martes, 11 de abril de 2017

¡DIOS MÍO! ¡DIOS MÍO!
¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
MURIÓ DE CARA AL PADRE
Mateo 27, 46

Mateo 27, 45-46 
45 Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. 
46 Y hacia la hora nona clamó Jesús con gran voz, diciendo: "Eli, Eli, lemá sabakhtaní", esto es, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Sal 21,2).

ALGUNAS OBSERVACIONES
1) Jesús comienza a orar el Salmo 21 (22 en el texto hebreo)
2) El Salmo 21 tiene dos partes. 
La primera es un salmo de lamentación: Vv. 2-22
La segunda un salmo de confianza; Vv. 23-32
3) El salmista comienza confesando a Dios su aflicción, pero a partir del vers. 23 proclama que todos sus sufrimientos lo autorizarán ante sus "hermanos" para que – revelandose a sí mismo como Hijo - Siervo sufriente,[Isaías 53,3 varón de dolores] les revele el nombre de Dios-su Padre,nombre nuevo: Mi Padre [Isaías 42,1ss]
4) La revelación de Dios-mi-Padre es inseparable de la revelación de Cristo como Hijo-de-Dios-su-Padre. 
5) Los sufrimientos del Hijo, [la Pasión], son el escenario donde Él se revela a sí mismo y a su Padre. En la Pasión tiene lugar la revelación de ambos Hijo-Padre
6) Sus hermanos seguirán anunciando ese nombre a las generaciones futuras.
7) En la segunda parte se anuncia la generación filial. De ese modo queda insinuado que el nombre que se revelará es: PADRE 

1ª Parte: Lamentación 2 ---> 22

2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?; a pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza.
2ª Parte: Confianza 23 ---> 32
23 Revelaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.


Desamparo y muerte del Redentor. Mateo 27,45-50

Mateo 27, 45 Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. 46 Y hacia la hora nona clamó Jesús con gran voz, diciendo: "Eli, Eli, lemá sabakhtaní ", esto es, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Sal 21,2). 47 Algunos de los que allí estaban, al oírlo decían: "A Elías llama éste". 48 Y al  punto, corriendo uno de ellos y tomando una esponja y empapándola en vinagre e introduciendo en ella una caña, le daba de beber.  49 Mas los demás decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarle. 50 Mas Jesús, habiendo clamado con gran voz, exhaló el espíritu.

Lucas 23, 46-47 Y clamando con voz poderosa, Jesús dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Sal 30,6 biyadejá ‘afqid rují). Y, dicho esto, expiró.  47 Viendo el centurión lo acaecido, glorificó a Dios, diciendo: Realmente este hombre era justo [dikaios, grato a Dios, inocente, ].

Marcos 15, 39: 39 y viendo el centurión, que allí estaba de pie frente a él, que de tal manera había expirado, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.

LOS CUATRO CÁNTICOS DEL SERVIDOR DE DIOS: 
Isaías 42, 1-9; 49, 1-6; 50, 4-10; 53, 1-12
1) En el Bautismo y la Transfiguración (Mateo 3,17; Marcos 1, 11; Lucas 3, 22); el Padre proclama que Jesús “Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco” 
2) Así el Padre presenta a Jesús como el Siervo de Dios anunciado por Isaías: “He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma, he puesto mi Espíritu sobre él, dictará mi ley a las naciones” (Isaías 42,1)
3) La segunda parte del Salmo 21, los vv. 23-32, contienen los mismos temas de los cuatro cantos del Servidor en Isaías.