuestra que no es tan indiferente como se dice ser.
La frase se sigue gritando hoy. La dicen los indiferentes: ¿Qué tiene que ver la fe con la vida? ¿Qué tiene que ver la Iglesia con el mundo? ¿Cristo conmigo? etc.
Piense y formule otras frases que dicen lo mismo con otras palabras:
La segunda frase, muestra lo que se oculta bajo la apariencia de indiferencia: es la aversión a Dios. Lo que se decía indiferencia es bronca oculta. Se juzga que Dios es malo y que daña al hombre, que su presencia o su cercanía lo destruye y le impide vivir. Esta frase también se dice hoy en mil formas: “La Iglesia es enemiga del placer”, “Los mandamientos impiden al hombre realizarse”, “la fe produce gente inmadura”, “el que entra en la vida religiosa ¡qué desperdicio!”.....
Piense en otras frases que hoy dicen lo mismo:
La tercera frase es la del conocimiento sin amor. Por eso a Jesús no le sirve el testimonio de los demonios, que lo conocen pero no lo aman. Es el espíritu de los que se saben su catecismo pero se apartan de Jesús. Lo propio del príncipe de los demonios es el conocimiento sin amor.
Jesús distingue, y nos enseña a distinguir, el hombre del espíritu que está en él y no se enfrenta con el hombre sino que increpa e impera al espíritu con propia autoridad. Jesús comunicará esta autoridad a los discípulos que envía a predicar “con poder de expulsar” demonios: Mc 6,7. - 22 - 23 -
El hombre de la Sinagoga parece expresar en voz alta la extrañeza de los asistentes a la Sinagoga: ver el v. 22 y como inclusión el v. 27. Esa extrañeza es muy cercana de la indiiferencia: “¿qué tiene que ver esto con lo que estamos habituados a oír?”. Son representantes de la resistencia a creer en Jesús en tierra santa.
El endemoniado de Genesaret, vive entre los sepulcros (3x) y lo encadenan y engrillan (3x), grita y no puede ser dominado por la violencia humana. Sus connacionales no se alegran de verlo curado. Se preocupan mucho más por el daño económico que representan los cerdos ahogados. Parecería aludirse aquí a la cultura de la muerte, donde vale más lo económico que el hombre. De hecho, el cristianismo en el mundo pagano será perseguido cuando toque lo económico, como es el caso de la joven adivina librada del demonio en Filipos y el de los plateros de Éfeso , en los Hechos de los Apóstoles (Hch 16,16-24;19,23-29).
El tercero y cuarto relatos de exorcismo que encontramos en EMc, el de la hija de la mujer sirofenicia (8,24-30) y el del niño con convulsiones (9,14-29), tienen de común que se trata en ambos casos de niños o hijos, por los cuales interceden sus padres. La madre por la hija y el padre por el hijo. Y en ambos casos, el demonio es expulsado por Jesús en atención a actos de fe de los progenitores. Lo cual sugiere que quizás también el estado de sujeción al demonio tenía que ver con actitudes espirituales de sus progenitores. Su conversión y fe, redunda en la liberación de sus hijos. En ambos casos, Jesús no dialoga con los niños, ni impera al espíritu que está en ellos y los atormenta, sino que entra en diálogo con la madre o el padre y los ayuda a creer.
La sirofenicia alcanza lo que pide por la fe con que proclama “Señor” a Jesús, es decir: Dios. Y el padre del niño convulso lo alcanza confesando su fe y pidiendo más.
Otra enseñanza de estos pasajes sobre expulsión de espíritus impuros (exorcismos), es que no se expulsan con discusiones sino sólo en oración y ayuno (ver Mc 9,14 en inclusión antitética con 9,28-29).
NOTA: Véase una interpretación y explicación más extensa de este pasaje evangélico aplicado a situaciones espirituales actuales en mi estudio: “El Indiferente: ¿Es indiferente?”
http://members.fortunecity.es/mariabo/elindiferente.htm





















