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lunes, 20 de julio de 2015

SAN IGNACIO DE LOYOLA
31 de julio
50º ANIVERSARIO DE MI ORDENACIÓN

En gratitud por mis 50 años de sacerdocio
en la Compañía de Jesús
que se cumplen en este año 2015
Y encoméndándome a mi Padre San Ignacio


San Ignacio de Loyola
+ Roma, 31 de julio 1556


Horacio Bojorge Cervetti S.J.
31 de Julio
1965 Maastricht - 2015 Montevideo

"Daré a conocer tu Nombre a mis hermanos
en medio de la asamblea te alabaré"
Salmo 21, 23

CONTEMPLACION PARA ALCANZAR AMOR
Primero conviene advertir en dos cosas.
La primera es,
que el amor se debe poner más en las obras que en las palabras.
La segunda:
el amor consiste en comunicación de las dos partes,
es a saber, en dar y comunicar
el amante al amado lo que tiene,
o de lo que tiene o puede,
y así, por el contrario, el amado al amante;
de manera que si el uno tiene ciencia,
dar al que no la tiene,
si honores, si riquezas, y así el otro al otro.

(Ejercicios Espirituales 231)

¡Y QUÉ LE DARÉ
AL QUE ME AMÓ Y SE ENTREGÓ POR MÍ?


"Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento, y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo distes, a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro,
disponed a toda vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia,
que ésta me basta".

(Ejercicios Espirituales Nº 234)

VIDA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Narrada por el Padre Horacio Bojorge S.J.
puede escucharla en el Blog del Diácono Jorge Novoa:
http://diaconojorge.blogspot.com/2009/07/padre-horacio-bojorge-sj-san-ignacio-de.html

viernes, 3 de julio de 2015

SOBRE LA COMUNIÓN DE LOS DIVORCIADOS
Y VUELTOS A CASAR

Pregunta: -- ¿PUEDEN LOS DIVORCIADOS Y VUELTOS A CASAR SENTARSE A LA MESA DE LOS HIJOS?

Respuesta: -- ¡PUEDEN EXPRESAR SU OBEDIENCIA FILIAL PRECISAMENTE ABSTENIÉNDOSE DE LA COMUNIÓN! Y ASÍ PONERSE ANTE EL PADRE RECONOCIBLES COMO HIJOS VERDADEROS.

P. Horacio Bojorge S.J. (Montevideo)

Para dar esta respuesta a aquella pregunta es necesario aclarar los presupuestos bíblicos desde donde se puede decidir sobre esta cuestión. Como dice el exegeta jesuita Juan de Maldonado (1533-1583): “No sería menester explicación a no ser por la acalorada disputa que algunos traen sobre ella. Porque la diversidad de explicaciones hace inabordable el texto bíblico cuyo sentido es patente de suyo” (p. 61). Y también amonesta: “Nada tan impropio e indigno de la majestad de las Sagradas Escrituras como el imprudente abuso del ingenio en su exposición” (p. 62). Y también “No puedo disimular el enojo que me causan estas sutilezas agudísimas, curiosas y temerarias en el interpretar la Sagrada Escritura y quisiera contagiar a mi lector con mi enojo. Nada más peligroso que condescender con la petulancia del ingenio” (p. 91). [Juan de Maldonado Comentarios al Evangelio de San Juan, Citas según la edición Biblioteca de Autores Católicos, Madrid 1954]

La pregunta no es, como al parecer en muchos casos se está planteando, acerca de la opinión de unos hombres acerca de otros hombres, sino de la opinión de Dios Padre mismo acerca de la situación de estos bautizados y de si pueden acceder a comulgar en la santa misa.
En la discusión se echan de menos ciertos fundamentos comunes en la interpretación bíblica, sin los cuales los mismos textos pueden ser estirados en un sentido u otro mediante ingeniosas explicaciones, alejándose del sentido obvio desde siempre para la Iglesia. Explicaciones que en ciertos casos se vuelven contra el sentido general de la revelación bíblica tal como la ha entendido  durante dos milenios la tradición y explicado el magisterio y han entendido y vivido los santos pastores y fieles.
Por eso parece fundamental partir de la teología bíblica de la justicia y de quién es justo a los ojos de Dios. Por lo que me atrevo a ofrecer este aporte como marco de referencia o eje de coordenadas para ubicar la cuestión.

GUERRA SANTA (9 de 16)

La lucha espiritual de Cristo y del discípulo en las Sagradas Escrituras https://youtu.be/sqZqMoiwZL8

viernes, 22 de mayo de 2015

GUERRA ESPIRITUAL (3 de 16)

La lucha espiritual de Cristo y del discípulo en las Sagradas Escrituras https://youtu.be/1J7QAZWbXeM

miércoles, 13 de mayo de 2015

GUERRA ESPIRITUAL (1 de 16)

La lucha espiritual y la victoria de Cristo y del discípulo en las Sagradas Escrituras

Desde hoy miércoles de N. Sra de Fátima, este próximo viernes 15 y cada viernes sucesivo hasta agosto, iré publicando los videos de una serie de 16, titulada: GUERRA ESPIRITUAL. Contienen una teología de la vida cristiana y en particular la vida consagrada por los tres votos. Una teología bíblica de la vida cristiana y de su expresión consagrada por tres votos en la Iglesia católica, a la luz de los grandes temas de la Guerra Santa en el Antiguo Testamento. 

Estos videos que produje en octubre de 2014 en el Canal Teleamiga Internacional, Bogotá, Colombia, están inspirados en mi librito, hoy agotado, "Signos de su Victoria. La Vida Religiosa consagrada a la luz de las Sagradas Escrituras" que prologó en su momento Jorge Mario Bergoglio entonces rector del Colegio Maximo San José, San Miguel, Argentina y hoy Francesco Papa. 

Siendo él Rector del Colegio Máximo me encargó que hablara, en un curso para religiosas, acerca del fundamento bíblico de los tres votos. Dediqué al tema cuatro charlas que luego él prologó y publicó en la editorial  Diego de Torres, con el título arriba dicho.

El motivo de esa tarea que me encomendó entonces el actual Papa Francesco fue que por esos años muchos teólogos de renombre, algunos de ellos desde la cabeza de la CLAR le negaban todo fundamento bíblico a la consagración por los tres votos. Esas doctrinas habían creado y seguían causando una gran confusión entre los miembros de la vida religiosa, sin excluir a las superioras, y contribuyeron no poco a la decadencia de muchas congregaciones, la crisis de las vocaciones, las salidas masivas, la división y hasta disolución de algunas congregaciones en pocos años.

Agradezco pues hoy al actual Papa Francesco haberme encomendado en aquella ocasión estudiar y enseñar la verdad acerca de este tema en un tiempo en que teólogos de renombre como J.M.R. TILLARD, TH. MATURA, VICTOR CODINA S.J. y CARLOS PALMÉS S.J. etc. opinaban, dando las espaldas a una milenaria tradición católica, y en coincidencia con Martín Lutero, que los votos no tenían fundamento alguno en las Sagradas Escrituras.

Aquél estudio me mostró y me permitió señalarle a las religiosas que asistieron a mis charlas, cuán equivocados estaban los teólogos que "orientaban" a los religiosos por aquellos años.

Para dar un solo ejemplo que demuestra que aquellos prestigiosos desorientadores enseñaban un error, aduje siguiendo las enseñanzas de Afraates, un afamado Padre del antiguo monacato oriental, también el Sabio Persa o el Sirio [*c. 270 - + c. 345]. Este Padre del monacato en Siria vió como antecedente bíblico de los tres votos monacales el Deuteronomio 20. Este texto del Deuteronomio contiene el reglamento de la Yijad o guerra santa y allí se encuentra el antecedente de los tres votos. Este padre se refería a los monjes como los yijadée o yijadistas de Dios. En la medida en que nuestros yijadistas (algunos teólogos y algunos superiores religiosos) han perdido conciencia de la naturaleza divina de su elección, los yijadistas del  ISIS han cobrado vigor para su propia 'guerra santa'.

La Guerra santa y la lucha y victoria de Cristo y del cristiano es, pues, un bellísimo marco para comprender que "nuestra victoria que vence al mundo" como afirma san Juan en su primera carta [1ª Juan 5, 4-5].

https://youtu.be/n9C-FRikQeQ

viernes, 10 de abril de 2015

"DEJA QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS"
Explicación del texto

Estimado Padre: soy suscripta de Catholic.net y encuentro en Uds. la forma de tratar de aprender a vivir de una manera diferente a la que lleve hasta hoy. 
En el evangelio de hoy, Jesús dice "deja que los muertos entierren a sus muertos" y por más que trato no entiendo lo que significa. Me puede Ud. ayudar?
Gracias por indicarme lo que es la acedia y mantenerme vigilante para que, aun sintiéndome muchas veces triste, sepa encontrar en Dios, la única fuente de alegría.
Dios lo bendiga. 
Norma López

Mi respuesta 
Estimada Norma López:
El versículo que Usted cita está en Lucas 9, 60. Y para entenderlo conviene colocarlo en su contexto.
               Pocos versículos antes, en 9,51, se nos dice que "Y aconteció que cuando se iban cumpliendo ya los días de su partida de este mundo (su muerte en cruz) tomó Jesús la firme resolución (literalmente dice el texto griego "endureció su rostro", "dio la cara") de subir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él". 

 Aquí empieza lo que llaman algunos "la sección del camino a Jerusalén" a donde Jesús se encamina para morir cumpliendo la voluntad del Padre y mostrándose de esa manera hijo obediente del Padre. Que se mostrará Padre suyo en respuesta inmediata mediante la resurrección y vida eterna para la humanidad del Verbo y de todo el que crea en que Jesucristo es el Hijo del Dios Padre suyo.
               La frase "y envió mensajero delante.... " es un alusión a Malaquías 3,1. Malaquías es el último de los profetas. Después de Malaquías El Señor se llamó a silencio y ya no habló a su pueblo, hasta que viene su Hijo.

En Malaquías 3,1 leemos: "He aquí que yo envío mi mensajero a allanar el camino delante de mí y enseguida vendrá a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis". Con la ida de Jesús a Jerusalén, donde morirá, se cumple sin embargo la profecía de Malaquías que anuncia "la venida de Dios en persona a visitar su templo" y tomarles cuenta. Una venida que será motivo de gozo para los justos, pero de ruina para los injustos). Usted debería leer todo el libro de Malaquías (que no es tan largo) a la luz de esta referencia y de la entrada de Jesús al Templo en el Domingo de Ramos y la limpieza del templo.
               Es en este contexto y con esta finalidad que el Señor va invitando en el camino a mensajeros para ir por delante hacia Jerusalén o siguiéndolo hacia allá. San Lucas nos da solamente tres ejemplos, pero posiblemente invitó a muchos más, de entre los discípulos o conocidos. Como es el caso del joven rico (Marcos 10, 17 al 22) que también fue llamado mientras Jesús iba hacia Jerusalén para visitar y limpiar el templo con su autoridad divina y cumpliendo lo anunciado por Malaquías primero; y para ser hecho prisionero y asesinado después.

               Ante el primer invitado (versículos 57 y 58) Jesús se da a conocer como el Hijo del Hombre (Daniel 7) que baja del Cielo y a quien Dios le da el Reino sobre todos los pueblos que surgen del fondo del mar en forma de animales. Aquí debería Usted leer todo el capítulo 7 del libro de Daniel.
Jesús se identifica con esta figura bíblica y a esta luz debemos entender lo que es el Reino de Dios, del Anciano sentado en el trono del cielo que sueña Daniel 7.

               El Hijo del Hombre, en arameo, quiere decir "El Hombre", es decir el nuevo Adán - no pecador, el verdadero hombre inocente y fiel - enviado por Dios, que gobernará a los hombres bestializados que perdieron el aspecto humano por sus pasiones y pecados y que Daniel ve en su sueño saliendo del fondo del mar que es el lugar de la lejanía de Dios (Diluvio, egipcios sumidos en el mar rojo, Jonás profeta desobediente, rey de Tiro en Ezequiel). Un mar agitado por los cuatro vientos que aquí y en la profecía de Ezequiel 37 en la escena de los huesos secos (que convendría que usted leyese), es una acción del Espíritu Santo.
               No puedo detenerme en mostrarte en la Escritura por qué "Reino de Dios" no es otra cosa que Jesucristo mismo como Hijo de Dios Padre y son Reino de Dios los discípulos que crean en él y entren a participar en la vida divina. (En Daniel 7 se les llama "El reino de los santos o el pueblo de los santos" a quienes es dado el Reino)
               El Reino de Dios, somos pues los hijos de Dios. Los que, como Cristo, aunque muramos, ya que morimos cumpliendo la voluntad del Padre como Jesucristo, vivimos para siempre porque el Padre nos da vida eterna.
               Al que Jesús llama para que lo siga y se excusa por el entierro de su padre, Jesús le quiere decir que lo está invitando precisamente a seguirlo para anunciar la victoria sobre la muerte predicando lo mismo que Cristo dijo:  "He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia".

               Dadas las explicaciones anteriores tenemos el marco donde entender el sentido de la frase: "Los muertos que entierran a sus muertos"
               Los muertos a los que Jesús alude son los que aún no conocen el camino hacia la vida eterna que Jesús viene a mostrar: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí".
               La frase sugiere que no es sabio querer perder tiempo en enterrar un muerto que va a ser enterrado en el rito de los que no creen ni conocen la vida eterna (quizás saduceos que no creían en la vida eterna) y que todos (el muerto y los aún vivos) están destinados a la "muerte eterna", cuando se es invitado a convertirse no sólo en mensajero sino en camino hacia esa vida de hijos de Dios, que reciben vida eterna del Padre.
               Pero además, como ya la Pasión y muerte de Jesucristo es inminente, no hay que tardar en seguirlo y estar en Jerusalén para presenciar la revelación del Padre y del Hijo en el Calvario.
               En la multiplicación de los panes según San Juan, Jesús distingue entre una vida y otra. Esta vida mortal es en griego BIOS. La otra vida eterna es ZOE AIONION.
              
 Cordialmente la saluda en unión de oraciones y pidiendo al Padre la engendre a vida divina según su bautismo y la bendice
Horacio Bojorge









domingo, 5 de abril de 2015

CRISTO RESUCITÓ
XRISTÓS ANÉSTI


  http://youtu.be/53kJjqAvo8I
 Xristos anesti ek nekron -- Cristo resucitó de entre los muertos
thanato thanaton patisas -- con la muerte venció a la muerte
ke tis tis es mnimasin zoin xarisamenos -- - devolviendo la vida a los que yacen en los sepulcros

viernes, 3 de abril de 2015

ORACIÓN JUNTO AL SEPULCRO DEL SEÑOR

Fwd: FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN



 

RESURRECCIÓN

 Y tembló la tierra y se hendieron las piedras. Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, resucitaron.Y saliendo del sepulcro después de la resurreccion de Cristo, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos”

Mateo, XXVII,51-56

Su grande voz ,refiere la Escritura,
clamó al Padre sintiendo el desamparo.
Después la sombra que se vuelve faro,
cirio su muerte, lumbre la tortura.

Todavía la caña con vinagre
conservaba el dolor del labio herido.
Todavía la cruz,tinta de almagre
se izaba como un pájaro partido.

Sin embargo la tierra se hace huerto
con un temblor unánime en sus pliegos,
y las rocas crepitan entre ruegos
para afirmar que Dios era aquel muerto.

Se sumó el Templo al cósmico vestigio
rasgando el velo desde lo alto abajo,
un ángel cinceló el enorme tajo,
la Promesa ganaba su litigio.

Faltaba esclarecer el grito hebreo:
¡Salvó a otros y a sí no ha de salvarse!
Su vida y la de muchos se resarce
en la resurreción del jubileo.

¿Quiénes fueron los santos que salieron
de sus tumbas, quebrada la agonía,
los que en las casas, la ciudad veía
como antiguos y amados forasteros?

¿Eran según Ignacio de Antioquía
los profetas del Viejo Testamento?
¿Eran Abel,Enoc, o el macilento
Melquisedec a quien Abraham oía?

Callan Remigio, Hilario y el de Hipona
la identidad exacta de esos justos,
baste saber que fueron los augustos
testigos de la Vida que se dona.

Los quisiera,Señor, junto al santuario,
visitando las calles de mi aldea,
atestiguando que se enseñorea
tu reyecía invicta en el Calvario.

Los quisiera por Roma, peregrinos
de tu pascua naciente.Pregoneros
de que la Iglesia crece en entreveros
y en amores perennes, diamantinos.

Los quisiera de huéspedes en mi alma
celebrando Tu Primogenitura,
y esperar tu venida en la juntura
del trigo, de la vid y de la palma.


ANTONIO CAPONNETTO







CORONADO DE ESPINAS
LA ZARZA ARDIENTE DE SU AMOR
NO CONSUME LAS ESPINAS

"Le impusieron sobre su cabeza una corona de espinas. Tenía la forma de un pileus (casco), de manera que ella recubría y tocaba la cabeza por todas partes" 
 (Vicente de Lérins, Sermo in Parasceve)

Porque está tu esplendor
coronado de espinas,
es la rosa la flor
que más se te avecina.

Porque entrega la vid
su sangre en el lagar,
Tú pudiste decir:
Yo soy vid de verdad.

Y porque la mujer
que sufre dando a luz,
por el que ve nacer
se olvida de su cruz,

nos pudiste explicar
por qué debías sufrir,
pues no es posible amar,
como Tú, sin morir.

Y rosa, vid, mujer,
reflejan esta ley
de amor y padecer
que les puso su Rey

para prefigurar
qué precio de dolor
tendría que pagar
el amor del Señor.

Todo el que aspira a amar
como Tú nos amaste,
ha de poder pasar
por lo que tú pasaste;

por eso es que, - quizás -
das tu amor con medida,
pues si nos dieras más
nos quitaría la vida.

¿Quién osará pedir
la gracia de ese don
si no puede sufrir
otra crucifixión?

Dale al espino rosas,
dale vino al lagar,
da hijos a la esposa,
da valor para amar

Tú que a amar nos conduces
y a sufrir nos enseñas
fabricándonos cruces...
pero cruces pequeñas.

La corona de espinas de Cristo,
"No tenía, como acostumbramos a ver en las representaciones artísticas, forma de diadema, sino más bien de gorro o casquete de espinas que cubría toda la cabeza: la frente, el occipital y todo el cuello por detrás, incluida la nuca. 
En el lienzo de Turín se han contabilizado unas 50 heridas puntiformes procedentes de las espinas, con sus regueros de sangre vital, venosa y arterial. 
Estas se clavaron profundamente en su cuero cabelludo, como se puede deducir por la sangre que originaron. 
Debieron afectar a troncos nerviosos, como los occipitales entre otros, provocando dolores intensísimos. 
En Jerusalén se encuentran plantas espinosas, tales como el Zízyphus spina o el Paliurus spina Christi, que con alta probabilidad utilizaron los soldados romanos de la cohorte para trenzar dicha corona".
"La primera Semana Santa de la historia", de Carlos Llorente.
Tomado de: http://unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com/2011/04/la-pasion-flagelacion-y-coronacion-de.html

SEXTA ESTACIÓN

La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Lo presintió cercano sin verlo todavía,
lo anunciaba el silbido de agónicos jadeos,
el perfume doliente que tienen las heridas,
los cuajarones rojos, los ruines clamoreos.

Fue midiendo distancias por el crujir del hierro,
el crispar del flagelo, el eco del ultraje,
más punzante que el cardo que ceñía su frente,
como corona en llagas de un trágico linaje.

A golpes de la tralla, al son de los gemidos,
contó miles de pasos hasta su cuerpo roto,
la muralla deicida le cerraba el camino,
cada piedra un escarnio, anónimo e ignoto.

Resuelta sin embargo al destino imperado,
en su nombre de griegas resonancias orondas,
el Salterio le dicta la vocación labrada:
“He de buscar tu rostro, Señor, no me lo escondas”.

“He de buscar tu rostro, Señor, no me rechaces”,
repitió sosteniendo con las manos un lienzo,
su andar abría surcos entre fieros caínes,
mellados en el odio que asesinó El Comienzo.

A empellones avanza, a impulsos retrocede,
por un boscaje torvo de risas fariseas,
de innombrables traiciones, cobardías, relapsos,
las furias desatadas de venganzas hebreas.

Señoreaba esas turbas la historia del pecado,
las almas condenadas del pasado y presente,
pero estaba el futuro de falsías arteras,
el próximo Iscariote estaba ocultamente.

Escuchó imprecaciones más filosas que picas,
y por mujer no quiso mirar lo que veía;
se habían vuelto viernes los hombres y las cosas,
y el viernes más luctuoso se volvió profecía.

Cuando al fin, frente a frente, ya sin tiempo quedaron,
la Varona del Paño y el Dios de los Amores,
se cumplió la palabra del vidente Isaías:
era Cristo la imagen de un Varón de Dolores.

Milagro de la tela, misterio del Via Crucis,
Berenice prolonga ese alivio fugaz:
el Gólgota te espera, todo está consumado,
pero dame Dios mío besar tu Santa Faz.

Antonio Caponnetto