viernes, 7 de febrero de 2020

HOMILÍA
LA LUZ VINO AL MUNDO>br/>NO FUE RECIBIDA

La Luz, el Verbo, vino a este mundo, se encarnó, 
pero las tinieblas no le recibieron.

Lectura 1Co 2, 10b-16
Salmo Responsorial  144
Evangelio  Lucas 4, 31-37
HOMILÍA

Buenos días queridos hermanos. Mientras llegan las ocho y cinco el pensamiento de hoy. Las lecturas  nos hablan de la luz y las tinieblas. 
La Carta a los Corintios nos dice que el Espíritu de Dios  nos da a conocer  todas las cosas, que nos ilumina. 
En el Evangelio se habla del espíritu contrario, es el que hace que en la sinagoga se reciba con duda la palabra de Jesús." porque no enseña como nuestros maestros". 
Allí  había un hombre en el que está un espíritu impuro. Las traducciones dicen: poseído por un espíritu impuro. Pero no es un poseso, es simplemente un hombre que está en la oscuridad. 
Es lo que ayer les decía del conocimiento matutino, del conocimiento vespertino y del conocimiento nocturno. 

Según que la mente esté  iluminada por el Espíritu de Dios que es la luz o que esté en las tinieblas. 
Eso que dice San Juan: que la Luz vino a este mundo, que en Él estaba la Luz, que en el Verbo de Dios estaba la Luz, que es la Verdad de Dios.  
La luz, el Verbo, vino a este mundo, se encarnó, pero las tinieblas no le recibieron. Vino a los suyos y los suyos que tenían que ser el pueblo de la luz en el  mundo  para iluminar a las naciones, 

Jerusalén que tenía que ser la luz de las naciones, lo rechazó y lo mató. ¿Por qué? Porque las tinieblas  rechazaron a la Luz  y los suyos, los que eran de Él, lo rechazaron 
Esas son las dos cosas que se destacan, en el primer texto en la carta a los fieles de 
Corinto, que era gente que vivía en las tinieblas. Una población de origen romano pero que estaba en Grecia, hablaban griego, pero era gente que estaba en la carne, en las cosas de este mundo. 
Tenían en la montaña,- en la montaña que hay junto a Corinto que se levanta a setecientos metros en la roca arriba, como hacían los griegos- arriba de la montaña, la acrópolis. Allí  estaba el templo de Venus afrodita, de la diosa de la sexualidad erótica más famosa de todo el mundo  y de toda   la antigüedad. Donde iban allí las procesiones de los devotos del sexo a visitar a la diosa del sexo. Imagínense lo que había abajo, con esa cantidad de prostitutas sagradas en el templo. 

¡Qué parroquia le tocó a Pablo ir a evangelizar!  Además estaba ahí al lado, el centro de los juegos olímpicos que era el lugar de la exaltación del cuerpo, la expectación y después la gloria. Para los griegos era la gloria, la gloria propia el ser reconocidos. Así que san Pablo tenía que encontrarse con ese mundo en tinieblas 

En ese mundo en tinieblas había un pequeño grupito que digamos estaba amaneciendo en el evangelio. Amaneciendo en el evangelio, las primeras lucecitas, no terminaban de despertarse del todo ;así que estaban con los ojos pegados todavía, del sueño de la ignorancia pagana A éstos san Pablo les dice, como escuchábamos ayer que vino a explicarles el evangelio sin filtros, la cruz de Cristo ¿Verdad? 

Sales de la habitación oscura y te encuentras. con el sol y te quedas como enceguecido En esa situación estaban y en esa situación les dice que la luz no es mala. Que la luz  esa, ya se les va a pasar el contraste entre las tinieblas y la luz y van a empezar a ser seres espirituales. 
Es necesario que se transformen sus ojos Los ojos de los topos no pueden ver la luz, porque viven siempre en las tinieblas. Si el hombre se entorpece, se entorpece su lenguaje de espíritu. 
Después está este otro, el hombre de la sinagoga: "¿qué tienes que ver con nosotros? ¿has venido a destruirnos?, ya sabemos quién eres", no hablas como nuestros maestros, 
Esa extrañeza es  opuesta al Espíritu Santo. 
Tenemos dos situaciones la situación de vivir en el Espíritu, o la de estar en el espíritu impuro que no recibe nada, ¿Qué tiene que ver el evangelio con la vida?¿Qué tienes que ver conmigo?¿ Qué dicen los curas?. Esa extrañeza es demoníaca y esa dificultad esa torpeza, para recibir la verdad y el evangelio, es demoníaca.

El salmo dice Contemplaré la bondad del Señor. El que esté con los ojos abiertos, puede ver su bondad.

"Ya sé quién eres, eres el Santo de Dios". Aquí está el identikit del mal espíritu y del demonio: Dios no tiene nada que ver conmigo. 
La fe no tiene nada que ver con la vida. 
Se niega la comunión y toda la comunicación 
Esto que parece indiferencia, no es indiferencia, es miedo porque la segunda frase que grita es: "Has venido a destruirnos" 
Así que es miedo lo que se le tiene , debajo de la indiferencia del mundo, es miedo a Dios.  
Después hay por fin conocimiento sin amor: "Ya sabemos quién eres" 
Esto se lo puede encontrar cualquier catequista en clase de catequesis, el cura en su Parroquia, nosotros en el mundo.

Jesús le dice: "Cállate y sal de este hombre". Jesús nos enseña a distinguir entre el hombre y el espíritu que está en el hombre. 
Esta es una enseñanza fantástica que viene del Espíritu de Dios. No te enojes con la persona date cuenta del espíritu en que está.

"El temor se apoderó de todos Y decían ¿qué tiene su Palabra? Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros y ellos salen"  Les extrañaba el contenido de su enseñanza y les extrañaba el poder de su Palabra En la Palabra hay dos cosas está el contenido de lo que se dice y la eficacia de la palabra que es espiritual El contenido pertenece  al Verbo de Dios y la eficacia, el poder al Espíritu Santo. De eso nos hablan las lecturas de hoy.

Nos ofrecemos con Jesús al Padre para que se glorifique en nosotros, divinizándonos.

Homilía – P. Horacio Bojorge S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Martes de la XXII Semana del Tiempo Ordinario, 4  de setiembre, 2018.