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martes, 7 de abril de 2009

HÁGASE TU VOLUNTAD (3)

JESÚS ES MAESTRO DE LA OBEDIENCIA FILIAL
21) A La palabra de Dios a su Hijo, corresponde la escucha perfecta del Hijo. La Carta a los Hebreos nos presenta esta obediencia de Cristo como la razón de ser de la encarnación y como el verdadero y perfecto sacrificio agradable a Dios: "Por eso al entrar [Cristo] al entrar en este mundo dice: No quisiste ni sacrificios ni ofrendas pero me has formado un cuerpo. Ni te agradaron los holocaustos o los sacrificios por el pecado. Entonces dije: ¡heme aquí! Vengo - como está escrito de mí en el comienzo del libro - porque quiero hacer ¡oh Dios! Tu voluntad [Cita del Salmo 40, 7-9]. Dice primero: No quisiste ni sacrificios ni ofrendas. Ni te agradaron los holocaustos o los sacrificios por el pecado - cosas todas ofrecidas conforme a la Ley - entonces - añade - ¡heme aquí! Vengo a hacer ¡oh Dios! Tu voluntad. Abroga lo primero para establecer lo segundo. Y en virtud de eta voluntad somos salvados, merced a la oblación, de una vez para siempre, del cuerpo de Cristo" (Hebreos 10, 5-10): en cumplimiento de la voluntad del Padre. He aquí el paso del culto de la Ley, del culto del Antiguo Testamento, al culto del Nuevo Testamento que consistirá en hacer la voluntad del Padre como Jesucristo. El Hijo no solamente está atento a su voluntad, sino a su beneplácito.
22) Discípulo de Cristo es el que aprende de él la escucha filial de la palabra del Padre.