viernes, 17 de mayo de 2013

NUEVA PÁGINA WEB:
"EL SANTO Y BUEN AMOR"

Estimado visitante!
Tengo el gusto de comunicarte que ya se ha inaugurado y está visible en Internet una nueva página web que manos amigas están elaborando esforzadamente

martes, 14 de mayo de 2013

TIEMPO DE ASCENSIÓN

Tiempo de Ascensión
Me lo envía un amigo sacerdote.
 Signore delle Cime dirigé par Raffaele Ceriani - à l'orgue Bepi de Marzi - juin 2011
 LETRA: Signore delle Cime Dio del cielo, Signore delle cime, // Un nostro amico hai chiesto alla montagna // Ma ti preghiamo, ma ti preghiamo, // Su nel paradiso, su nel paradiso // Lascia lo andare per le tue montagne. Santa Maria, Signora della neve,//Copri col bianco soffice mantello,//Il nostro amico, nostro fratello,//Su nel paradiso, su nel paradiso//Lascia lo andare per le tue montagne. Dio del cielo, l'alpino chè caduto//Ora riposa nel cuor della montagna//Ma ti preghiamo, ma ti preghiamo//Una stell'alpina, una stell'alpina//Lascia cadere dalle tue montagne// Traducción: Dios de los cielos, Señor de las alturas, a un amigo nuestro lo has llamado en la montaña, pero a ti te rogamos que allá arriba en el paraíso, allá arriba en el paraíso, déjalo andar por tus montañas. Santa María señora de las nieves cubre con tu blanco y suave manto a nuestro amigo, a nuestro hermano. Arriba allá en el paraíso déjalo caminar por tus montañas.
  http://www.youtube.com/watch?v=zkeoTSPgruA&feature=player_embedded#!



Soy ascensionista y asuncionista, por Él y por Ella, por Cristo que asciende y abre, y por su Madre que es subida y deja abierto. El Cielo ya no se cerrará hasta que haya subido el último de los que subirán. Nuestra vocación es ascender, somos gente de subida.

Se sube por gracia de Dios. Nos sube la gracia de Dios. Se sube moralmente. Se sube espiritualmente. Se sube cuando superamos las tentaciones y adquirimos virtud. Se sube cuando recibimos la gracia de los Sacramentos y cuando rezamos.

Un alma cristiana santificada por la gracia está dispuesta para subir. Y sube. como un globo, como un aeróstato: Su interior le impulsa, desde dentro, a subir, subir, subir. Basta, sin embargo, un amarre, un anclaje, una cadena, una cuerda, basta una cadenilla, un hilo fino, para que la subida (toda la subida) se frustre, no se realice.

Pudiendo ascender, con todo el inmenso cielo para subir, ¿cuántas almas se quedan casi en plano de tierra, apenas alzadas un poco, pudiendo ascender, elevarse, elevarse y subir, subir, subir...?

La Ascensión de Cristo abrió el tiempo de las subidas, tantas como almas son llamadas a ascender, movidas por el Espíritu Santo, atraídas por Cristo que subió a lo más alto y nos requiere desde la diestra del Padre: El Altísimo llamándonos a la altura. ¡El Señor de las Alturas!

Hay momentos en que se siente el tirón del Cielo, instantes en que sentimos que nos suben, que subimos, que estamos subiendo.

Él dijo: "Cuando Yo sea elevado, atraeré a todos hasta Mí" (Jn 12, 32). No se refería sólo al momento de la elevación del Crucificado en el Calvario; también se entiende de su Ascensión admirable.


En la Misa, cuando el sacerdote alza la Hostia y el Cáliz, representa a la vez a Cristo alzado en la Cruz y al Señor exaltado a la Gloria. Y las almas piadosas, en ese momento, sienten la atracción de Cristo y son subidas, raptadas en ascensión, suben con el Señor que es elevado sacramentalmente, real y efectivamente.

Decía que las almas devotas sienten ese efecto de elevación. La otra mañana, el que tenía que tocar la campanilla no la tocó. Estaba elevado, me dije.

Muchas ascensiones pequeñas, litúrgicas, se hacen con temor y temblor. Y algunas, con lágrimas.

Si son de verdad, todas son ascensiones de amor.
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Signore delle Cime dirigé par Raffaele Ceriani - à l'orgue Bepi de Marzi - juin 2011











viernes, 12 de abril de 2013

LECTIO DIVINA [5] A LOS SEMINARISTAS DE ROMA


LECTIO DIVINA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
VISITA AL PONTIFICIO SEMINARIO ROMANO MAYOR 
CON OCASIÓN DE LA FIESTA DE LA VIRGEN DE LA CONFIANZA

Primera Carta de Pedro 1, 3-5
Capilla del Seminario,
Viernes 8 de febrero de 2013


Eminencia, queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos amigos:
Cada año es para mí una gran alegría estar aquí con vosotros, ver a tantos jóvenes que caminan hacia el sacerdocio, que están atentos a la voz del Señor, que quieren seguir esta voz y buscan el camino para servir al Señor en este tiempo nuestro.

Hemos escuchado tres versículos de la Primera Carta de San Pedro (cf. 1, 3-5). Antes de entrar en este texto, me parece importante estar atentos precisamente al hecho de que es Pedro quien habla. Las dos primeras palabras de la Carta son «Petrus apostolus» (cf. v. 1): él habla, y habla a las Iglesias en Asia y llama a los fieles «elegidos y extranjeros en la diáspora» (ibidem). Reflexionemos un poco sobre esto. Es Pedro quien habla, y habla —como se escucha al final de la Carta— desde Roma, a la que ha llamado «Babilonia» (cf. 5, 13). Pedro habla: es casi una primera encíclica, con la cual el primer apóstol, vicario de Cristo, habla a la Iglesia de todos los tiempos.

Pedro, apóstol. Habla entonces aquél que encontró en Cristo Jesús al Mesías de Dios, que habló el primero en nombre de la Iglesia futura: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo» (cf. Mt 16, 16). Habla aquél que nos ha introducido en esta fe. Habla aquél a quien dijo el Señor: : «Te entrego las llaves del reino de los cielos» (cf. Jn 16, 19), a quien confió su rebaño después de la Resurrección, diciéndole tres veces: «Apacienta mi rebaño, mis ovejas» (cf. Jn 21, 15-17). Habla también el hombre que cayó, que negó a Jesús y que tuvo la gracia de contemplar la mirada de Jesús, de ser tocado en su corazón y de haber encontrado el perdón y una renovación de su misión. Pero es sobre todo importante que este hombre, lleno de pasión, de deseo de Dios, de deseo del reino de Dios, del Mesías, que este hombre que encontró a Jesús, el Señor y el Mesías, es también el hombre que pecó, que cayó, y sin embargo permaneció bajo la mirada del Señor y así permaneció el responsable de la Iglesia de Dios, encargado por Cristo, portador de su amor.

lunes, 25 de marzo de 2013

MI CRISTO ECHADO - Horacio Bojorge

Quiero contarles algo.
El cuatro de diciembre del 2002 fui por el día a Carmelo, departamento de Colonia, Uruguay. Está a tres horas de ómnibus de Montevideo.

Resulta que el 11 de febrero de este año falleció allí María Rosa, un anciana que yo tengo por santa y muy llena de gracias místicas, por haber tenido, como sacerdote, el privilegio de asomarme al interior de su alma y ser testigo de la obra del Señor en ella.

Con María Rosa nos conocimos en algunas de mis idas apostólicas a Carmelo y luego seguimos en comunicación epistolar. Ella me consultaba las cosas de su alma, porque como tantas almas buenas, que temen ofender al Dios que tanto aman, sufría a veces tentaciones de escrúpulos. Fue una hija de Dios de grandes deseos de santidad y apostólicos. Soñó con un Instituto secular que se dedicara a enseñar la Doctrina católica en nuestro pueblo sumido en la ignorancia de su fe.

Después de dos años de cáncer falleció santamente, como me dice su sobrina María Teresa. Con gran paz y sin quejas ni ansiedades. Y hete aquí que en su testamento me dejó un legado que fui a recoger el otro día. Resultó ser un Crucifijo que tiene una historia que te quiero contar, porque creo que tiene que ver con la mía y de algún modo con la tuya y la de tantas almas como tú a las que el Señor me pone en el camino para servir.

El Crucifijo de mesa que me legó María Rosa es una cruz de madera ¡muy liviana!, de sesenta centímetros de alto, hermosamente adornada con volutas de madera tallada y un techito en dos aguas, parecido a los techitos de los relojes de Cu-cú, con adornos en madera de ese estilo. Aunque entiendo poco de artesanías de madera, me parece que es un estilo suizo, austríaco o nord-europeo. 


viernes, 15 de marzo de 2013

LECTIO DIVINA [4]
Al Clero de Roma en Cuaresma

ENCUENTRO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
CON EL CLERO DE ROMA POR EL INICIO DE LA CUARESMA
LECTIO DIVINA
EFESIOS 4, 1-16
Aula Pablo VI,
Jueves 23 de febrero de 2012

Queridos hermanos:

Para mí es una gran alegría ver cada año, al inicio de la Cuaresma, a mi clero, el clero de Roma, y me complace ver que hoy somos numerosos. Yo pensaba que en esta gran aula íbamos a ser un grupo casi perdido, pero veo que somos un fuerte ejército de Dios y podemos entrar con fuerza en este tiempo nuestro, en las batallas necesarias para promover, para hacer que avance el reino de Dios. Ayer entramos por la puerta de la Cuaresma, renovación anual de nuestro Bautismo; repetimos casi nuestro catecumenado, yendo de nuevo a la profundidad de nuestra realidad de bautizados, retomando, volviendo a nuestra realidad de bautizados y así incorporados a Cristo. De este modo, también podemos tratar de guiar nuevamente a nuestras comunidades a esta comunión íntima con la muerte y resurrección de Cristo, llegando a ser cada vez más conformes a Cristo, llegando a ser cada vez más cristianos realmente.

El pasaje de la Carta de san Pablo a los Efesios que acabamos de escuchar (4, 1-16) es uno de los grandes textos eclesiales del Nuevo Testamento. Comienza con la autopresentación del autor: «Yo Pablo, prisionero por el Señor» (v. 1). La palabra griega desmios dice «encadenado»: Pablo, como un criminal, está entre cadenas, encadenado por Cristo y así comienza en la comunión con la pasión de Cristo. Este es el primer elemento de la autopresentación: él habla encadenado, habla en la comunión de la pasión de Cristo y así está en comunión también con la resurrección de Cristo, con su nueva vida. También nosotros, cuando hablamos, debemos hacerlo en comunión con su pasión, aceptando nuestras pasiones, nuestros sufrimientos y pruebas, en este sentido: son precisamente pruebas de la presencia de Cristo, de que él está con nosotros y de que, en la comunión con su pasión, vamos hacia la novedad de la vida, hacia la resurrección. Así pues, «encadenado» es en primer lugar una palabra de la teología de la cruz, de la comunión necesaria de todo evangelizador, de todo pastor con el Pastor supremo, que nos ha redimido «entregándose», sufriendo por nosotros. El amor es sufrimiento, es entregarse, es perderse, y

LECTIO DIVINA [3]
NECESIDAD DEL BAUTISMO

Luego de presentar las recomendaciones de la Lectura meditada de las Sagradas Escrituras que nos hizo el Papa Benedicto XVI vamos a presentar en sucesivas entradas algunos ejemplos de cómo el la practicó él mismo, dándonos ejemplo para hacerlo así nosotros también. Y primero veamos esta lectio dirigida a los fieles, sobre la necesidad del Bautismo

"LECTIO DIVINA" DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
SOBRE LA NECESIDAD DEL BAUTISMO
«Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19).

ASAMBLEA ECLESIAL DE LA DIÓCESIS DE ROMA
Basílica de San Juan de Letrán 
Lunes 11 de junio de 2012

Eminencia, queridos hermanos en el sacerdocio y en el episcopado, queridos hermanos y hermanas: Para mí es una gran alegría estar aquí, en la catedral de Roma con los representantes de mi diócesis, y agradezco de corazón al cardenal vicario sus buenas palabras.

Hemos escuchado que las últimas palabras del Señor a sus discípulos en esta tierra fueron: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). Haced discípulos y bautizad. ¿Por qué a los discípulos no les basta conocer las doctrinas de Jesús, conocer los valores cristianos? ¿Por qué es necesario estar bautizados? Este es el tema de nuestra reflexión, para comprender la realidad, la profundidad del sacramento del Bautismo.

Una primera puerta se abre si leemos atentamente estas palabras del Señor. 
La elección de la palabra «en el nombre del Padre» en el texto griego es muy importante: el Señor dice «eis» y no «en», es decir, no «en nombre» de la Trinidad, como nosotros decimos que un viceprefecto habla «en nombre» del prefecto, o un embajador habla «en nombre» del Gobierno. 
No; Jesús dice: «eis to onoma», o sea, una inmersión en el nombre de la Trinidad, ser insertados en el nombre de la Trinidad, una inter-penetración del ser de Dios y de nuestro ser, un ser inmerso en el Dios Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, como en el matrimonio, por ejemplo, dos personas llegan a ser una carne, convirtiéndose en una nueva y única realidad, con un nuevo y único nombre. 

viernes, 8 de marzo de 2013

LECTIO DIVINA [2]

Cinco pasos 
de la Lectio divina

1) Se comienza con la lectura (lectio) del texto, que suscita la cuestión sobre el conocimiento de su contenido auténtico: ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.

2) Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es: ¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros? Aquí, cada uno personalmente, pero también comunitariamente, debe dejarse interpelar y examinar, pues no se trata ya de considerar palabras pronunciadas en el pasado, sino en el presente.

3) Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio), que supone la pregunta: ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra? La oración como petición, intercesión, agradecimiento y alabanza, es el primer modo con el que la Palabra nos cambia.

4) Por último, la lectio divina concluye con la contemplación (contemplatio), durante la cual aceptamos como don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, y nos preguntamos: ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor?

5) Conviene recordar, además, que la lectio divina no termina su proceso hasta que no se realiza ni llega a su culminación si es acompañada y seguida por las virtudes, teologales y cardinales. En primer lugar las virtudes teologales, de fe esperanza y caridad que se ejercitan a lo largo de los pasos anteriores y, después de la meditación, en el cumplimiento de los deberes de estado. Es decir en el ejercicio de las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) informadas por las virtudes teologales en la vida cristiana (consigo mismo y con los demás).

--
P. Horacio Bojorge S.J.


lunes, 4 de marzo de 2013

Gratitud al Papa Benedicto XVI

LECTIO DIVINA [1]

LECTURA ORANTE
DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS
Recomendaciones de la Lectio Divina 
por Su Santidad Benedicto XVI

Su Santidad Benedicto XVI nos recomendó en numerosas ocasiones la práctica de la lectura meditada de las Sagradas Escrituras también llamada Lectio divina.
He aquí algunas de sus recomendaciones

«Se ha de alentar vivamente sobre todo esa praxis de la Biblia que se remonta a los orígenes cristianos y que ha acompañado a la Iglesia en su historia. Se llama tradicionalmente Lectio Divina con sus diversos momentos (lectio, meditatio, oratio, contemplatio). Ella tiene su casa  en la experiencia monástica, pero hoy el Espíritu, a través del Magisterio, la propone al clero, a las comunidades parroquiales, a los movimientos eclesiales, a la familia y a los jóvenes.»
(Lineamenta; Sínodo de los obispos; XII Asamblea General ordinaria, 2008)

«"La Lectio Divina es la lectura de la Sagrada Escritura de un modo no académico, sino espiritual", lo que nos permitirá "conocer a Jesús de un modo cada vez más personal, escuchándolo, viviendo con él, estando con él", siendo sus amigos (Jn 15,15), en una comunión de pensamiento que "no es algo meramente intelectual, sino también una comunión de sentimientos y de voluntad, y por tanto también del obrar" ».
(Cf. S.S. Benedicto XVI. Homilía 13 de abril del 2006; Santa Misa Crismal. Basílica de San Pedro).

«La constitución conciliar Dei Verbum ha dado un fuerte impulso a la valoración de la palabra de Dios. [...] Entre los múltiples frutos de esta primavera bíblica me complace mencionar la difusión de la antigua práctica de la lectio divina, o "lectura espiritual" de la sagrada Escritura. Consiste en reflexionar largo tiempo sobre un texto bíblico, leyéndolo y releyéndolo, casi "rumiándolo", como dicen los Padres, y exprimiendo, por decirlo así, todo su "jugo", para que alimente la meditación y la contemplación y llegue a regar como linfa la vida concreta. Para la lectio divina es necesario que la mente y el corazón estén iluminados por el Espíritu Santo, es decir, por el mismo que inspiró las Escrituras; por eso, es preciso ponerse en actitud de "escucha devota". »
(S.S Benedicto XVI. Angelus; Domingo 6 de noviembre del 2005).


viernes, 22 de febrero de 2013

LA SERPIENTE Y LA TENTACIÓN A LA MUJER
COMO VIOLACIÓN DEL ALMA


El demonio es violador del alma, especialmente del alma de la mujer de la cual es enemigo desde el principio. 

Porque ella era el Amor en forma de creatura antes del pecado. 

Y principalmente el Amor a Dios para comunicarlo a toda su descendencia. 
Y porque ella vivía en la dependencia amorosa del Verbo eterno, 
que le mostraba el Bien divino para amarlo.
La Lengua trífida de la serpiente simboliza 
las tres pasiones relativas al mal  que inspira su lengua, 
es decir sus palabras portadoras de su veneno:
Miedo, Tristeza e Ira

¿Sabes que el demonio es un violador del alma, de toda alma, pero sobre todo del alma de la mujer?  Sobre  todo del alma de la mujer porque ella, a menudo, sobre todo cuando es buena, es más ingenua y fácil de engañar. Y no te digo nada cuando está en pecado y a merced del malo.

Violador, quiere decir que se apodera de ella al margen o en contra de su voluntad.
La domina y como que la posee mediante la mentira, mostrándole el mal como bien o el bien como mal. Pero sobre todo desesperándola de poder lograr el bien y procurando  que salga a comprarlo o a apoderarse del bien por sí misma.
El demonio, dice la Escritura, es enemigo de la mujer y la ataca principalmente con miedos, tristezas, iras. Yo le llamo a esas tres pasiones del alma frente al mal: “el tridente de Satanás”. Obviamente se trata de miedos, tristezas e iras  inmotivadas, suscitadas en el alma humana mediante pensamientos engañosos. Miedos de futuro, tristezas sin motivo, iras desproporcionadas, celos sin fundamento real, etc. etc.

El fruto del árbol de la Vida, que era el árbol de la Vida de Dios,  era el Árbol de la sabiduría y del amor divino, porque Dios es Sabiduría (El Verbo, Jesucristo, del cual es imagen y ministro principakmente el varón) y Dios es Amor (Es Espíritu Santo del cual es imagen y servidora principalmente la mujer). Por eso estaba prohibido tomar por sí mismo el fruto. Porque la creatura debía respetar la libertad del Dios Creador. Nadie puede apoderarse del Amor si no le es dado. Eso sería violencia, violación de Dios.

Ahora bien, Satanás engaña a la mujer diciéndole la verdad pero sugiriéndole una mentira.