viernes, 20 de enero de 2017

El coro y el decoro pueblo o multitud en la misa

Quitado el Coro, la Iglesia pierde el decoro. 
Roto el nexo entre el altar y el pueblo, se relaja el vínculo de la unidad, y, el pueblo (que insensiblemente ya no es pueblo sino público) pierde el sentido de la ceremonia.
Todos van a la Iglesia pero cada uno va a lo suyo. Cada uno tiene una intención privada, cada uno tiene una iniciativa, a cada uno se le ha ocurrido, una idea. 
Cuando toda esa multiplicidad hace su irrupción en la casa, ya no se trata de que  ésta sirva, toda ella, al fin espiritual que la especifica. 
No se trata ya de que sea como Bethania, casa de obediencia. Se trata simplemente de saber qué cantidad de cosas será posible meterle dentro para dar gusto a los ojos, y, hasta dónde, un edificio que después de todo es un espacio limitado, podrá seguir recibiendo los aportes de las iniciativas.
¡Ay del pueblo, si no está formado por el Coro! 
¡Ay de la casa, si no recibe su ley de la oración! 
 Asimilada al teatro, al club, a la sala de conciertos, ya no llevará el Nombre de Dios sobre los hijos, ya no será la nave maternal. 
De casa de oración ha parado en casa de distracción. 
O de competición, cuando empiezan los celos; 
o de audición, cuando se desata el órgano.

​Dimas Antuña, Córdoba 1937​

martes, 3 de enero de 2017

EL GRAN REGALO DE LOS MAGOS DE ORIENTE



E P I F A N I A
Meditación

Día de Reyes magos, seis de enero.
De niño es preguntar: ¿Qué me trajeron?
De adulto comprobar: ¿Qué me dejaron?
Y es de viejos, incrédulos y avaros:
sospechar que los Reyes les robaron.

Yo considero estos zapatos míos
y los encuentro llenos de...vacío.
Mas ya sólo tenerlos es regalo,
en los tiempos que corren, nada malo.

Así que: ¡gracias por estos zapatos!
Y mientras me los pongo y me los ato,
descubro otro regalo y me enmimismo:
¿no es don poder calzarse por sí mismo?

Y al ir desenvolviendo reflexiones
crece mi gratitud por tantos dones.
Caigo en la cuenta, con sorpresa mía,
de que es un día de Reyes cada día.

Porque al calzarse cada día los pies,
recibe el hombre, en don, cuanto hace y es.
Y lo que da la vida, aunque parezca malo,
es, bien mirado, todo de regalo.

Encuentro al despertarme... de mi engaño,
que es corona de gracias todo el año.
Y que la Epifanía manifiesta
que toda nuestra vida es día de fiesta.

Que nadie el Don de Dios, por tanto, mida
por los puntos que calza en esta vida.
Cuando regala, Dios tiene por norma
rebosar de abundancia toda horma:

deja lo mismo en la alpargata rota
que en los charoles y en las finas botas.
¿No vale más la vida que el vestido?
Descalzos nacen reyes y mendigos.

Fueron los Reyes Magos los primeros
en saberse, sin Cristo, pordioseros;
y en deponer ante los pies del Niño
su ofrenda de fatiga y de cariño.

Los primeros también que comprendieron
que Tú dejabas a estos hijos ruines
colmados de Jesús los escarpines.     

Horacio Bojorge